English                                 Français                                 Português

BIBLIA EN LÍNEA

BIBLIA EN LÍNEA (Traducciones comparativas)

BIBLIA EN LÍNEA (En varios idiomas)

ADOREMOS A JEHOVÁ POR MEDIO DE LA ORACIÓN

ADOREMOS A JEHOVÁ POR MEDIO DE LA ORACIÓN

Jesucristo enseñó a sus discípulos como orar a su Padre:

“También, cuando oren, no deben ser como los hipócritas; porque a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de los caminos anchos para ser vistos de los hombres. En verdad les digo: Ellos ya disfrutan de su galardón completo. Tú, sin embargo, cuando ores, entra en tu cuarto privado y, después de cerrar tu puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará. Mas al orar, no digas las mismas cosas repetidas veces, así como la gente de las naciones, porque ellos se imaginan que por su uso de muchas palabras se harán oír. Pues bien, no se hagan semejantes a ellos, porque Dios su Padre sabe qué cosas necesitan ustedes hasta antes que se las pidan. ”Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera:

”‘Padre nuestro [que estás] en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra. Danos hoy nuestro pan para este día; y perdónanos nuestras deudas, como nosotros también hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, sino líbranos del inicuo’ (Mateo 6:5-13).

Cristo, insistió en el motivo que nos impulsa a orar a su Padre, es decir, no usar la oración para ostentar delante de los hombres nuestra espiritualidad. Además, en una ilustración, entre dos oraciones, la de un colector de impuestos sincero, que oraba con contrición y un fariseo jactancioso delante de Dios, Jesucristo dijo que Dios oye las oraciones de los humildes y no las de los soberbios (Lucas 18: 9-14).

Las lecciones que podemos sacar de la Oración Modelo

Debemos orar a Dios con sinceridad, con amor y cariño, preocupándonos del su Nombre, para que sea santificado, considerarlo como sagrado, proclamarlo. Debemos preocuparnos por la realización de su propósito justo en la tierra (Mateo 6: 9, 10). Después, podemos orar a Dios, refiriéndose específicamente a nuestras necesidades personales, como el hecho de que nos ayude espiritual y materialmente. Podemos compartir con Dios de nuestros sentimientos más profundos, que nos preocupan o expresar nuestro gozo en acción de gracias (el bíblico libro de los Salmos, es una valiosa colección poética de sentimientos expresados a Dios). Jesucristo, en la última parte de la oración, nos anima a usar la oración para pedirle a Dios que nos ayude a combatir las tentaciones causadas por el diablo, y que podrían socavar nuestra integridad (Mateo 6: 11-13) (Las enseñanzas bíblicas (Prohibido por la Biblia)).

Jesucristo, también habló del perdón, diciendo : “perdónanos nuestras deudas, como nosotros también hemos perdonado a nuestros deudores. (…) Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes; mientras que si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco perdonará su Padre las ofensas de ustedes” (Mateo 6:12,14,15). El contexto general del Evangelio de Mateo, muestra que se trata del perdón de errores menores que son parte de la relación humana común,  hecha de ofensas más o menos involuntarias o hasta voluntarias, y que podrían simplemente ser perdonadas, sin necesariamente señalarle al ofensor.  Puede que en ciertas situaciones sea necesario disipar la tensión relacional con una comunicación franca pero cortés, como lo mencionó Cristo. En Mateo 5:23,24, Jesucristo mostró que la cualidad de nuestra relación con Dios, de nuestro ministerio, tiene que ver también, con la manera con que tratamos a nuestro prójimo.

Sin embargo, este perdón sistemático de Mateo 6:14,15 no entra en el ámbito de la situación mencionada en Mateo 18:15-17: La calumnia, el engaño, la traición por adulterio, por ejemplo, el asesinato, el insulto craso (Mateo 5:22), los pecados muy graves que atentan a la integridad física y emocional de la persona dejando, a veces, daños permanentes. En algunos casos, la víctima perdonará, y en otros casos, la víctima no estará bajo la obligación de perdonar, ante Dios. Así, como dijo Jesucristo se debe imitar el perdón de Dios que perdona mucho, pero que, al mismo tiempo no perdona sistemáticamente todo (Isaías 1:11-18).

Último punto acerca de la oración: ¿es obligatorio concluir la oración con la expresión: "por medio de Jesús Cristo te he hecho esta oración"? Al examinar la oración modelo y la oración de algunos de los discípulos, en las Escrituras griegas cristianas, se puede contestar rotundamente: NO (Hechos 2:24,25; 4:24-30). Por lo tanto, si se puede utilizar esta expresión en nuestras oraciones, no es bíblicamente obligatorio. Por otro lado, se debe concluir la oración por un Amén (1 Corintios 14:16).

LEER LA BIBLIA

MENÚ