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BIBLIA EN LÍNEA

BIBLIA EN LÍNEA (Traducciones comparativas)

BIBLIA EN LÍNEA (En varios idiomas) 

Las frases azules indican explicaciones bíblicas adicionales y detalladas. Simplemente haga clic en el link azul. Los artículos bíblicos están escritos principalmente en cuatro idiomas: español, francés, portugués e inglés

VÍDEO DE LA VISIÓN DEL APÓSTOL JUAN DE LA NUEVA JERUSALÉN

Revelación 21:10-21

escrito en Inglés

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LA “JERUSALÉN DE ARRIBA” Y LA “JERUSALÉN CELESTIAL”: NINGUNA DIFERENCIA

“Mas ustedes se han acercado a un monte Sión y a una ciudad de[l] Dios vivo, a Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, 23 en asamblea general, y a la congregación de los primogénitos que han sido matriculados en los cielos, y a Dios el Juez de todos, y a las vidas espirituales de justos que han sido perfeccionados, 24 y a Jesús el mediador de un nuevo pacto, y a la sangre de la rociadura, que habla de mejor manera que la [sangre] de Abel” (Hebreos 12:22-24).

“Pero la Jerusalén de arriba es libre, y ella es nuestra madre. 27 Porque está escrito: “Alégrate, mujer estéril que no das a luz; prorrumpe y clama en voz alta, mujer que no tienes dolores de parto; porque los hijos de la desolada son más numerosos que [los] de la que tiene el esposo” (Gálatas 4:26,27).

Comparando las dos expresiones bíblicas, el de Hebreos 12: 22.23 “Jerusalén celestial” con Gálatas 4: 26,27 “Jerusalén de arriba”,  no hay diferencia: las dos expresiones bíblicas representan a Dios con Cristo y los que llegan a reinar con él junto con los ángeles en los Cielos.

La "Jerusalén de arriba" o la "Jerusalén celestial" representa a la "mujer" de Génesis 3:15: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón" (Génesis 3:15).

La "Jerusalén de arriba" o la "Jerusalén celestial" representa a la "mujer" que da a luz a un "niño" en Apocalipsis 12: "Y se vio en el cielo una gran señal, una mujer vestida del sol, y la luna estaba debajo de sus pies, y sobre su cabeza había una corona de doce estrellas, 2 y ella estaba encinta. Y clama en sus dolores y en su agonía por dar a luz. (...) Y ella dio a luz un hijo, un varón, que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro. Y su hijo fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para que la alimentaran allí mil doscientos sesenta días" (Apocalipsis 12:1-6). Este niño representa a Jesucristo como Rey celestial entronizado, pero también al Reino de Dios, asociado con los 144,000 mencionados en Apocalipsis 7: 3-8 y 14: 1-5.

Dada toda esta información bíblica, entendemos que la "Jerusalén de arriba" o la "Jerusalén celestial" representan a la familia celestial de Dios, que está asociada con Él como su novia (Isaías 54: 1) (La promesa de Dios).

LA JERUSALÉN NO HOLLADA

“Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones”

(Lucas 21:24)

¿Era “hollada” la “Jerusalén” de los Tiempos de Jesucristo?

Se puede decir NO, por varias razones importantes: La primera razón, es que cuando la profecía de Daniel capítulo 4, se cumplió con el despido temporario de 7 tiempos, del rey de Babilonia, no significaba que la ciudad de Babilonia era “hollada” o dejó de ser una potencia mundial en este período. Del mismo modo, el destrono, en el 607 A.E.C., de la dinastía del rey David, no significaba que la ciudad de Jerusalén no sería restaurada, después de los 70 años de devastación, en lo que representaba, la ciudad del "gran rey" (Daniel 9:2; Mateo 5:35).

La segunda razón es, desde el 607 A.E.C., la ciudad de Jerusalén fue “hollada” o devastada por 70 años, pero después, fue reconstruida con su templo después del 537 AEC, en cumplimiento de la profecía de Daniel capítulo 9: “Y debes saber y tener la perspicacia [de que] desde la salida de [la] palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías [el] Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas.” (Daniel 9:25). Fue el rey Artajerjes quien dio aquella orden de reconstrucción de Jerusalén en 455 A.E.C. Los libros de Esdras y Nehemías muestran cómo se hizo la reconstrucción de Jerusalén y su templo y así como toda la reorganización de la administración religiosa y secular de la ciudad y del pueblo.

La tercera razón es en el cumplimiento de la profecía de Zacarías, cuando Jesucristo entró como rey en Jerusalén, no tenía que ser “hollada”: " Ponte muy gozosa, oh hija de Sión. Grita en triunfo, oh hija de Jerusalén. ¡Mira! Tu rey mismo viene a ti. Es justo, sí, salvado; humilde, y cabalga sobre un asno, aun sobre un animal plenamente desarrollado, hijo de un asna" (Zacarías 9:9). Jesucristo no podía cumplir esta profecía en una Jerusalén "hollada": "Digan a la hija de Sión: ‘¡Mira! Tu Rey viene a ti, de genio apacible, y montado sobre un asno, sí, sobre un pollino, prole de una bestia de carga’” (Mateo 21:5). Es obvio que aquella profecía tenía que cumplirse en una Jerusalén “restaurada y reedificada” (Daniel 9:25).

¿Qué significa : “Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones” (Lucas 21:24)? El contexto de la profecía de Lucas 21: 20-24 es el anuncio de la destrucción futura de Jerusalén en cumplimiento de la profecía de Daniel 9:26b y 27b: "Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta [el] fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones. (...) Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado". Así, tal como estaba escrito en la profecía de Daniel 9:2 que Jerusalén sería "devastada" u hollada, durante 70 años y después reconstruida (Daniel 9:25), Jesucristo indicó que la destrucción que cumpliría Daniel 9:26 b y 27b, que ocurrió en el año 70 E.C., Jerusalén sería “hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones”, en 1914.

La Nueva Jerusalem

 

"Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado, y el mar ya no existe. Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo. Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado" (Apocalipsis 21:1-5).

Obviamente, la Nueva Jerusalén es muy diferente de la Jerusalén de arriba o la Jerusalén celestial. Esta vez representa a la novia del Rey Jesucristo celestial, es decir, los 144,000 reyes y sacerdotes redimidos de la tierra (Apocalipsis 5:10, 7: 3-8, 14: 1-5).

Esta Nueva Jerusalén vendrá a la tierra después de la Gran Tribulación, en el sentido de que algunos humanos serán ungidos como príncipes y otros como sacerdotes terrestres. La Gran Munchedumbre que sobrevivirá, en conjunto, representará a los Levitas o Hijos de Levi (Isaías 32: 1,2 (Príncipes), Ezequiel 44: 3 (El principal), 40:46 (Los hijos de Sadoc, los sacerdotes terrestres); (Hijo de Levi)).

La destrucción de la antigua Jerusalén

“¿No contemplan todas estas cosas? En verdad les digo: De ningún modo se dejará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada”

(Mateo 24:2)

El primer cumplimiento de la destrucción de la antigua Jerusalén

“¿No contemplan todas estas cosas? En verdad les digo: De ningún modo se dejará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada”
(Mateo 24:2)

La profecía de la destrucción de Jerusalén se cumple en dos etapas. El primer cumplimiento (no terminado) es la destrucción del templo y la devastación de la ciudad de Jerusalén en 70 E.C. (no mencionada en la Biblia) (excepto los versículos 21 y 22 que mencionan la gran tribulación en Jerusalén que será, al mismo tiempo, internacional). Este primer cumplimiento se basa en la profecía de las 70 semanas de años, de Daniel capítulo 9:24-27, que anunciaba el final del pacto especial de Dios con el Israel terrestre (versículo 27a). Este período de 70 semanas de años terminó en el año 36 E. C., cuando el oficial Cornelio fue bautizado, de modo que, de ahora y adelante, Jehová Dios dirigiría su atención a todas las naciones. La relación especial de Dios con la nación terrestre de Israel había terminado definitivamente (Hechos 10). Actualmente, la ciudad de la Jerusalén ha sido reconstruida, pero ya no tiene bíblicamente el estatus de la capital mundial de la adoración de Jehová (Ver Mateo 23:38 "¡Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes"). La Jerusalén terrestre actual, será reemplazada por una nueva Jerusalén celestial que gobernará sobre toda la tierra (Apocalipsis 21:1-4) (LA SEÑAL DEL FIN).

El segundo cumplimiento de la destrucción final de la antigua Jerusalén

durante la gran tribulación

"Por lo tanto, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo (use discernimiento el lector), entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas"
(Mateo 24:15,16)

La futura destrucción de la Jerusalén actual, durante la gran tribulación, anunciada proféticamente por Jesucristo, se confirma  también en la profecía de Zacarías: "Y Jehová ciertamente saldrá y guerreará contra aquellas naciones como en el día de su guerrear, en el día de pelea. Y sus pies realmente se plantarán en aquel día sobre la montaña de los olivos, que está enfrente de Jerusalén, al este; y la montaña de los olivos tendrá que partirse por en medio, desde el naciente y hacia el oeste. Habrá un valle muy grande; y la mitad de la montaña realmente será movida hacia el norte, y la mitad de ella hacia el sur. Y ustedes ciertamente huirán al valle de mis montañas; porque el valle de [las] montañas llegará hasta Azel misma. Y ustedes tendrán que huir, tal como huyeron debido al temblor [de tierra] en los días de Uzías el rey de Judá. Y Jehová mi Dios ciertamente vendrá, y con él estarán todos los santos" (Zacarías 14:3-5).

De la misma manera que esta profecía menciona que los santos huirían de Jerusalén para salvar sus vidas, entonces Jesucristo les ordenó a los santos que huyeran de la ciudad antes de la futura gran tribulación: "Por lo tanto, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo (use discernimiento el lector), entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas. El que esté sobre la azotea no baje para sacar los efectos de su casa; y el que esté en el campo no vuelva a la casa a recoger su prenda de vestir exterior. ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! Sigan orando que su huida no ocurra en tiempo de invierno, ni en día de sábado; porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder" (Mateo 24:15-21).

"Por lo tanto, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo (use discernimiento el lector)", esta profecía tuvo su primer cumplimiento (no mencionado en la Biblia), en el año 66 de nuestra era. El general romano Cestio Galo, durante el primer sitio de Jerusalén, pudo penetrar parcialmente en Jerusalén destruyendo parte del muro exterior del gran templo. Sin embargo, por razones inexplicadas, Cestio Galo se fue sin acabar el sitio de la ciudad. Esta situación sin precedentes permitió a los cristianos de Jerusalén (los santos) huir de la ciudad antes de su futura destrucción en el año 70, esta vez, por el general romano Tito.

El segundo cumplimiento tuvo lugar hoy, poco antes de la futura gran tribulación mencionada en Daniel 12: 1 y Mateo 24:21. En la profecía del Rey del Norte y del Rey del Sur, está escrito que el Rey del Sur, la actual potencia mundial, instalaría sus "tiendas palaciegas" cerca de Jerusalén, el lugar santo, poco antes de la gran tribulación: "Y plantará sus tiendas palaciegas entre el gran mar y la santa montaña de Decoración; y tendrá que llegar hasta su mismo fin, y no habrá ayudante para él" (Daniel 11:45). El cumplimiento de esta profecía bíblica tuvo lugar el 14 de mayo de 2018, durante la inauguración de las "tiendas palaciegas" del Rey del Sur, la embajada estadounidense en Israel, ubicada muy exactamente al pie de la "santa montaña", frente al "gran mar" (el mar Mediterráneo). Este cumplimiento indica que estamos muy cerca de la gran tribulación, de acuerdo con el final de la profecía de Daniel, de los dos reyes y con la convergencia de la profecía de Jesucristo:

"Y durante aquel tiempo se pondrá de pie Miguel, el gran príncipe que está plantado a favor de los hijos de tu pueblo. Y ciertamente ocurrirá un tiempo de angustia como el cual no se ha hecho que ocurra uno desde que hubo nación hasta aquel tiempo" (Daniel 12:1).

"Porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder" (Mateo 24:21).

El hecho mismo de que Jesucristo mencione la gran tribulación, a partir de la ubicación geográfica de la actual Jerusalén, muestra que el día y la hora del comienzo de este dramático evento planetario se realizarán desde su zona horaria (Hora UTC + 2) (Mateo 24:2, 21; Zacarías 14:3-5) (LOS DOS REYES (Última parte de las explicaciones bíblicas)).