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BIBLIA EN LÍNEA

BIBLIA EN LÍNEA (Traducciones comparativas)

BIBLIA EN LÍNEA (En varios idiomas)

LA “JERUSALÉN DE ARRIBA” Y LA “JERUSALÉN CELESTIAL”: NINGUNA DIFERENCIA

“Mas ustedes se han acercado a un monte Sión y a una ciudad de[l] Dios vivo, a Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, 23 en asamblea general, y a la congregación de los primogénitos que han sido matriculados en los cielos, y a Dios el Juez de todos, y a las vidas espirituales de justos que han sido perfeccionados, 24 y a Jesús el mediador de un nuevo pacto, y a la sangre de la rociadura, que habla de mejor manera que la [sangre] de Abel” (Hebreos 12:22-24).

“Pero la Jerusalén de arriba es libre, y ella es nuestra madre. 27 Porque está escrito: “Alégrate, mujer estéril que no das a luz; prorrumpe y clama en voz alta, mujer que no tienes dolores de parto; porque los hijos de la desolada son más numerosos que [los] de la que tiene el esposo” (Gálatas 4:26,27).

Comparando las dos expresiones bíblicas, el de Hebreos 12: 22.23 “Jerusalén celestial” con Gálatas 4: 26,27 “Jerusalén de arriba”,  no hay diferencia: las dos expresiones bíblicas representan a Dios con Cristo y los que llegan a reinar con él junto con los ángeles en los Cielos.

LA JERUSALÉN NO HOLLADA

“Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones”

(Lucas 21:24)

¿Era “hollada” la “Jerusalén” de los Tiempos de Jesucristo?

Se puede decir NO, por varias razones importantes: La primera razón, es que cuando la profecía de Daniel capítulo 4, se cumplió con el despido temporario de 7 tiempos, del rey de Babilonia, no significaba que la ciudad de Babilonia era “hollada” o dejó de ser una potencia mundial en este período. Del mismo modo, el destrono, en el 607 A.E.C., de la dinastía del rey David, no significaba que la ciudad de Jerusalén no sería restaurada, después de los 70 años de devastación, en lo que representaba, la ciudad del "gran rey" (Daniel 9:2; Mateo 5:35).

La segunda razón es, desde el 607 A.E.C., la ciudad de Jerusalén fue “hollada” o devastada por 70 años, pero después, fue reconstruida con su templo después del 537 AEC, en cumplimiento de la profecía de Daniel capítulo 9: “Y debes saber y tener la perspicacia [de que] desde la salida de [la] palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías [el] Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas.” (Daniel 9:25). Fue el rey Artajerjes quien dio aquella orden de reconstrucción de Jerusalén en 455 A.E.C. Los libros de Esdras y Nehemías muestran cómo se hizo la reconstrucción de Jerusalén y su templo y así como toda la reorganización de la administración religiosa y secular de la ciudad y del pueblo.

La tercera razón es en el cumplimiento de la profecía de Zacarías, cuando Jesucristo entró como rey en Jerusalén, no tenía que ser “hollada”: " Ponte muy gozosa, oh hija de Sión. Grita en triunfo, oh hija de Jerusalén. ¡Mira! Tu rey mismo viene a ti. Es justo, sí, salvado; humilde, y cabalga sobre un asno, aun sobre un animal plenamente desarrollado, hijo de un asna" (Zacarías 9:9). Jesucristo no podía cumplir esta profecía en una Jerusalén "hollada": "Digan a la hija de Sión: ‘¡Mira! Tu Rey viene a ti, de genio apacible, y montado sobre un asno, sí, sobre un pollino, prole de una bestia de carga’” (Mateo 21:5). Es obvio que aquella profecía tenía que cumplirse en una Jerusalén “restaurada y reedificada” (Daniel 9:25).

¿Qué significa : “Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones” (Lucas 21:24)? El contexto de la profecía de Lucas 21: 20-24 es el anuncio de la destrucción futura de Jerusalén en cumplimiento de la profecía de Daniel 9:26b y 27b: "Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta [el] fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones. (...) Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado". Así, tal como estaba escrito en la profecía de Daniel 9:2 que Jerusalén sería "devastada" u hollada, durante 70 años y después reconstruida (Daniel 9:25), Jesucristo indicó que la destrucción que cumpliría Daniel 9:26 b y 27b, que ocurrió en el año 70 E.C., Jerusalén sería “hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones”, en 1914.

CARTA A LAS CINCO VÍRGENES DISCRETAS

SATANÁS EXPULSADO

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