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EL APOCALIPSIS Y SU SIGNIFICADO PARA NOSOTROS

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INTRODUCCIÓN

Apocalipsis es un nombre de origen griego que significa “revelación”. Es el último libro profético bíblico que nos “revela” o nos da a entender el pensamiento de Dios, acerca del futuro de la humanidad. Al leer este libro, uno se sorprende de la densidad de símbolos bíblicos y de enigmas proféticos. Mientras que al lector de la Biblia le gustaría leer y comprender esta famosa revelación divina acerca de la humanidad y, por lo tanto, nosotros mismos y los que nos son queridos, estamos como frente a la puerta de una cámara del tesoro de la que no tenemos la llave. El sentimiento de decepción es quizás comparable al del apóstol de Juan (Escritor del libro del Apocalipsis), cuando en un principio pensó que no llegaría a conocer el contenido del rollo con siete sellos, en manos de Dios (Apocalipsis 5:1-3). El rollo de los siete sellos es obviamente el contenido profético del libro de Apocalipsis. Ante lo que parecía un callejón sin salida, el apóstol Juan comenzó a llorar (Apocalipsis 5:4). Sin embargo, un ángel lo tranquilizó, diciéndole que "El León que es de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el rollo y sus siete sellos" (Apocalipsis 5:5). Es, por supuesto, Jesucristo. La apertura del rollo de los siete sellos ha permitido al apóstol Juan escribir todo el libro de Apocalipsis.

Sin embargo, como fue escrito al principio, uno puede quedar perplejo en cuanto a la comprensión de este libro profético. ¿Cómo lograr esto, tener, en cierto modo, una “apertura” de entendimiento del rollo de los siete sellos, el libro del Apocalipsis? Sin aquella comprensión clara, el libro bíblico no puede ser una ayuda concreta para conocer nuestro futuro. Jesucristo, cuando estuvo en la tierra, dijo cómo Dios da entendimiento de su pensamiento a los meros humanos: "En aquella ocasión Jesús tomó la palabra y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos" (Mateo 11:25). Jesucristo revela algo muy importante, el pensamiento de Dios se entiende solo "espiritualmente" (y no solo intelectualmente), es decir, es Dios quien da sentido o entendimiento de su pensamiento, a los humanos o grupos de humanos de su elección, que pueden estar dispersos por toda la tierra y el libro de la profecía de Daniel los llama "santos" (apartados para Dios) o los que tienen "perspicacia" (Daniel 12:3).

El apóstol Pablo explica que Jehová Dios, el Padre de Jesucristo, se sirve de él, su Hijo, como transmisor de este entendimiento según 1 Corintios 2:16. Aquella idea importante, se corrobora en el libro de Apocalipsis capítulo 5, mostrando que es Dios, el Padre, quien autoriza a su Hijo, Jesús, a hacer posible ver lo que está escrito en este libro. Sin embargo, es obvio que el libro está cerrado, en cuanto a su comprensión, y que necesitamos la ayuda benévola del Rey Jesucristo (ver profecía de Daniel), para que revele su significado a los humanos que serán dignos de él, o considerados como "pequeñuelos" (humildes y modestos). Es Jesucristo, quien puede dirigir nuestra atención para saber dónde está la llave y las llaves del entendimiento, que nos permitirán ver en el Apocalipsis una verdadera Revelación de Dios, esta vez entendida... Debemos pedir a Dios, que su Hijo Jesús Cristo, nos revela, ya sea individualmente o como congregación, lo que puede significar esta abundancia de enigmas bíblicos (Mateo 7:7). Lo que sigue es el resultado de muchas oraciones contestadas...

Como lo señaló el apóstol Pablo, no es fácil entender la mente de Jehová, necesitamos la ayuda amorosa de Jesucristo (1 Corintios 2:16). Para usar la expresión de la profecía de Daniel, esta búsqueda a veces se hace al tanteo: "Muchos discurrirán, y el verdadero conocimiento se hará abundante" (Daniel 12:4b). Pero como dijo Jesucristo, con la perseverancia, podemos llegar a este entendimiento. Aunque las explicaciones bíblicas se presentan con el espíritu y el método más objetivo posible, el lector a veces verá los verbos "parece que" o "es posible", para expresar una fuerte probabilidad con una prudencia y modestia (Miqueas 6:8). Aquellas expresiones también muestran, que en cualquier momento, la comprensión de la mente de Jehová requiere ajustes, quizás rectificaciones que se harán, lo antes posible, mientras el objetivo es el de entender la verdad de Dios (Proverbios 4:18; Juan 17:17). Una profecía solo es útil si la entendemos de antemano, por lo tanto, parece obvio que si Jehová Dios ha hecho registrar profecías en su Palabra la Biblia, incluso de manera enigmática, es con el propósito de ser entendidas de antemano pare que su pueblo se prepare para su "un día", en vista de sobrevivir con la esperanza de la vida eterna (Zacarías 14:7). Este es el propósito de las explicaciones bíblicas presentadas.

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Preámbulo para entender el libro de Apocalipsis

Para comprender el libro de Apocalipsis, es necesario analizarlo primero, en su estructura general, determinando las partes principales de la profecía. El despliegue de las visiones del apocalipsis se ubica en la arquitectura del tabernáculo y posteriormente, del templo santuario (Vea el video con hipervínculo azul al comienzo del artículo). Así, para comprender ciertos enigmas en relación con aquel lugar, es necesario recordar brevemente su estructura general.

En el contexto del templo, están los dos personajes principales y más importantes, que son Jehová Dios y Jesucristo. Veremos en qué partes están respectivamente, Jesucristo a quien se describe primero y luego Jehová Dios. Luego hay dos personajes humanos, los dos testigos, cuyos nombres no se mencionan directamente, y que son Moisés y el profeta Elías. De manera similar para comprender los enigmas, es necesario conocer bien los relatos históricos bíblicos en relación a aquellos dos personajes.

Este estudio se hará de la misma manera que el de la profecía de Daniel y Zacarías, es decir, enigma por enigma. Se preferirá la concisión, por lo que si alguien quiere profundizar en un punto general, a veces un hipervínculo azul lo dirigirá a la página del estudio en cuestión. No se explicará todo sobre el libro de Apocalipsis sino lo esencial, para que los que son perspicaces, puedan seguir con la ayuda de Dios, en la comprensión de este fascinante libro que es el Apocalipsis (Daniel 12:3).

El mensaje del glorificado Jesucristo a las siete congregaciones

"El que tenga oído, oiga lo que el espíritu dice a las congregaciones" (Apocalipsis 2:7,11,17,29; 3: 6,13,22)

En el capítulo 1 de Apocalipsis, las siete congregaciones están representadas por siete candelabros. Los ángeles que representan las siete congregaciones son las siete estrellas en la mano derecha de Cristo. En Apocalipsis 2 y 3, Jesucristo glorificado da recomendaciones, a veces con reproches muy serios, dirigidos a los siete "ángeles" de las siete congregaciones. Es obvio que los "ángeles" en cuestión no son aquellos en el cielo que no tienen tendencia al pecado. ¿Quiénes representan aquellos ángeles responsables ante Jesucristo de la administración de las congregaciones cristianas? En Apocalipsis 1:1, Juan nos informa que la Revelación le fue transmitida por un "ángel" (ἄγγελος "angelos" (Strong’s Concordanc G32): "Mensajero, por implicación pastor"). En este caso, el ángel o mensajero, era celestial. En Apocalipsis 1:20, se emplea la misma palabra "angelos" para referirse, esta vez, a un "ángel" humano responsable de la administración de una congregación. Aquellos siete ángeles, por lo tanto, representan a los mayordomos, pastores o mensajeros humanos responsables, ante el Rey Jesucristo de la administración de la congregación cristiana local (La traducción Biblia Chouraqui "mensajero"), ("mensajero" (messengers), "líderes humanos" (humans leaders) Expanded Bible (EXB) ; (GOD’S WORD Translation "messenger")) (1 Timoteo 3:1-7).

Aquellos "ángeles" o "mensajeros" son los intercesores o los que hacen el vínculo entre Jesucristo y la congregación (Jesucristo es el único mediador entre Dios y la humanidad (1 Timoteo 2:5)). En la visión, Jesucristo está en el "Santo" del templo espiritual, el lugar habitual de los sacerdotes que quemaban incienso en el antiguo templo de Israel. Los "ángeles" o "mensajeros" también son "sacerdotes" para la congregación, bajo la autoridad del sumo sacerdote Jesucristo. En  Malaquías 2:7, los sacerdotes son designados como "mensajeros humanos" o "ángeles" de Jehová: "Porque los labios de un sacerdote son los que deben guardar el conocimiento, y la ley es lo que la gente debe buscar de su boca; porque es el mensajero de Jehová de los ejércitos" (Malaquías 2:7). Los sacerdotes tenían tres funciones principales en Israel: quemar incienso (la oración (Apocalipsis 8:3,4))la enseñanza y el juicio (Deuteronomio 17:8,10-13; 21,1,2,5; Números 5:11-31). Los ancianos, pastores o superintendentes de la congregación, tienen exactamente las mismas funciones sacerdotales en el templo espiritual: la oración para los miembros de la congregación (Santiago 5:14), la enseñanza en la congregación (1 Timoteo 3: 2 "capaz de enseñar"), el juicio en la congregación (Mateo 18:18).

Antes de la Gran Tribulación, el Rey Jesucristo tratará directamente con los "ángeles" de las diversas congregaciones cristianas locales repartidas por toda la tierra, para que rindan cuentas de su administración. La lectura de los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis permite meditar sobre la alta responsabilidad de aquellos superintendentes de las congregaciones locales (Mateo 25). Es por eso que el discípulo Santiago escribió: "No muchos de ustedes deberían hacerse maestros, hermanos míos, sabiendo que recibiremos juicio más severo" (Santiago 3:1).

En las ilustraciones de Jesucristo, de los administradores de los "talentos" (pero también de las "minas"), que rinden cuentas justo antes de la gran tribulación, son aquellos "ángeles" humanos, mencionados en Apocalipsis 1 a 3. Sin embargo, en esta ilustración, hay solo tres administradores mencionados, probablemente para ilustrar simplemente tres formas principales de juicio, dos favorables y uno condenatorio. Dos administradores han hecho su trabajo, uno mejor que el otro, sin embargo, ambos tienen la misma recompensa por parte del maestro. Hay un tercer administrador, que no ha hecho su trabajo y está condenado por el maestro (Mateo 25:14-30 (talentos); Lucas 19:12-27 (minas)). Por lo tanto, sobre la base de esta información bíblica, entendemos que Jesucristo juzgará a las congregaciones y sus respectivos administradores, a nivel local. En consecuencia, la administración de las congregaciones cristianas se realiza a nivel local. Los administradores de la congregación tienen la responsabilidad ante Jesucristo a nivel local: "Sean obedientes a los que llevan la delantera entre ustedes, y sean sumisos, porque ellos están velando por las almas de ustedes como los que han de rendir cuenta; para que ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto esto les sería gravemente dañoso a ustedes" (Hebreos 13:17).

Con respecto a las diferentes denominaciones religiosas de las congregaciones cristianas, la Biblia es clara, el discípulo de Cristo es simplemente un "cristiano", sin denominación religiosa adicional: "Y fue primero en Antioquía donde a los discípulos por providencia divina se les llamó cristianos" (Hechos 11:26). En su oración final en la noche de la última Pascua, Jesucristo hizo esta solicitud a su Padre: "Hago petición, no respecto a estos solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos; para que todos ellos sean uno, así como tú, Padre, estás en unión conmigo y yo estoy en unión contigo, que ellos también estén en unión con nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17:20,21). Todas las congregaciones cristianas deben unirse antes de la gran tribulación, haciendo lo mejor posible la voluntad de Dios mencionada en la Biblia: "No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7: 21-23; "Ella hizo lo que pudo" (Marcos 14:8)).

El Apocalipsis y el Templo (o Tabernáculo)

Detengámonos en lo que representan las diferentes partes del templo en su conjunto y del templo-santuario. El gran templo abarca tanto el gran patio exterior como el templo-santuario. Este último tiene un pequeño patio interior donde se ubican el altar y una piscina de agua redonda, siendo todo el mobiliario de cobre (Los tres videos en la introducción de este artículo brindan una buena descripción general del templo).

El santuario mismo está compuesto por el Santo y el Santísimo. Aquellos dos lugares están separados por una cortina. En el Santísimo estaba el Arca del Pacto, simbolizando la presencia de Dios. Todo el mobiliario es de oro o revestido de oro. Así, comparando el simbolismo del cobre y del oro, el primer metal, el cobre, parece simbolizar realidades terrestres, y el oro realidades celestiales o una conexión espiritual con los cielos.

La Introducción del libro de Apocalipsis, que va desde los capítulos 1 al 5, tiene lugar en el mismo Santuario. En su primera visión, de los capítulos 1 al 3, Juan ve a Jesucristo glorificado con una vestidura sacerdotal, dirigiéndose a las siete congregaciones terrestres, simbolizadas por los siete candelabros, en el Santo del Santuario del Templo. En el capítulo 4, Juan, por visión, es introducido en la misma presencia de Dios, es decir, en el Santísimo, donde estaba el Arca del Pacto. En el capítulo 5, Juan está todavía en el Santísimo, cuando Dios, en presencia de muchos ángeles, entrega a Jesucristo el famoso rollo con siete sellos, que verdaderamente comenzará, el Apocalipsis, desde el capítulo 6, con la apertura de los primeros seis sellos.

La presencia de Jesucristo glorificado que habita en los cielos, en el Santo y la presencia de los candelabros, las congregaciones terrestres, parecen indicar que esta parte del templo es mediadora entre Dios y toda la humanidad. Esto lo confirma lo que escribe el apóstol Pablo, señalando a Jesucristo como el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5). Sin embargo, en su papel de mediador, el glorificado Jesucristo utiliza estrellas, o ángeles humanos o mensajeros, como cabeza de cada uno de los candelabros terrestres, las congregaciones cristianas. Aquellos hombres que encabezan cada una de las congregaciones son sacerdotes en la mano derecha de Cristo, que tienen un papel de mediación visible entre Dios y los hombres, en el marco de la adoración, ya sea por medio de la oración y de la enseñanza.

Así, cuando está escrito que la gran muchedumbre sirve a Dios en su templo, mencionado en Apocalipsis 7:9-17, es en el mismo lugar que los siete candelabros, en la tierra. Forma parte del servicio sagrado en el templo santuario, ya sea en el patio interior, donde está el altar, o en el santo, para los hombres encargados del sacerdocio, en la congregación, por oración y la enseñanza, como ángeles humanos.

En Apocalipsis 6:9, al abrirse el quinto sello, se hace referencia a la resurrección de los santos que, por su parte, que piden a Dios la venganza por su sangre inocente derramada a causa de persecuciones homicidas. Está escrito, que su alma o sangre, representando su vida, está al pie del altar. En efecto, al pie del altar en el patio del templo santuario, había pequeños canales, por donde fluía la sangre de los animales sacrificados en el altar. Según Apocalipsis 6:9, esta vez fueron llenos simbólicamente de la sangre inocente de los santos que murieron por su fe, y que serán vengados por Dios en la gran tribulación.

En Apocalipsis 11:1-4, el apóstol Juan mide en visión el Templo Santuario. En el versículo 2 está escrito, que no mide su exterior, es decir, el gran patio exterior del Templo, que fue dado a las naciones. Por tanto, el gran patio exterior del templo, representa a la humanidad en su conjunto, en las afueras del templo santuario, o fuera del marco del servicio sagrado rendido a Dios, en la congregación cristiana. La medida del templo santuario por el apóstol Juan, parece indicar que las normas divinas escritas en la Biblia, deben ser aplicadas, dentro del recinto de este templo santuario. El hecho de que sea Juan, un humano, quien haga las mediciones, parece indicar que estas normas cristianas se mantienen en la labor pastoral de los sacerdotes o superintendentes de las congregaciones. Esto se confirma en Apocalipsis 2 y 3, cuando Jesucristo glorificado da sus instrucciones, a veces muy severas, a los siete ángeles humanos encargados de las siete congregaciones.

Como conclusión de esta parte, podemos decir que el Templo en su conjunto representa los Cielos, la morada de Dios, y la Tierra, la morada de los Humanos. El patio de los gentiles del Gran Templo, representa la esfera terrestre aparte de la congregación cristiana, cuyo lugar está representado por el templo-santuario. En Apocalipsis 21:22 está escrito: "Y no vi en ella templo, porque Jehová Dios el Todopoderoso es su templo; también lo es el Cordero". Este pasaje parece corroborar el hecho de que el Santísimo del santuario del templo es Jehová Dios, y el Santo, el glorificado Jesucristo.

El Apocalipsis y la Mujer con la Corona de Doce Estrellas

"Y se vio en el cielo una gran señal, una mujer vestida del sol, y la luna estaba debajo de sus pies, y sobre su cabeza había una corona de doce estrellas"

(Apocalipsis 12:1)

Aquella Mujer es obviamente la misma mencionada en la promesa de Dios en el Edén, en Génesis 3:15: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón".

Representa al pueblo celestial de Dios, compuesto por los ángeles en los cielos. Esa mujer se la indentifica como la "Jerusalén de arriba": "Pero la Jerusalén de arriba es libre, y ella es nuestra madre" (Gálatas 4:26). Se la describe como la "Jerusalén celestial": "Mas ustedes se han acercado a un monte Sión y a una ciudad del Dios vivo, a Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles" (Hebreos 12:22). Durante milenios, como Sara, la esposa de Abraham, la mujer celestial fue estéril, sin hijos: "¡Clama gozosamente, mujer estéril que no diste a luz! Alégrate con clamor gozoso y grita agudamente, tú que no tuviste dolores de parto, porque los hijos de la desolada son más numerosos que los hijos de la mujer que tiene dueño marital —ha dicho Jehová—” (Isaías 54:1). Esta profecía anunciaba que la mujer estéril daría a luz muchos hijos (el Rey Jesucristo y los 144.000 reyes y sacerdotes).

El parto de aquella mujer celestial se menciona en Apocalipsis: "Y se vio en el cielo una gran señal, una mujer vestida del sol, y la luna estaba debajo de sus pies, y sobre su cabeza había una corona de doce estrellas, y ella estaba encinta. Y clama en sus dolores y en su agonía por dar a luz” (Apocalipsis 12:1,2).

El niño representa a Jesucristo como el Rey del Reino de Dios y el principal representante del Reino de Dios. A continuación del relato del Apocalipsis (14,1-5), podemos leer que el Rey Jesucristo está acompañado de 144.000 reyes y sacerdotes, que constituyen la Nueva Jerusalén (21,1,2), la novia del Rey Jesucristo. La esposa del Rey es parte de este "hijo”, de la descendencia directa de aquella Mujer celestial porque el apóstol Pablo, en Gálatas 4:26, la designa como la madre de los que, aún en la tierra, son llamados a reinar junto con el Rey Jesucristo.

Como vemos en el relato del libro de Apocalipsis, la mujer sufre mucho, al punto de gritar de dolor. El nacimiento del Reino de Dios se produjo mediante la entronización celestial del Rey Jesucristo en 1914, según la cronología de la profecía de Daniel (capítulo 4). El Salmo 2 explica claramente que esta entronización se haría en medio de la hostilidad de las naciones, que de ninguna manera quieren someterse al Rey designado por su Padre, Jehová Dios: "¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido, y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”” (Salmos 2:1-3).

Sin embargo, la continuación del relato de la visión de la Mujer Celestial a punto de dar a luz al niño, nos informa que esta oposición al nacimiento del Reino, comenzó en el cielo: “Y se vio en el cielo una gran señal, una mujer vestida del sol, y la luna estaba debajo de sus pies, y sobre su cabeza había una corona de doce estrellas, y ella estaba encinta. Y clama en sus dolores y en su agonía por dar a luz. Y se vio otra señal en el cielo, y, ¡miren!, un dragón grande de color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas; y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó abajo a la tierra. Y el dragón se quedó de pie delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz, para, cuando diera a luz, devorar a su hijo” (Apocalipsis 12:1-4).

Una visión paralela a la visión a la del dragón frente a la mujer a punto de dar a luz explica en detalle la guerra celestial antes de la entronización del Rey Jesucristo. Esta guerra extremadamente violenta implicó expulsar al dragón (Satanás) y sus ángeles (los demonios), de los cielos (hacia el final del artículo): "Y estalló guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón, y el dragón y sus ángeles combatieron, pero este no prevaleció, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. De modo que hacia abajo fue arrojado el gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás, que está extraviando a toda la tierra habitada; fue arrojado abajo a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados abajo con él. Y oí una voz fuerte en el cielo decir: “¡Ahora han acontecido la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido arrojado hacia abajo el acusador de nuestros hermanos, que los acusa día y noche delante de nuestro Dios! Y ellos lo vencieron debido a la sangre del Cordero y debido a la palabra del testimonio que dieron, y no amaron sus almas ni siquiera al arrostrar la muerte. A causa de esto, ¡alégrense, cielos, y los que residen en ellos! ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo”" (Apocalipsis 12:7-12).

Sin embargo, la continuación del relato del Apocalipsis, podría dejar al lector atento, perplejo. Mientras que Satanás y sus demonios ahora están confinados a las inmediaciones del planeta Tierra. Por lo tanto, el diablo ya no debería poder alcanzar a la Mujer Celestial. Pero está escrito que por falta de haber podido devorar a su hijo, logra poner en peligro la vida a la mujer: "Ahora bien, cuando el dragón vio que había sido arrojado abajo a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Pero las dos alas de la gran águila le fueron dadas a la mujer, para que volara al desierto a su lugar; allí es donde es alimentada por un tiempo y tiempos y medio tiempo, lejos de la cara de la serpiente. Y la serpiente lanzó de su boca agua como un río tras la mujer, para hacer que ella fuera ahogada por el río. Pero la tierra vino en ayuda de la mujer, y la tierra abrió su boca y se tragó el río que el dragón había lanzado de su boca. Y el dragón se airó contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los restantes de la descendencia de ella, los cuales observan los mandamientos de Dios y tienen la obra de dar testimonio de Jesús" (Apocalipsis 12:13-17).

¿Cómo pudo el diablo cerca de la tierra, poco después de la entronización del Rey Jesucristo en el cielo (en 1914) (ver la profecía de Daniel sobre esta fecha), alcanzar a la Mujer celestial para hacerle daño? En Apocalipsis 14:3, el pasaje que menciona a los 144.000 que vivirán como grupo en el cielo, está escrito que son humanos redimidos de la tierra. Así, se puede decir, que la congregación de los que quedan de los 144.000, que están en la tierra, son considerados parte de la Mujer celestial. Así que cuando en el versículo 12:13, está escrito que Satanás persiguió a la Mujer celestial en la tierra, significa que enfocó su atención en esta congregación mundial de cristianos que tienen la esperanza celestial de vida eterna.

En Apocalipsis 12:4, cuando está escrito que el dragón está delante del niño dispuesto a devorarlo, desde su nacimiento, esto alude claramente simbólicamente al episodio de la vida del niño Jesús, poco después de su nacimiento, cuando Satanás el diablo trató de asesinarlo a través del rey Herodes (Mateo 2). Sin embargo, desde Apocalipsis 12:13, acerca de la persecución de la Mujer celestial en la tierra, es decir, de la congregación de cristianos con esperanza de vida eternal celestial, se alude claramente a episodios de la vida de Moisés, cuya vida ha estado en peligro de muerte.

Por ejemplo en Apocalipsis 12:13,14, está escrito que la mujer se salvó porque fue protegida al volar en el desierto. En Éxodo 2:15, está escrito que Faraón trató de matar a Moisés, que escapó al desierto de Madián. En Apocalipsis 12:15,16 está escrito que el dragón trató de ahogar a la Mujer vomitando gran cantidad de agua. Sin embargo, la tierra se abrió, por un terremoto, para tragarse el agua. Es interesante notar que el nombre Moisés significa "salvado de las aguas" (Éxodo 2:10). Hay dos episodios en la vida de Moisés en los que estuvo en gran peligro. El niño Moisés casi se ahogaba en el Nilo, pero la hija del faraón le salvó la vida. Otro episodio de su vida muestra que el pueblo de Israel estuvo a punto de atacar a Moisés y Aarón, para matarlos, después de la revuelta de Corea, Datán y Abiram (Números 16). Está escrito en Números 16:31-35 que Moisés y Aarón se salvaron porque Jehová provocó un terremoto que se tragó a todos los rebeldes.

Comparando Apocalipsis 12:5,6 y 12:13-16, son dos secuencias de acontecimientos que describen el mismo proceso de protección de la Mujer, por parte de Dios: a saber, la persecución de la Mujer celestial en la tierra, por parte de Satanás, y ponerla en protección para que ella pueda recuperarse de ser puesta en peligro de muerte por el diablo. Está puesto en paralelo con los versículos 6 y 14. En el versículo 6, está escrito que la mujer está protegida y alimentada durante 1260 días, o sea tres años y medio proféticos. El versículo 14 describe un acontecimiento similar al informar, esta vez que la mujer fue alimentada durante tres tiempos y medio, lo que corresponde a 1260 días (La profecía de Daniel con respecto a los 1260, 1290 y 1335 días. Ver también la profecía de los 2300 días).

Concretamente, en 1914 (La profecía de Daniel), después de Jesucristo entronizado Rey en los cielos, las naciones no quisieron reconocer este acontecimiento (Salmo 2). Apocalipsis 12 nos revela que Satanás el diablo, estando en gran ira, causó grandes desgracias con guerras mundiales, hambrunas, enfermedades. Por supuesto, la pequeña congregación de cristianos con esperanza celestial estuvo en gran peligro de muerte, incluso al ser tragados por aquella histeria mundial, particularmente durante la Primera Guerra Mundial. El final de esta Primera Guerra Mundial, entre la Primera Segunda, permitió a aquellos valientes y fieles cristianos, poder recuperarse espiritualmente, gracias a Dios.

Sin embargo, en el versículo 17 está escrito que después de este fracaso del diablo en exterminar aquella pequeña congregación incipiente, no se detuvo allí. Esta vez atacó a la descendencia de la mujer, hasta nuestros días y hasta la gran tribulación: "Y el dragón se airó contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los restantes de la descendencia de ella, los cuales observan los mandamientos de Dios y tienen la obra de dar testimonio de Jesús" (Apocalipsis 12:17). Si la Mujer celestial en la tierra, representada por la congregación de los restantes de los 144.000 en la tierra, que serán 7.000, poco antes de la gran tribulación (Apocalipsis 11:13), "los restantes de su descendencia", representan el resultado de su predicación, lo que parece ser el conjunto de fieles cristianos que vivirán eternamente en la tierra. Formarán la gran muchedumbre que sobrevivirá a la gran tribulación.

Asimismo, aquellos hermanos y hermanas cristianos con esperanza terrestre han pagado y están pagando muy caro por su integridad a Dios. Sin embargo, Jehová y su Hijo recordarán su apoyo a los hermanos de Cristo, dirigiéndolos hacia el futuro paraíso terrestre, con obtener la vida eterna (Mateo 25:31-40; Hebreos 6:10).

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El Apocalipsis y Yehoshuah Mashiah

Obviamente Yehoshuah Mashiah es el nombre de Jesucristo pronunciado en hebreo. Por sorprendente que parezca, en el libro de Apocalipsis tiene varios nombres o títulos, según la autoridad y las misiones que su Padre, Jehová Dios, le encomienda. No se tratará de enumerar todos aquellos nombres o calificativos, sino de mencionar los que se encuentran casi exclusivamente en el libro del Apocalipsis.

Yehoshuah Mashiah es el Primero y el Último, y el viviente

"Yo soy el Primero y el Último, y el viviente; y llegué a estar muerto, pero, ¡mira!, vivo para siempre jamás, y tengo las llaves de la muerte y del Hades"

(Apocalipsis 1:17,18)

Aquella afirmación se explica por lo que dice Jesucristo, después acerca de su resurrección: es el Primero resucitado directamente por su Padre con vistas a la vida eterna y el Último, porque todas las demás resurrecciones, ya sean celestiales o terrestres, las llevará a cabo el mismo Jesucristo glorificado porque ahora tiene las llaves de la muerte y del Hades.

Yehoshuah es la estrella que cayó del cielo a la tierra

"Y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y a él le fue dada la llave del hoyo del abismo"

(Apocalipsis 9:1)

Aquella estrella tiene una gran autoridad sobre millones de langostas, que arrasan toda la esfera espiritual del actual sistema de cosas filosófico y religioso, al predicar las Buenas Nuevas (Mateo 24:14). Aquellas langostas son proclamadores del reino que torturan las conciencias de aquellos que no quieren obedecer a las Buenas Nuevas y quienes, desafortunadamente para ellos, sufrirán las consecuencias (2 Tesalonicenses 1:6-10).

Yehoshuah Mashiah es Abadón y Apolión

"Tienen sobre ellas un rey, el ángel del abismo. En hebreo su nombre es Abadón, pero en griego tiene el nombre Apolión"

(Apocalipsis 9:11)

El nombre Abadón significa destrucción. El nombre Apolión significa destructor. Los dos nombres son los de aquella estrella que provoca una destrucción sin igual, de las enseñanzas humanas, mediante la predicación de las Buenas Nuevas que denuncian las mentiras filosóficas, religiosas o pseudocientíficas (como el evolucionismo). La destrucción representa un descrédito de las enseñanzas espirituales humanas de carácter filosófico, religioso o pseudocientífico. Jesucristo, en su ministerio terrestre, provocó tal destrucción (Vea las declaraciones de Cristo contra los escribas y fariseos, en Mateo 23). Es en Mateo 2819,20, que uno puede leer que Yehoshuah Mashiah como Abadón y Apolión, se presenta a sí mismo como el que de ahora en adelante tiene toda autoridad: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra" ( Mateo 28:18). Abadón y Apolión es designado como rey sobre aquellas langostas que son proclamadores cristianos y maestros de las Buenas Nuevas (Mateo 24:14; Mateo 28:29-20).

Yehoshuah Mashiah es el ángel poderoso descendido del cielo

“Y vi a otro ángel fuerte que descendía del cielo, revestido de una nube, y había un arco iris sobre su cabeza, y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego”

(Apocalipsis 10:1)

Aquel ángel que tiene un pie en la tierra y en el mar, con un rollo en la mano. La referencia al Rey Jesucristo se encuentra en el versículo 3, donde está escrito: “Y clamó con voz fuerte como cuando ruge el león. Y cuando clamó, los siete truenos profirieron sus propias voces" (Apocalipsis 10:3). El rugido del león nos recuerda el nombre de Cristo en el cielo en Apocalipsis 5: “Deja de llorar. ¡Mira! El León que es de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el rollo y sus siete sellos” (Apocalipsis 5:5). Así, el Rey Jesucristo, retratado por este temible ángel, tiene toda autoridad. Ahora, es él quien da el rollo, y quien manda lo que se debe y lo que no se debe proclamar, por medio de Juan. Se podría decir que el apóstol Juan simboliza a aquellos que tienen la autoridad de sacerdotes o ancianos en las diversas congregaciones cristianas en todo el mundo, simbolizados por los siete ángeles humanos en Apocalipsis 2 y 3. El hecho de que aquel poderoso ángel tenga un pie sobre la tierra y el otro sobre el mar, podría aludir al ministerio terrestre de Cristo, cuando predicó tanto en la tierra como sobre el mar (en una barca para trasladarse de un lugar a otro a predicar y enseñar) e incluso caminó sobre el mar (Lucas 5:1-11 (Jesús enseñaba a la multitud en la playa, en un bote un poco alejado de la orilla); Mateo 14:23-33 (Jesús camina sobre el agua)).

Yehoshuah Mashiah es el jinete sobre un caballo blanco

"Y vi, y, ¡miren!, un caballo blanco; y el que iba sentado sobre él tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo y para completar su victoria"

(Apocalipsis 6:2)

Desde la entronización del Rey Jesucristo, por Jehová Dios, su Padre, el mundo, el planeta Tierra se encuentra desde hace más de cien años en una situación de guerra, entre dos soberanías. Esta declaración de guerra abierta fue obra de Jehová Dios mismo, al instalar a su Hijo como Rey, para reemplazar la soberanía del diablo sobre la tierra. Según el Salmo 2, las naciones no reconocen abiertamente esta realeza, por lo que Jehová Dios tendrá que hacer valer su derecho a la soberanía sobre el planeta Tierra, por la fuerza, a través de su Hijo Rey y guerrero, Yehoshuah Mashiah. Él completará su victoria sobre Satanás y sus ángeles demoníacos, y sobre las naciones que no quieren someterse, durante la gran tribulación. En Apocalipsis 19:11-21, el Rey Jesucristo es representado como un sacerdote guerrero, acompañado por muchos ángeles celestiales para acabar con la soberanía humana en la tierra. En Apocalipsis 19:13 se menciona que su vestidura está rociada con sangre, lo que simbólicamente alude a su instalación como sumo sacerdote (comparar Levítico 8:30, que menciona la instalación del sacerdocio aarónico, mediante una ligera aspersión de sangre sobre su vestidura sacerdotal).

Yehoshuah Mashiah es el Arcángel Miguel

"Y estalló guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón, y el dragón y sus ángeles combatieron"

(Apocalipsis 12:7)

Arcángel significa jefe de los ángeles. En Apocalipsis 19:11-21, en la descripción del Rey Jesucristo, en el versículo 14, está escrito: “También, los ejércitos que estaban en el cielo le seguían en caballos blancos, y estaban vestidos de lino fino, blanco y limpio”. Este texto demuestra que es el Rey Jesucristo quien es la cabeza de los ejércitos celestiales, el arcángel.

En Mateo 25:31, Jesucristo anuncia que poco antes de la gran tribulación, vendrá a juzgar a las naciones: “Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono". La expresión "y todos los ángeles con él", muestra que tiene toda autoridad, como jefe de los ángeles o arcángel Miguel.

En 1 Tesalonicenses 4:15-17, está escrito que Jesucristo usará la voz de un arcángel para resucitar a los muertos: "Porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero" (1 Tesalonicenses 4:16). Por lo tanto, no hay duda de que el líder de los ángeles, Miguel, es el Rey Jesucristo.

El Apocalipsis y las Bodas del Cordero

“Después de estas cosas oí lo que era como una voz fuerte de una gran muchedumbre en el cielo. Decían: “¡Alaben a Jah! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios". Regocijémonos y llenémonos de gran gozo, y démosle la gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado”

(Apocalipsis 19:1-10)

Las bodas del Cordero, el Rey Jesucristo, con la Nueva Jerusalén se describen en Apocalipsis 21: "Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo" (Apocalipsis 21:2). La Nueva Jerusalén, representa a los 144,000 humanos redimidos de la tierra para vivir en el cielo, con el Rey Jesucristo: "Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre" (Apocalipsis 14:1-5; 5:10 (humanos redimidos de la tierra)).

Lógicamente, según el relato de Apocalipsis 19:1-11, que antecede al relato de la gran tribulación (19:11-21), este acontecimiento gozoso tendrá lugar cuando resucite instantáneamente después de su muerte, el último grupo de los 7000 humanos que quedan en la tierra, poco antes de la gran tribulación (Apocalipsis 11:13 (muerte de los 7000); 1 Tesalonicenses 4:17 (la resurrección instantánea)).

Aquel matrimonio celestial también se describe en el Salmo 45, que da información adicional sobre los "hijos" resultantes de este matrimonio: "En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra" (Salmo 45:16). Aquellos príncipes que gobernarán sobre toda la tierra, serán los representantes terrestres de la autoridad real de Cristo y de los 144.000 (la Nueva Jerusalén), es decir, del Reino de Dios: "¡Mira! Un rey reinará para justicia misma; y en cuanto a príncipes, gobernarán como príncipes para derecho mismo. Y cada uno tiene que resultar ser como escondite contra el viento y escondrijo contra la tempestad de lluvia, como corrientes de agua en país árido, como la sombra de un peñasco pesado en una tierra agotada" (Isaías 32:1,2). En la profecía de Ezequiel, aquellos "príncipes" son designados como "principal": "No obstante, el principal... como principal él mismo se sentará en ella, para comer pan delante de Jehová. Por vía del pórtico de la puerta entrará, y por vía del mismo saldrá" (Ezequiel 44:3).

El Apocalipsis y la Nueva Jerusalén

“Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo”

(Apocalipsis 21:2)

La Nueva Jerusalén, representa la administración terrestre del Reino de Dios, por los 144.000 reyes y sacerdotes en el cielo. Aquella administración se describe como una ciudad simbólica en la tierra, en relación directa con el cielo. Aquí está la descripción:

"Ahora bien, el que hablaba conmigo tenía como medida una caña de oro, para que midiera la ciudad y sus puertas y su muro. Y la ciudad se extiende en cuadro, y su longitud es tan grande como su anchura. Y midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; su longitud y anchura y altura son iguales. También, midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, según la medida de hombre, y a la vez de ángel. Ahora bien, la estructura del muro era jaspe, y la ciudad era oro puro, semejante a vidrio claro. Los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedra preciosa: el primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda; el quinto, sardónica; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el nono, topacio; el décimo, crisoprasa; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. También, las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas estaba hecha de una sola perla. Y el camino ancho de la ciudad era oro puro, como vidrio transparente" (Apocalipsis 21:15-21).

Antes de entender concretamente lo que significa aquella medida de la ciudad y su descripción, detengámonos en las dimensiones. Es un cubo de doce mil estadios de lado, de alto, de largo y de ancho (12000x185 (m)=2220 (km)). Un cubo tiene seis caras, si razonamos en área, que no es el caso, en la medida que nos interese. La medida se expresa en perímetro o en líneas paralelas horizontales y verticales:

- Base del cubo: cuatro lados de la misma longitud.

- Parte superior del cubo: cuatro lados de la misma longitud.

- Altura del cubo: cuatro lados de la misma longitud.

Así, el total de las líneas es doce. Una línea son doce mil estadios. Tenemos la siguiente igualdad: Doce mil estadios multiplicados por doce es igual a ciento cuarenta mil estadios. Tenemos exactamente esta igualdad en Apocalipsis 7:4-8, de ahí su conexión con Apocalipsis 21:15-17 (ver el simbolismo de los números en la Biblia).

La unidad de longitud es un estadio romano (185 metros). En nuestro caso, un estadio equivale al ministerio terrestre (la carrera terminada en la tierra) de un cristiano con esperanza celestial (ver 1 Corintios 9:24-27 (el vencedor de la carrera (en el estadio romano) recibía una corona (ver versículo 25, comparado con Apocalipsis 2:9; 3:11)); 2 Timoteo 4:7; ver Apocalipsis 14:20). Los 144.000 estadios representan las delineaciones total del cubo y de la ciudad. Esto significaría que la medida representaría la preparación de una construcción de una ciudad o su construcción terminada en el presente caso. Pero también por su vertiginosa altura, las relaciones con Jehová Dios, del cielo con la tierra, la Nueva Jerusalén actuando como un cordón umbilical. Sin embargo, esta medida también expresa un juicio durante el reinado milenario, hecho sobre la base de la "ley de la Casa" escrita en los "rollos" mencionados en Apocalipsis 20:12 (Ezequiel 43:10-13: Este texto vincula la medida de la casa con la "ley de la Casa", como la Nueva Jerusalén).

La medida del muro se expresa sólo por su altura, muy pequeña comparada con la altura general de la ciudad misma, es decir 144 codos, medida de hombre, es decir de ángel, según el Apocalipsis. El mil se reemplaza por el codo (si se refiere a 144.000), que es una medida de longitud humana (la longitud de un antebrazo, hasta el codo). El muro tiene doce puertas, pero su altura es de doce por doce codos. Son varias formas de demostrar que será imposible atravesar esta muralla sin autorización, tanto por su extensión, su número de puertas vigiladas, como por la altura general de la ciudad.

El muro mismo y su altura bien pueden representar la réplica terrenal de la Nueva Jerusalén enviada por Dios (ver Apocalipsis 21:1-4); los 144.000 en los cielos representarían el cubo de 12.000 estadios, mientras que el muro representaría la parte terrestre de la ciudad, su cimiento o base, actuando los muros y puertas como protección. El muro no tiene razón de existir excepto en la tierra porque aquellos que deben permanecer temporalmente fuera (antes de su destrucción) son seres humanos o, a lo sumo, espíritus confinados a la vecindad de la tierra (Apocalipsis 12:13; 22:15).

La tienda de Dios mencionada en Apocalipsis 21:3 está asociada con el descenso de la Nueva Jerusalén a la tierra. Sería lógico pensar que representa la parte baja, o la base de la ciudad en la tierra, la muralla, una estructura protectora para la ciudad en la tierra. La tienda de Dios en la tierra, como hemos visto anteriormente, podría constituir un grupo de humanos al servicio de la adoración de Jehová. Debe estar representado por príncipes y sacerdotes terrestres. En Apocalipsis 7:15 se menciona que la tienda de Dios estará sobre la Gran Muchedumbre, lo que implica que este grupo estará directamente subordinado a los príncipes y sacerdotes terrestres en la administración de la adoración de Jehová y el gobierno de la tierra.

La medición de la Nueva Jerusalén es comparable a la del Templo Santuario, realizada por el apóstol Juan (Apocalipsis 11:1,2). La medición del templo santuario realizada por el apóstol Juan, parece indicar que las normas divinas escritas en la Biblia, deben ser aplicadas, dentro del recinto de este templo santuario, es decir la congregación cristiana. El hecho de que sea Juan, un ser humano, quien haga la medición, indica que estas normas cristianas son mantenidas por el trabajo pastoral de los sacerdotes o superintendentes de las congregaciones cristianas. Se confirma en Apocalipsis 2 y 3, cuando Jesucristo glorificado da sus instrucciones, a veces muy severas, a los siete ángeles humanos encargados de las siete congregaciones.

Por lo tanto, estas dos mediciones representan un juicio (Mateo 7:2 (Jesús compara el juicio con una medida) y Amós 7:7-9 (Jehová compara su juicio con el uso de una plomada)). Jesucristo en Mateo 19:28 describió el período de "re-creación" o resurrección terrestre como un juicio general de toda la humanidad resucitada. Sin embargo, en el caso de la Nueva Jerusalén, esta vez es un ángel quien mide con la medida de un ángel. Esta vez, en el paraíso terrenal, serán medidas ciertamente aplicadas por humanos, bajo la supervisión directa de ángeles.

Esta idea del juicio de la humanidad, expresada por Jesucristo, se destaca simbólicamente por la presencia de las doce piedras preciosas a la entrada de cada una de las doce puertas de la ciudad, permitiendo o impidiendo la entrada a la ciudad. ¿Qué significa? Cada una de las puertas tiene la inscripción de una de las doce tribus de Israel, esto parece aludir a las doce tribus de Apocalipsis 7:4-8, por lo tanto los 144 000. Las puertas dan acceso a los árboles de la vida o no (Comparar Apocalipsis 22 :2,13,19 con Génesis 3:24). Ahora en Mateo 19:28, Jesucristo dijo que los 144.000 serían establecidos como jueces de las 12 tribus de Israel. Por tanto, parece lógico que aquellas puertas representen la autoridad de los 144.000 para juzgar quién será digno de entrar en la ciudad o no. Siendo aquellas puertas parte del muro, es lógico pensar que son los príncipes y sacerdotes terrestres, quienes notificarán en la tierra lo que los 144.000 habrán decidido en el cielo (ellos mismos supervisados ​​por los doce apóstoles (Mateo 19:28)) (Ver Mateo 18:15-17 y luego 18-20). Los príncipes y sacerdotes terrestres se mencionan respectivamente en la profecía de Ezequiel 40-48 como "principal" (príncipes) e hijos de Zadoc (sacerdotes terrestres).

La presencia de un ángel en cada puerta, o doce ángeles, parece describirlos como los ejecutores de los juicios de Dios (Apocalipsis 7:1,2; 12:7; 14:18-20; véase también Mateo 13:41,49). Los juicios de Dios serán decididos por los 144.000 en el cielo, notificados por los príncipes y los sacerdotes en la tierra, y ejecutados efectivamente por los ángeles. Esto explicaría también que la medida sea hecha por un ángel, a la medida del hombre (aplicada a los humanos (caña)), es decir de ángel (aplicada por los ángeles (el oro simboliza la materia celestial que cubría todo el mobiliario y los utensilios del Santo y del Santísimo en el templo santuario)) (Apocalipsis 21:15-17).

El muro está construido de jaspe (Apocalipsis 21:18). Esta indicación nos ayuda a comprender que el brillo de la piedra de jaspe refleja la gloria de Dios. De igual modo, el brillo dominante de la Nueva Jerusalén es el jaspe (comparar Apocalipsis 4:3, (el color dominante que proviene del trono es el jaspe) con 21:11 (el color dominante de la Nueva Jerusalén es la de la piedra de jaspe)). El destello del jaspe podría simbolizar la gloria de la soberanía de Dios, expresada por la gobernación de la Nueva Jerusalén en la tierra.

¿Qué podría significar la presencia de las doce piedras preciosas? Representan los doce nombres de los apóstoles, que a su vez son paralelos al hecho de que en las puertas están inscritos los doce nombres de las tribus de Israel. Por tanto, es necesario relacionar aquellos doce nombres de las tribus de Israel, que constituyeron el fundamento de la nación, para saber qué representan concretamente aquellas piedras preciosas. Y el texto que obviamente parece resolver el enigma es Éxodo 28:15-21 donde está escrito sobre el pectoral del juicio:

"Y tienes que hacer el pectoral de juicio con obra de bordador. Como la obra del efod lo harás. De oro, hilo azul y lana teñida de púrpura rojiza y fibra escarlata carmesí y lino fino retorcido lo harás. Debe ser cuadrado cuando se doble, con un palmo de longitud y un palmo de anchura. Y tienes que llenarlo de guarnición de pedrería, y debe haber cuatro filas de piedras. Fila de rubí, topacio y esmeralda es la primera fila. Y la segunda fila es de turquesa, zafiro y jaspe. Y la tercera fila es de piedra léschem, ágata y amatista. Y la cuarta fila es de crisólito y ónice y jade. Debe haber encajaduras de oro en sus guarniciones. Y las piedras deben ser según los nombres de los hijos de Israel, las doce según sus nombres. Con los grabados de un sello deben ser, cada una según su nombre, para las doce tribus".

Así, las doce piedras preciosas del fundamento de la muralla, deben aludir probablemente al "pectoral de juicio", que era de hecho la base de la justicia divina en la tierra. El nombre de cada una de las piedras preciosas es diferente, porque distintos de los nombres de las doce tribus de Israel. Más concretamente, en Mateo 19:28, cuando Jesucristo dice que los 144.000 juzgarán a las 12 tribus terrestres de Israel, se está dirigiendo específicamente a los doce apóstoles. Esto significaría que son particularmente los doce apóstoles en el cielo quienes serán responsables del juicio, quienes actuarán como jueces superiores, notificando a los 144.000 en el cielo, actuando como puertas en el muro, a quién se debe impedir o permitir la entrada a la ciudad. (Efesios 2:20-21).

En Apocalipsis 21:22 está escrito: "Y no vi en ella templo, porque Jehová Dios el Todopoderoso es su templo; también lo es el Cordero". La Nueva Jerusalén, en la tierra, no necesitará un edificio visible ni un lugar designado para el templo santuario de Jehová y Jesucristo (en alusión a la presencia de un templo en la antigua Jerusalén). Ellos mismos serán el templo santuario, Jesucristo siendo el Santo (ver Apocalipsis 1:12-16) y Jehová el Santísimo (Apocalipsis 11:19).

El Apocalipsis y los dos testigos

“Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros, y están de pie delante del Señor de la tierra”

(Apocalipsis 11:3,4)

Con el contexto general de Apocalipsis, llegamos a entender que son respectivamente Moisés y Elías. Aquellos dos testigos son los mismos mencionados en la profecía de Zacarías: "De consiguiente dijo: “Estos son los dos ungidos que están de pie al lado del Señor de toda la tierra”" (Zacarías 4:14).

Zacarías 4:1-10 representa un candelabro que es Zorobabel como el que reconstruiría el templo en Jerusalén, por la fuerza del espíritu de Jehová: "Entonces él respondió y me dijo: "De consiguiente, respondió y me dijo: “Esta es la palabra de Jehová a Zorobabel, y dice: ‘“No por una fuerza militar, ni por poder, sino por mi espíritu”, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Quién eres tú, oh gran montaña? Delante de Zorobabel [llegarás a ser] una tierra llana. Y él ciertamente sacará la piedra de remate. Habrá gritos a ella: “¡Qué encantadora! ¡Qué encantadora!”’" (Zacarías 4:6,7).

El relato profético del capítulo 4:11-14 de Zacarías, de los “dos ungidos” parece ser el mismo que el de Apocalipsis 11: “Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. Estos son [simbolizados por] los dos olivos y los dos candelabros, y están de pie delante del Señor de la tierra" (Apocalipsis 11:3,4). Al leer cuidadosamente el libro de Apocalipsis, nos damos cuenta de que se trata muy precisamente de Moisés y Elías, quienes aparecieron en visión junto con Cristo, durante la transfiguración (Marcos 9:1-8).

Estos dos representantes de Moisés y Elías, son dos personas, pero también dos congregaciones (candelabros) que organizan la predicación mundial antes de la gran tribulación (Mateo 24:14). En el libro de Zacarías (5:1,2) y Apocalipsis, esta predicación se describe como una plaga contra el sistema de Satanás (hacia el final del artículo) (Apocalipsis 8: 7 a 15:8 (las plagas de las siete trompetas); Apocalipsis 16:1 en 22:21 (el final) (las plagas de los siete tazones)).

El primer testigo, Moisés, es el representante de la congregación de cristianos que tienen la llamada celestial y que serán 7000 para completar el grupo de los 144000, poco antes de la gran tribulación (Apocalipsis 7:3-8 "144000"; 11:13 "7000"). El segundo testigo Elías, es el representante de la congregación de humanos que sobrevivirán a la gran tribulación para vivir eternamente en la tierra (Apocalipsis 7:9-17 "la gran muchedumbre"; 11:13 "los demás" que dan gloria a Dios"). Esta congregación de santos celestiales está representada por la mujer perseguida en la tierra por Satanás el diablo (Apocalipsis 12:13-17a). La congregación de los santos terrestres, es representa por "la descendencia de ella (la mujer)" (Apocalipsis 12:17b).

¿Será que aquellos dos ungidos representan a dos hombres reales? No hay ninguna indicación de lo contrario. De cualquier manera, solo Jehová y Jesucristo lo saben completamente (y posiblemente los involucrados), y en lo mejor de los casos, deberían ser reconocidos por sus respectivas congregaciones (Mateo 17:12 "no lo reconocieron"). Lo cierto es que cada uno representa una congregación, porque hay dos candelabros correspondientes (Apocalipsis 11:3,4).

La presencia de aquellos dos testigos, en el relato profético del Apocalipsis, permite comprender ciertos enigmas o alusiones proféticas. Para ello, es necesario conocer los relatos históricos bíblicos en relación a los dos ungidos.

La muerte y resurrección de los dos testigos

"Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio, y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan, y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra.

Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie, y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los contemplaron. Y en aquella hora ocurrió un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad cayó; y siete mil personas fueron muertas por el terremoto, y los demás se atemorizaron y dieron gloria al Dios del cielo" (Apocalipsis 11:7-13).

Para tener una comprensión muy precisa del significado de la muerte y resurrección de los dos testigos, vale la pena recordar esto:

El primer testigo, Moisés, es el representante de la congregación de cristianos que tienen la esperanza celestial de vida eterna y que serán 7.000 para completar el grupo de 144.000, poco antes de la gran tribulación (Apocalipsis 7:3-8 “144.000”; 11:13 "7000").

El segundo testigo Elías, representa la congregación de humanos que sobrevivirán a la gran tribulación para vivir para siempre en la tierra (Apocalipsis 7:9-17 “la gran muchedumbre”; 11:13 “los demás" que dan gloria a Dios).

La muerte de aquellas dos congregaciones obviamente representa la prohibición completa del ministerio cristiano, decretado por el gobierno mundial, representado por la bestia salvaje que sube del abismo. Aquella muerte durará tres días y medio. Esta es una duración simbólica que hace eco de los 1260 días, o tres años y medio, de predicación de dos testigos. La duración expresa la idea de que los tres días y medio de muerte, serán muy breves, 360 veces menor que la duración de la predicación de los dos testigos (1260 días). Para conocer la cronología de los acontecimientos que conducirán a la muerte y resurrección de los dos testigos, conviene acudir al relato profético de la profecía de Daniel, más precisamente de la profecía de los 1260 días, 1290 días y 1335 días:

"Y empecé a oír al hombre que estaba vestido del lino, quien estaba arriba sobre las aguas de la corriente, mientras él procedió a levantar la [mano] derecha y la [mano] izquierda a los cielos y a jurar por Aquel que está vivo para tiempo indefinido: “Será por un tiempo señalado, tiempos señalados y medio. Y tan pronto como haya habido un fin del hacer añicos el poder del pueblo santo, todas estas cosas llegarán a su fin”. (…) "Y desde el tiempo en que el rasgo constante haya sido removido, y haya habido una colocación de la cosa repugnante que está causando desolación, habrá mil doscientos noventa días. ”¡Feliz es el que se mantiene en expectación y que llega a los mil trescientos treinta y cinco días!"" (Daniel 12:7,11,12).

La explicación simplificada de la profecía en paralelo con el relato de Apocalipsis es la siguiente: Los dos testigos profetizarán, 1260 días. Al final de este período, comenzará otro que consistirá en dar muerte a los dos testigos (las dos congregaciones cristianas), durante un período de 30 días, lo que llevará al final de los 1290 días. El período entre el final de los 1290 y 1335 días, o 45 días o 1,5 mes, representa los "tres días y medio". Lógicamente, el final de los 1335 días representa la resurrección de los dos testigos, poco antes de la gran tribulación.

Volviendo esta vez al relato de la profecía del Apocalipsis, la resurrección de los dos testigos provocará simultáneamente un terremoto, la caída de una décima parte de la ciudad, y la muerte de 7000 personas. La ciudad representa al pueblo de Dios. La caída de la décima parte de la ciudad es la muerte y resurrección de los 144.000 reyes y sacerdotes (en su conjunto), como grupo plenamente constituido en el cielo, lo que al mismo tiempo producirá instantáneamente la muerte y resurrección de los 7000 restantes del grupo celestial para completar los 144.000"Los demás"  de la ciudad que tendrá miedo de este terrible acontecimiento, y darán gloria a Dios, es la gran muchedumbre que sobrevivirá a la gran tribulación (Apocalipsis 7:9-17).

El ataque de la bestia salvaje contra los dos testigos y su muerte constituirá un ataque frontal de facto contra el Cordero, el Rey Jesucristo, a la cabeza de los millones de ángeles celestiales listos para la gran tribulación (Apocalipsis 17:14).

El Apocalipsis y Har–Magedón

“Y los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Har–Magedón”

(Apocalipsis 16:16)

La expresión "Har-Maguédôn" debe vincularse precisamente a un episodio de la vida del profeta Elías. Esto alude a una asamblea de las naciones organizada por la propaganda de los demonios, a fin de reunirlas para que se enfrenten al Cordero, que es el Rey Jesucristo: "Y vi tres expresiones inspiradas inmundas que se parecían a ranas salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia salvaje y de la boca del falso profeta. Son, de hecho, expresiones inspiradas por demonios, y ejecutan señales, y salen a los reyes de toda la tierra habitada, para reunirlos a la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso. “¡Mira! Vengo como ladrón. Feliz es el que se mantiene despierto y guarda sus prendas de vestir exteriores, para que no ande desnudo y la gente mire su vergüenza.” Y los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Har–Magedón” (Apocalipsis 16:13-16).

Esta expresión Har–Magedón descrito simbólicamente por un lugar, una situación mundial que precederá a la "guerra del gran día de Jehová", es decir la gran tribulación. El nombre Har–Magedón sigue siendo enigmático. Esta expresión debe aludir a un hecho bíblico que tuvo lugar en un monte, cerca de Megido, donde se reunía la gente. Es interesante notar que una enciclopedia geográfica establece el vínculo entre Meguido, el Monte Carmelo y el profeta Elías ("El gran libro del mundo - Diccionario geográfico de países, ciudades y sitios - Ed. Selection Reader's digest", página 144): "Carmelo, (monte), Israel. Cordillera que se extiende a lo largo de 22 km al Suroeste de Haifa y culmina a 520 m. Al SO está el paso de Megiddo. En la Biblia, el profeta Elías triunfó allí sobre los sacerdotes de los Baales". Para entender esta expresión, debemos buscar un acontecimiento importante que marcó la vida del profeta Elías. Este relato se encuentra en el capítulo 18 de 1 Reyes, donde Jehová ordena a Elías que organice un enfrentamiento entre él, como representante de los adoradores de Jehová, y los sacerdotes de Baal, un dios rival.

Al leer el relato, entendemos que aquella asamblea tuvo lugar, en la extensión del Monte Carmelo, al este, en el Tel de Meguido, y que en esta parte, fluía el valle torrencial de Cisón (1 Reyes 18:19 20 (la mención del lugar de reunión en el Monte Carmelo); 1 Reyes 18:40 (la mención de la presencia allí del valle torrencial de Cisón). Es el canto de la profetisa Débora, que vincula aquellos dos lugares, probando bíblicamente hablando, que es probablemente allí, donde tuvo lugar aquella asamblea, y que debe vincularse a la expresión “Har–Magedón”, del Apocalipsis.

El cántico celebra la victoria del juez Barack sobre los ejércitos de Sísara, cerca de las "aguas de Meguido": "Reyes vinieron, pelearon; fue entonces cuando los reyes de Canaán pelearon en Taanac junto a las aguas de Meguidó. Ninguna ganancia de plata tomaron" (Jueces 5:19). Taanac se encuentra a cinco kilómetros al sureste de Megguido, a continuación con la ladera de la cordillera del Monte Carmelo, "cerca de las aguas de Meguido". El relato de la batalla entre el juez Barack y Sísara se refiere a las "aguas de Megiddo" como siendo de hecho el torrente de Cisón: "Y ciertamente atraeré hacia ti, al valle torrencial de Cisón, a Sísara el jefe del ejército de Jabín" (Jueces 4:7). Es precisamente el cántico de Débora el que confirma este hecho: "El torrente de Cisón los arrolló, el torrente de la antigüedad, el torrente de Cisón. Fuiste hollando fuerza, oh alma mía" (Jueces 5:21).

Si la asamblea se hizo por iniciativa de Jehová, el relato de 1 Reyes 18 muestra que fue el rey Acab quien organizó la reunión de cientos de adoradores de Baal contra el profeta Elías. Apocalipsis 16 muestra que aquella gran reunión contra el Cordero es iniciada por los demonios. Sin embargo, al hacer coincidir tanto el relato de 1 Reyes 18, como también la profecía de Ezequiel (38 y 39), donde Jehová Dios hace que su profeta diga que pondrá un garfio en la nariz de Gog de Magog, para que precisamente, trate de atacar a su Pueblo, lo que demuestra que es parte de su plan, para mejor aniquilarlos a todos, en el día de la gran tribulación (Ezequiel 38:4; Apocalipsis 19:11-21).

Así, Har–Magedón, es una asamblea de naciones contra el Cordero, y contra su Pueblo, poco antes de la guerra del gran día de Jehová, la gran tribulación: “Y durante aquel tiempo se pondrá de pie Miguel, el gran príncipe que está plantado a favor de los hijos de tu pueblo. Y ciertamente ocurrirá un tiempo de angustia como el cual no se ha hecho que ocurra uno desde que hubo nación hasta aquel tiempo. Y durante aquel tiempo tu pueblo escapará, todo el que se halle escrito en el libro" ( Daniel 12:1) (Miguel representa al Rey Jesucristo, el Cordero (1 Tesalonicenses 4:16 (voz de arcángel aplicada a Jesucristo)).

El Apocalipsis y las plagas de las siete trompetas y los siete tazones

En pocas palabras, en el contexto del libro de Apocalipsis, las siete trompetas y los siete tazones, son proclamaciones que causan daño espiritual o desacreditan a toda la actual soberanía de Satanás en la tierra (1 Juan 5:19). ¿Cómo? En primer lugar, las proclamaciones son simplemente las "buenas nuevas" del reino que ahora se predican por toda la tierra, antes del fin de este sistema de cosas: "Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). ¿Cómo un mensaje de “buenas” nuevas puede constituir una “plaga” o una maldición sobre gran parte del sistema filosófico y religioso del actual sistema de cosas, bajo el control de Satanás? Para comprenderlo mejor, es necesario ver las dos consecuencias completamente opuestas del anuncio de las buenas nuevas, predicadas por Jesucristo:

1 - La proclamación de las buenas nuevas es una bendición, para los que representan a “Lázaro el mendigo”, para los que sufren por la soberanía del hombre en la tierra y que gozarán eternamente de las bendiciones de Dios: “El espíritu de Jehová está sobre mí, porque él me ungió para declarar buenas nuevas a los pobres, me envió para predicar una liberación a los cautivos y un recobro de vista a los ciegos, para despachar a los quebrantados con una liberación, para predicar el año acepto de Jehová” (Lucas 4:18,19; Isaías 61:1-4).

2 - La proclamación de las buenas nuevas es una maldición, para "el rico", para los que no quieren obedecer a Dios. Leyendo el capítulo 23 de Mateo, Jesucristo hace una proclamación de juicio contra la clase dirigente espiritual, de los escribas y los fariseos, por no haber alimentado espiritualmente al pueblo. Sin embargo, es en la ilustración de Jesucristo, sobre Lázaro el mendigo y el rico, donde encontramos los dos aspectos opuestos del anuncio de las buenas nuevas:

”Pero cierto hombre era rico, y se ataviaba de púrpura y lino, y gozaba de día en día con magnificencia. Pero a su puerta solían colocar a cierto mendigo, de nombre Lázaro, lleno de úlceras y deseoso de saciarse de las cosas que caían de la mesa del rico. Sí; además, los perros venían y le lamían las úlceras. Pues bien, con el pasar del tiempo el mendigo murió, y fue llevado por los ángeles a [la posición del] seno de Abrahán. También, el rico murió y fue sepultado. Y en el Hades él alzó los ojos, mientras existía en tormentos, y vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en [la posición del] seno con él. De modo que llamó y dijo: ‘Padre Abrahán, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy en angustia en este fuego llameante’. Pero Abrahán dijo: ‘Hijo, acuérdate de que recibiste de lleno tus cosas buenas en tu vida, pero Lázaro correspondientemente las cosas perjudiciales. Ahora, sin embargo, él tiene consuelo aquí, pero tú estás en angustia. Y además de todas estas cosas, se ha fijado una gran sima entre nosotros y ustedes, de modo que los que quieran pasar de aquí a ustedes no pueden, ni se puede cruzar de allá a nosotros’. Entonces dijo: ‘En tal caso te pido, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé un testimonio cabal, a fin de que no entren ellos también en este lugar de tormento’. Pero Abrahán dijo: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que escuchen a estos’. Entonces él dijo: ‘No, por cierto, padre Abrahán, pero si alguien va a ellos de entre los muertos se arrepentirán’. Pero él le dijo: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se dejarán persuadir si alguien se levanta de entre los muertos’” (Lucas 16:19-31).

En la ilustración, Lázaro el mendigo, representa al pueblo espiritualmente hambriento, sin ninguna orientación concreta: “Pues, al salir, él vio una muchedumbre grande, y se enterneció por ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Y comenzó a enseñarles muchas cosas” (Marcos 6:34). En el Sermón del Monte, Jesucristo hizo esta declaración: "Felices son los que son mendigos del espíritu, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos" (Mateo 5:3).

El rico, representa a los hombres que debían cuidar de enseñar al pueblo y darle una orientación espiritual en la vida por medio de la enseñanza de la Biblia. La muerte del mendigo y del rico, representa un cambio de condición, provocado por el ministerio de la Palabra de Cristo. Aquella muerte, o cambio en la condición espiritual, llevó al mendigo Lázaro, el pueblo deseoso de agradar a Dios, a obtener la aprobación de Dios (Hechos capítulos 1-3). Por otra parte, la muerte del rico, la clase de los hombres que debían enseñar al pueblo, se encontraron en un estado atormentado de desaprobación divina, lo que causaba en ellos una furia asesina (Hechos 4).

Así, las plagas de las siete trompetas y de los siete tazones, son las repercusiones (en forma de maldiciones o de sentimientos de desaprobación divina (las llamas de fuego)), que provoca la predicación de las buenas nuevas en el presente sistema de cosas. Representan juicios y destrucciones de las obras de Satanás y su soberanía y la proclamación del establecimiento del reino de Dios, en la tierra (Génesis 3:15; Mateo 6:9,10 “Venga tu reino”). Esta vez, son los dos testigos (Moisés y Elías) y sus respectivas congregaciones, que hacen la proclamación. A continuación haremos una breve comparación entre las cinco primeras plagas de trompetas y tazones. Pero antes, podemos hacer varias observaciones, que podemos anotar en las comparaciones:

Las plagas de las trompetas hacen daño espiritual, sólo sobre la tercera parte de la humanidad, mientras que las de los tazones, sobre la totalidad. A veces las plagas se complementan y a veces hay similitudes. Lo que las trompetas no lograron, los tazones completan las consecuencias hasta el punto de lograr la totalidad. Es algo similar a lo que leemos en Éxodo capítulo 9 y 10, después de la plaga en Egipto, Jehová anuncia que provocará una plaga de langostas. Podemos leer: "Y estas realmente cubrirán la superficie visible de la tierra y no será posible ver la tierra; y simplemente se comerán lo restante de lo que ha escapado, lo que les fue dejado a ustedes por el granizo, y ciertamente comerán del campo todo árbol de ustedes que esté brotando” (Éxodo 10:5). Así, lo que correspondería al granizo, como plaga de trompetas, las langostas completarían el daño, como plaga de tazones. La similitud o semejanza entre las plagas de las trompetas y las de los tazones, permite al lector atento tener el significado del simbolismo de su descripción.

Otro punto importante, que se ha mencionado anteriormente, es que todo el relato de las plagas de las trompetas parece aludir principalmente al primer testigo, Moisés. Mientras que las plagas de los tazones, son el hecho principalmente, de la proclamación del segundo testigo, Elías (A veces puede tener alusiones cruzadas con las acciones de Moisés, pero no es sistemático (ver el tercera plaga de trompetas y tazones que aluden únicamente a la acción de Moisés). Aquellos dos testigos representan dos congregaciones cristianas, porque está escrito en Apocalipsis 11:4, que son representados por dos candelabros, y dos olivos. en Apocalipsis, los candelabros representan las congregaciones en la tierra (Apocalipsis capítulos 1-3), mientras que los dos olivos representan la fuente de luz, el aceite para suplir la luz de las lámparas (Mateo 5:14-16).

La congregación que se llamará Moisés, podría corresponder a la del resto de los 144.000, cristianos que tienen el llamado celestial, estando aún en la tierra y en número muy reducido. Esto podría explicar el impacto importante, pero limitado de las plagas de las trompetas, en un tercio de toda la humanidad (Apocalipsis 7:3-8; 14:1-5). Aquella congregación celestial en la tierra está simbolizada bajo la apariencia de la mujer celestial en la tierra (Apocalipsis 12).

Mientras que la congregación que se llamará Elías, podría corresponder a la inmensa congregación de humanos que tienen la esperanza de la vida eterna en la tierra, y cuya gran muchedumbre sobrevivirá a la gran tribulación (Apocalipsis 7:9-17). Como su número es mucho mayor, el impacto de las plagas de los siete tazones, a escala mundial, es mucho más potente y esta vez afecta a toda la población mundial. Aquella congregación terrestre de humanos que vivirán eternamente en la tierra, podría corresponder al "los restantes de la descendencia" de la mujer en la tierra, porque la existencia de aquella segunda congregación es el resultado de la primera campaña de predicación de la congregación de Moisés, la del resto de los 144000.

Último punto, antes del examen, ¿podemos considerar las plagas del Apocalipsis, como teniendo un cumplimiento literal? En muchos sentidos, sí (aparte del simbolismo). Sin embargo, en el cumplimiento literal, deben verse como consecuencias de la locura y la insensatez de los humanos carnales (en oposición a los espirituales) y no de Dios (Santiago 1:13). Por ejemplo, en la herida de la tercer tazón, las aguas se vuelven sangre (simbolismo de aguas que no pueden beberse) (Apocalipsis 16:4-7). En el sentido espiritual de esta plaga, es Dios el responsable de ella (como de todas las plagas), y veremos más adelante a qué puede corresponder esto. Sin embargo, esta profecía encuentra su cumplimiento literal, ahora, en el hecho, no de que las aguas ahora se están convirtiendo en sangre (un simbolismo para significar lo que no puede beberse), sino en el hecho de que la mala administración humana de la tierra, con su comportamiento carnal, hizo mucho en provocar la contaminación de las aguas (Éxodo 7:14-21 "Los egipcios no podían beber el agua del Nilo"; 1 Corintios 2:14 "hombre físico").

La comparación de las cinco primeras plagas de trompetas y tazones

Primera trompeta: "Y el primero tocó su trompeta. Y ocurrió granizo y fuego mezclados con sangre, y esto fue arrojado a la tierra; y la tercera parte de la tierra se quemó, y la tercera parte de los árboles se quemó, y toda la vegetación verde se quemó" (8:7).

Primer tazón: "Y el primero se fue y derramó su tazón en la tierra. Y una úlcera perjudicial y maligna llegó a estar sobre los hombres que tenían la marca de la bestia salvaje y que adoraban a su imagen" (16:2).

Aquella primera plaga parece representar la proclamación de juicio y destrucción de los que llevan la marca de la bestia salvaje y adoran su imagen (habrá un estudio posterior de las bestias salvajes de Apocalipsis). El primer toque de trompeta obviamente anuncia la proximidad de la gran tribulación (comparar con Apocalipsis 11:19). Aquellas personas con la marca de la bestia, no sobrevivirán a la gran tribulación venidera. La primera plaga de los tazones describe el estado mental y espiritual de los humanos que no están dispuestos a arrepentirse y que son torturados por una úlcera perniciosa y maligna, al igual que el rico atormentado en las llamas simbólicas de la desaprobación divina (Lucas 16:19 -31).

Por su mal administración de la tierra, el hombre carnal ha causado daños irreversibles, causando desolación del suelo y un mayor número de inmensos incendios forestales (Comparar Apocalipsis 11:18 "causar la ruina de los que están arruinando la tierra").

Segunda trompeta: "Y el segundo ángel tocó su trompeta. Y algo semejante a una montaña grande que ardía en fuego fue arrojado al mar. Y la tercera parte del mar se convirtió en sangre; y murió la tercera parte de las criaturas que están en el mar, las cuales tienen alma, y la tercera parte de los barcos fue destrozada" (8:8,9).

Segundo tazón: "Y el segundo derramó su tazón en el mar. Y este se convirtió en sangre como de muerto, y toda alma viviente murió, sí, las cosas que había en el mar" (16:3).

El mar, de la plaga de la segunda trompeta y del tazón, parece aludir al Mar Muerto, en la actual Palestina. Es probable que antes de que cayera la lluvia de fuego y azufre sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra, este mar tenía muchos peces. El libro de Génesis describe el área del estuario del Jordán, y sus alrededores, como siendo, en aquel entonces, muy verdes y prósperos (Génesis 13:10). La existencia de numerosas ciudades alrededor de este mar, antes del diluvio de fuego y azufre, parece apoyar este hecho. Por lo tanto, esta ubicación geográfica alrededor del Mar Muerto antes y después de la destrucción de Sodoma y Gomorra parece ser el prototipo de lo que sucederá con todo el actual sistema de cosas (Génesis 13:12). Así, la muerte de los "peces", parece significar al mismo tiempo la desaparición total de aquella antigua civilización depravada, y la desaparición total del presente sistema de cosas tan corrupto, en la gran tribulación (Mateo 24:21).

La montaña en fuego que fue arrojada al mar parece aludir a la destrucción de Sodoma y Gomorra. ¿Por qué? La mención "Sodoma y Egipto" (en Apocalipsis 11:8), muestra el eje principal de las plagas descritas en el libro de Apocalipsis, a saber, la destrucción de Sodoma por fuego y azufre, por un lado y las diez plagas de Egipto por otro lado. La montaña ardiente que es arrojada al mar según Apocalipsis 8:8, y la expresión “arrojado al lago de fuego” (el aspecto de los alrededores de la orilla del Mar Muerto, justo después de la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19), es muy similar a la descripción de Apocalipsis 19:20; 20:10,14).

Pero, ¿qué ha sido de Sodoma? Aunque parece que nunca lo sabremos con certeza, existen teorías sustentadas por algunos científicos (geólogos) que han estudiado la topografía alrededor del Mar Muerto, quienes han planteado interesantes hipótesis sobre la desaparición de Sodoma, que parece corroborar ciertos símbolos del Apocalipsis (particularmente del 8:8). Aquella teoría un tanto audaz fue apoyada por un científico llamado Graham Harris, ingeniero geólogo especializado en la zona del Mar Muerto (Graham Harris (1937–2014), ingeniero con amplia experiencia en la aplicación práctica de la ingeniería geotécnica a grandes proyectos).

Aquellas teorías dejarían entender que Sodoma y Gomorra habrían sido sumergidas en el espacio de aproximadamente menos de media hora, por un inmenso deslizamiento de tierra o por licuefacción del suelo, en las aguas del Mar Muerto al mismo tiempo que sufrían la lluvia de fuego y azufre (por la explosión de las inmensas reservas de metano en el suelo, en aquella región) (En un programa producido por la "BBC nov'edit" en DVD). Aquella parte de la Palestinga, tiene una enorme cantidad de metano, un gas subterráneo, que al explotar puede provocar un inmenso diluvio de fuego y azufre. La geología del suelo puede provoca al mismo tiempo, la licuefacción y el hundimiento del suelo, lo que hace que ambas ciudades se hundieron en las aguas del Mar Muerto. Y para Graham Harris, este gran derrumbe y hundimiento (por licuefacción del suelo), se produjeron en menos de media hora...

En conclusión a esta parte de la explicación, esta segunda plaga o proclamación aterradora, parece la misma que la primera, a saber, la completa desaparición de la presente civilización mundial depravada, en la gran tribulación: "Y el hecho de que el sueño le fue repetido dos veces a Faraón significa que la cosa está firmemente establecida de parte del Dios verdadero, y el Dios verdadero está apresurándose a hacerlo" (Génesis 41:32).

Tercera trompeta: "Y el tercer ángel tocó su trompeta. Y una gran estrella que ardía como una lámpara cayó del cielo, y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de aguas. Y el nombre dado a la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se tornó en ajenjo, y muchos de los hombres murieron a causa de las aguas, porque se habían hecho amargas" (8:10,11).

Tercera tazón: "Y el tercero derramó su tazón en los ríos y sobre las fuentes de las aguas. Y se convirtieron en sangre" (16:4).

La estrella que cae del cielo, sobre las aguas, haciéndolas amargas como el ajenjo, por lo tanto impropias para el consumo, es Jesucristo, representado por la congregación Moisés (trompetas) y Elías (tazones). Algunos creen que es Satanás caído del cielo, como se menciona en Apocalipsis 12:9. A primera vista, esta interpretación parece bastante lógica. Sin embargo, implicaría que Satanás tendría dominio sobre las plagas causadas por Dios, al amargar las "aguas" espirituales de este sistema de cosas. Pero es Dios quien es el iniciador y es Él quien controla los efectos (Apocalipsis 16:9 "(Dios) tiene la autoridad sobre estas plagas").

La amargura de las aguas con respecto a la trompeta, hasta las aguas convertidas en sangre, aluden a las acciones de Moisés. En Éxodo 15:22-25 está escrito que los israelitas llegaron a un lugar donde las aguas eran amargas. Jehová le dijo a Moisés que arrojara un árbol en las aguas amargas para que se volvieran dulces. En el caso de la tercera trompeta, la congregación de Moisés hace exactamente lo contrario, haciendo que el agua dulce llegue a ser amarga, de la misma manera que hizo imbebibles las aguas del Nilo, convirtiéndolas en sangre, como en la plaga del tercer tazón (Éxodo 7). ¿Cuáles son las aguas mencionadas en Apocalipsis? Manteniéndonos en el contexto del milagro de las aguas amargas endulzadas en Éxodo 15, esto es lo que Jehová Dios dice a continuación: "Y pasó a decir: “Si escuchas estrictamente la voz de Jehová tu Dios y haces lo que es recto a sus ojos y verdaderamente prestas oído a sus mandamientos y guardas todas sus disposiciones reglamentarias, no pondré sobre ti ninguna de las dolencias que puse sobre los egipcios; porque yo soy Jehová, quien te sana”” (Éxodo 15:26). Jehová parece estar refiriéndose a los efectos extremadamente venenosos de las aguas amargas; las endulzó para que los israelitas pudieran beberlas.

Por lo tanto, las "aguas", parecen representar enseñanzas. En Apocalipsis, el agua limpia, especialmente la de Dios, tiene propiedades curativas y finalmente conduce a la vida eterna: "A cualquiera que tenga sed le daré de la fuente del agua de la vida gratis" (Apocalipsis 21:6). Aquella agua actualmente sólo está disponible por medio de una enseñanza, es lo que escribe el apóstol Pablo, usando la expresión "para santificarla, limpiándola con el baño de agua por medio de la palabra" (Efesios 5:26).

Así, las aguas amargas, que no son buenas para el consumo, parecerían representar enseñanzas humanas. Como hemos visto anteriormente, las plagas son proclamaciones por medio de las buenas nuevas, que en este caso desacreditan las enseñanzas humanas impartidas en las escuelas, universidades o lugares religiosos. Por ejemplo, enseñanzas pseudocientíficas como el evolucionismo, que hace creer que la vida apareció por sí misma. Las enseñanzas bíblicas y el razonamiento lógico y simple ridiculizan aquellas enseñanzas humanas: "Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios" (Hebreos 3:4). Hay muchas otras enseñanzas humanas que la predicación de la buena nueva del reino hace "amargas", como enseñanzas religiosas absurdas como la inmortalidad del alma, cuando la Biblia enseña que el alma muere (Ezequiel 18:4), cuando la Biblia enseña que la muerte es un estado de completa inexistencia (Eclesiastés 9:5,10)

Jesucristo es quien predica y enseña las buena nuevas (Mateo 24:14; 28:19,20). Resumió muy simplemente la consecuencia de las enseñanzas humanas que no se basan en la sabiduría de Dios: "Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo”" (Mateo 15:14). ¿En qué sentido aquellas aguas amargas causan la muerte de los que las beben? Es una declaración de Jesucristo que ayuda a comprender mejor cómo se produce aquella muerte espiritual: “Jesús les dijo: “Si fueran ciegos, no tendrían pecado. Pero ahora ustedes dicen: ‘Vemos’. Su pecado permanece”” (Juan 9:41). Desde el momento en que un ser humano escucha las buenas noticias, está bajo la obligación de obedecerlas. Por otra parte, si continúa bebiendo aquellas "aguas" o enseñanzas humanas amargadas, es decir, cuyas mentiras han sido dénunciadas por la predicación de las buenas nuevas, su pecado permanece y el salario del pecado es la muerte ( Romanos 6:23).

Cuarta trompeta: "Y el cuarto ángel tocó su trompeta. Y la tercera parte del sol fue herida, y la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciera la tercera parte de ellos y el día no tuviera iluminación durante su tercera parte, e igualmente la noche" (8:12).

Cuarto tazón: "Y el cuarto derramó su tazón sobre el sol; y [al sol] se le concedió chamuscar con fuego a los hombres. Y los hombres fueron chamuscados con gran calor, pero blasfemaron contra el nombre de Dios, que tiene la autoridad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria" (16:8,9).

La cuarta plaga ataca a las luminarias, como el sol, la luna y las estrellas. La plaga de las trompetas ataca a las luminarias celestes como fuentes de luz que permiten la orientación en el tiempo y el espacio. La plaga del cuerto tazón ataca al sol, como fuente de calor, que en este caso aumenta la temperatura, hasta el punto de quemar a los humanos y haciendo que blasfemen contra Dios. La cuarta trompeta, nuevamente alude a la acción de Moisés sobre la luz, provocando tres días de completa oscuridad sobre Egipto (Éxodo 10:21-23). Mientras que el sol que quema a los humanos, con la plaga del cuarto tazón, alude a la acción del profeta Elías, quien provocó una sequía de tres años y medio (Santiago 5:17).

Jesucristo describió la luz como una fuente de guía espiritual, refiriéndose a sus discípulos como siendo "luces" en este mundo de tinieblas (Mateo 5:14-16). Aquella plaga parece repetir, el mismo tipo de daño espiritual como el agua amarga. Las luminarias espirituales de este sistema de cosas, que son los maestros y expertos de todo tipo, que han de enseñar y guiar a los pueblos. Sin embargo, la predicación de las buenas nuevas demuestra la incapacidad de aquellos guías para orientar correctamente a la gente. Como dijo Jesucristo, son ciegos que guían a otros ciegos porque no tienen fuente confiable de luz espiritual: "Un ciego no puede guiar a un ciego, ¿verdad? Ambos caerán en un hoyo, ¿no es cierto? " (Lucas 6:39).

Los efectos desagradables del cuarto tazón son comparables al fuego del tormento experimentado por el rico en la ilustración de Jesús de "Lázaro el mendigo y el rico" (Lucas 16:19-31). El fuego, como el sol abrasador, parece simbolizar el sentimiento desagradable de no ser aprobado por Dios, lo que a menudo lleva a algunos humanos que no están dispuestos a arrepentirse a blasfemar contra Dios. Este sentimiento de desaprobación divina, a menudo viene después de escuchar las buenas nuevas y no querer obedecerlas (Juan 9:41).

Quinta trompeta: "Y el quinto ángel tocó su trompeta. Y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y a él le fue dada la llave del hoyo del abismo. Y él abrió el hoyo del abismo, y del hoyo ascendió humo como el humo de un gran horno, y el sol fue oscurecido, también el aire, por el humo del hoyo. (...) (extracto)" (9:1,2).

Quinta tazón: "Y el quinto derramó su tazón sobre el trono de la bestia salvaje. Y su reino se oscureció, y empezaron a roerse las lenguas de dolor, pero blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras" (16:10,11).

La estrella mencionada en la quinta trompeta parece ser la misma mencionada en la tercera que amarga las aguas. Por lo tanto, solo puede ser Jesucristo, pero medio de la congregación de Moisés, quien en su tiempo provocó la plaga de langostas (Éxodo 10:12-15). En este caso, las langostas solo pueden representar a los predicadores de las buenas nuevas del reino. Se encargan de dar mala conciencia a las personas que no quieren obedecer las buenas nuevas, y que prefieren poner su confianza en la bestia salvaje, sentada en un trono (2 Tesalonicenses 1:6-8).

El quinto tazón desacredita la dominación humana, representada por la bestia salvaje. La predicación de las buenas nuevas pide a sus oyentes que pongan su confianza en el reino de Dios. Esta proclamación denuncia el lado diabólico del dominio de la bestia salvaje, derramando así el quinto tazón sobre su trono. La oscuridad que sigue parece ilustrar la desesperación de la humanidad bajo el yugo de esta dominación malévola y diabólica.

El Apocalipsis y Babilonia la Grande

"Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y estaba adornada con oro y piedra preciosa y perlas, y tenía en la mano una copa de oro que estaba llena de cosas repugnantes y de las inmundicias de su fornicación. Y sobre su frente estaba escrito un nombre, un misterio: “Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las cosas repugnantes de la tierra”. Y vi que la mujer estaba borracha con la sangre de los santos y con la sangre de los testigos de Jesús" (Apocalipsis 17:4-6).

Babilonia la Grande representa la dimensión sacerdotal de la soberanía del diablo en la tierra: la espiritualidad patriótica (o mundialista) y religiosa que acompaña a la soberanía humana terrestre, dirigida por Satanás, que permite una cohesión de imperios y estados (2 Corintios 4: 4). Para entender mejor, podemos leer el relato de la última de las tentaciones del diablo: "De nuevo el Diablo lo llevó consigo a una montaña excepcionalmente alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: “Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración’" (Mateo 4: 8,9). En este caso, el diablo pidió un acto de adoración y lealtad que representaba la dimensión espiritual del reconocimiento de su soberanía en la tierra (temporal), a cambio de compartir esta soberanía con él. Jesucristo rechazó con firmeza su oferta, diciéndole que la adoración exclusiva le pertenece a Jehová: "Entonces Jesús le dijo: “¡Vete, Satanás! Porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado"" (Mateo 4:10). En su respuesta, Cristo se opone a la oferta del diablo, diciendo que cada humano debe rendir un servicio sagrado (en adoración) a Dios. ¿Dónde ofrecemos servicio sagrado? En un templo, que actualmente es espiritual. Esto muestra que la adoración (política o religiosa) está estrechamente relacionada con el reconocimiento de la soberanía de alguien que se supone que debe ser adorado, ya sea Dios o el diablo.

Los cristianos de la iglesia primitiva y los que vivieron en el siglo veinte (muchos de la actualidad), se enfrentaron a la misma prueba: su adoración exclusiva a Dios (a través del servicio sagrado) y la obediencia a su Hijo Jesucristo, fueron sometidos a la prueba, enfrentada a otra forma de culto político-religioso (o servicio sagrado). Era requerido bajo pena de encarcelamiento y, a menudo, de muerte. Muchos de entre los santos  pagaron su apego a Dios y a su Hijo Jesucristo, con encarcelamientos, torturas y muerte, con leones o bestias salvajes, campos de concentración, los gulags... (ver Hebreos 11:32-38). Es por eso que en Apocalipsis, se describe a Babilonia la Grande, capital de la soberanía de Satanás en la tierra, como una sanguinaria: "Y vi que la mujer estaba borracha con la sangre de los santos y con la sangre de los testigos de Jesús" (Apocalipsis (Revelación) 17:6).

En Juan 4:23, Jesucristo mencionó a los "verdaderos adoradores", por lo tanto, Babilonia la Grande solo puede representar la capital simbólica de los "falsos adoradores". Representa la soberanía terrestre de Satanás, a través de los humanos que la veneran con diversos objetos religiosos, como estatuas, banderas y ritos políticos y religiosos, como oraciones e himnos no dirigidos a Dios, sino a otros dioses o santos, o simplemente a la patria, a dictadores... La antigua ciudad de Babilonia se refiere al primer intento de organizar un reino mundial para adorar a Satanás el diablo, del cual Nemrod quería ser el primer fundador y autócrata o dictador terrestre. Babilonia iba a ser la capital de la soberanía de la tierra rival de lo que legítimamente le pertenece a Jehová (Génesis 10: 8,9; 11: 4 "Nemrod, un poderoso cazador en oposición a Jehová"). La ciudad de Babilonia estaba en el actual Iraq, no lejos de Bagdad, en el sur, a orillas del río Eufrates. Esta ciudad es la antítesis de la ciudad de Jerusalén, que es la capital espiritual de los "verdaderos adoradores" de Jehová (Juan 4:23).

En el libro de Apocalipsis, la Nueva Jerusalén representa la futura esposa celestial del Rey Jesucristo (Apocalipsis 21: 2). Está escrito que el futuro gobierno terrestre de la Nueva Jerusalén será un reino de reyes y sacerdotes (Apocalipsis 5:10). Del mismo modo, Babilonia la Grande es una ciudad descrita como "reino sobre reyes" (Apocalipsis 17:18). Este reino sobre reyes es el ejercicio de la soberanía sacerdotal en torno al culto, ya sea en el contexto de un templo (religioso) o una ceremonia patriótica (política).

Babilonia la Grande es descrita como una prostituta, que comete fornicación con los reyes de la tierra (Apocalipsis 18:3). En esto se parece a Jezabel, mencionada en el libro de Revelación: "No obstante, sí tengo [esto] contra ti: que toleras a aquella mujer Jezabel, que a sí misma se llama profetisa, y enseña y extravía a mis esclavos para que cometan fornicación y coman cosas sacrificadas a los ídolos" (Apocalipsis 2:20). Podemos considerar este pasaje como una definición simple de Babilonia la Grande: una profetisa que organiza la adoración de Satanás en la tierra. En la Biblia se describe como la que organizó la adoración de Baal, una adoración que rivalizaba con la verdadera adoración de Jehová (1 Reyes 17:31; 18:19). En el relato bíblico, se la describe manipulando a su esposo, el Rey Acab, hasta el punto de organizar asesinatos (1 Reyes 21 el asesinato de Nabot). Por lo tanto, Babilonia la Grande es la alusión a la primera ciudad organizada como adoración que rivalizaba con la de Jehová, en comparación con Jezabel la profetisa de Baal.

En la Biblia, existe el concepto de la soberanía de Dios a través de la realeza, y la soberanía de Dios a través de la adoración sacerdotal (servicio sagrado). Estos dos conceptos, la administración de la ciudad por un rey o príncipes (políticos) y la administración del sacerdocio, aunque diferentes, son inseparables. Por ejemplo, en la Biblia, los 144,000 tienen la función de representar la soberanía de Dios, a través de la función real (administración de la ciudad) y la soberanía sacerdotal (administración del templo espiritual) (Apocalipsis 5:10). Es interesante notar que el altar de cobre en el patio del templo santuario tenía cuatro cuernos en los ángulos (Éxodo 29:12). ¿Qué simbolizaban aquellos cuernos? Simbolizaban la soberanía de Dios: "En cuanto a Jehová, los que contiendan contra él serán aterrorizados; contra ellos él tronará en los cielos. Jehová mismo juzgará los cabos de la tierra, para dar fuerza a su rey, para ensalzar el cuerno de su ungido" (1 Samuel 2:10). El símbolo del cuerno está asociado con el ejercicio de la realeza como expresión de la soberanía de Jehová. En el templo, los cuatro cuernos estaban asociados con el ejercicio de la soberanía de Jehová a través del sacerdocio, como parte de la adoración exclusiva (o servicio sagrado).

Incluso en el libro de Apocalipsis, hay un pasaje que muestra que Babilonia la Grande no es el símbolo opuesto a lo que representa la soberanía de los reyes en la tierra. En Apocalipsis 18: 9,10, está escrito que los "reyes de la tierra llorarán a Babilonia la Grande". Esto muestra que si Babilonia la Grande representara solo "la falsa religión", destruida por la expresión de la soberanía política humana (representada por los reyes de la tierra), no parece ajustarse al contexto del libro de Apocalipsis. La adoración falsa va mucho más allá del simple contexto "religioso", la adoración de un dios falso en un templo, por ejemplo. La adoración falsa también puede tener lugar en un contexto político, de una nación entera. El culto estatal más conocido es el patriotismo, el canto del himno nacional (o adoración) a la patria (que actúa como un dios impersonal que representa a la nación y al concepto abstracto de pueblo patria) y el saludo a la bandera (adoración gestual al dios impersonal de la patria o la nación). Los regímenes autocráticos a menudo se han organizado en torno al culto a la persona de un dictador, saludado en un gesto "religioso" de lealtad, o incluso de adoración, con el objetivo de crear una cohesión nacional, patriótica y hasta globalista.

En el libro de Apocalipsis, capítulo 13, se describe una bestia salvaje con dos cuernos, que organiza una adoración falsa alrededor de la imagen de la bestia que tiene el número 666. Esta bestia salvaje se describe en una acción "religiosa", mientras se supone que representa una entidad "política". En cierto modo, esta bestia salvaje, en el relato, crea una nueva "religión", con un propósito "político". Esto muestra que en la Biblia, estos dos conceptos grecorromanos no están separados, sino juntos. La adoración falsa también se ejerce en un marco "político", está muy vinculada al ejercicio de la soberanía humana.

Las cinco bestias salvajes del Apocalipsis

- El dragón y la serpiente, que representan a Satanás el diablo (Apocalipsis 12:2,3,7-9,13,15-17) (hacia el final del artículo).

- La bestia salvaje de siete cabezas y diez cuernos, con diademas (Apocalipsis 13:1-8).

- La bestia salvaje con dos cuernos de cordero, que habla con voz de dragón (Apocalipsis 13:11-13).

- Hay la imagen de la primera bestia salvaje que se menciona en Apocalipsis 13:14. Aquella imagen de la bestia parece estar descrita en detalle en Revelación (Apocalipsis) 17:3,9-11.

La bestia salvaje de siete cabezas y diez cuernos, con diademas

“Y vi una bestia salvaje que ascendía del mar, con diez cuernos y siete cabezas, y sobre sus cuernos diez diademas, pero sobre sus cabezas nombres blasfemos. Ahora bien, la bestia salvaje que vi era semejante a un leopardo, pero sus pies eran como los de un oso, y su boca era como boca de león. Y el dragón dio a [la bestia] su poder y su trono y gran autoridad.

Y vi una de las cabezas de ella como muerta por degüello, pero su golpe de muerte fue sanado, y toda la tierra siguió a la bestia salvaje con admiración. Y adoraron al dragón porque este dio la autoridad a la bestia salvaje, y adoraron a la bestia salvaje con las palabras: “¿Quién es semejante a la bestia salvaje, y quién puede combatir con ella?”. Y se le dio una boca que hablaba cosas grandes y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y ella abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre y de su residencia, hasta de los que residen en el cielo. Y se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos, y se le dio autoridad sobre toda tribu y pueblo y lengua y nación. Y todos los que moran en la tierra la adorarán; el nombre de ninguno de estos está escrito en el rollo de la vida del Cordero que fue degollado, desde la fundación del mundo” (Apocalipsis 13:1-8).

Aquella bestia savaje representa la soberanía de las naciones de todo el mundo que ejercen su dominio aparte de la soberanía de Dios. El hecho de que aquella bestia suba del mar significa que proviene de la población del mundo (Apocalipsis 17:15). Las siete cabezas representan todas las potencias mundiales pasadas y presentes que constituyen la soberanía humana mundial actual. Mientras que los cuernos representan a todos los reyes pasados ​​y presentes que gobiernan sobre aquellas potencias mundiales. La palabra bíblica "rey" es genérica, puede aplicarse a cualquier forma de gobierno, encabezado por reyes, príncipes, presidentes, primeros ministros...

El hecho de que aquella bestia salvaje lleve diademas en cada uno de los cuernos, significa que ejerce un poder efectivo sobre los pueblos que gobiernan. Los nombres blasfemos son los diferentes nombres patrióticos de naciones o entidades que dicen ser globalistas, que reemplazan, el Nombre Verdadero, del Verdadero Soberano y Padre de las Naciones (Mateo 23:9 “Además, no llamen padre de ustedes a nadie sobre la tierra, porque uno solo es su Padre, el Celestial”, la palabra patria, que etimológicamente significa, tierra de los antepasados, proviene de la palabra latina “Pater”, que significa “Padre”). El degüello y la curación de una de las cabezas, parece aludir a la Primera Guerra Mundial, que es la primera gran guerra industrial, que causó millones de muertes. Aquella guerra mundial fue, de hecho, el comienzo de una guerra mundial de más de cien años, que terminará en la gran tribulación (Apocalipsis 19:11-21).

La bestia salvaje con dos cuernos de cordero,

que habla con voz de dragón

“Y vi otra bestia salvaje que ascendía de la tierra, y tenía dos cuernos como un cordero, pero empezó a hablar como un dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia salvaje a su vista. Y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia salvaje, cuyo golpe de muerte fue sanado. Y ejecuta grandes señales, de modo que hasta hace bajar fuego del cielo a la tierra a vista de la humanidad” (Apocalipsis 13:11-13).

Aquella bestia salvaje representa la potencia mundial actual, porque “ejerce toda la autoridad de la primera bestia salvaje a su vista”. Por lo tanto, representa el poder estadounidense. El hecho de que se mencione que tiene dos cuernos parecidos a los de un cordero, sugiere que ella da la apariencia amistosa y propagandista de un cordero, y peor aún, que quiere hacerse pasar por una especie de cordero mesiánico, pero desafortunadamente para ella, cuando abre la boca, salen palabras de dragón (las del diablo). Aquella bestia salvaje tiene el poder de enviar un diluvio de fuego desde el cielo.

La imagen de la primera bestia salvaje

“Y extravía a los que moran en la tierra, a causa de las señales que se le concedió ejecutar a vista de la bestia salvaje, mientras dice a los que moran en la tierra que hagan una imagen a la bestia salvaje que tuvo el golpe de espada y sin embargo revivió. (...) Y me llevó en [el poder del] espíritu a un desierto. Y alcancé a ver a una mujer sentada sobre una bestia salvaje de color escarlata que estaba llena de nombres blasfemos y que tenía siete cabezas y diez cuernos. (...) Aquí es donde entra la inteligencia que tiene sabiduría: Las siete cabezas significan siete montañas, sobre las cuales se sienta la mujer. Y hay siete reyes: cinco han caído, uno es, el otro todavía no ha llegado, pero cuando sí llegue tiene que permanecer un corto tiempo. Y la bestia salvaje que era, pero no es, también ella misma es un octavo rey, pero proviene de los siete, y se va a la destrucción” (Apocalipsis 13:14 ; 17:3,9-11).

La correspondencia entre Apocalipsis 13, donde se menciona la imagen de la bestia salvaje, y la descripción del capítulo 17, se encuentra en la expresión que describe a la bestia de siete cabezas y diez cuernos, "era, pero no es" (lo que es la definición de una imagen, que representa gráficamente o en forma de estatua, pero cuyo objeto o soporte, no es intrínsecamente lo que representa). Aquella bestia, tiene la misma apariencia que la primera bestia, pero no tiene diademas en cada cuerno. Lo cual lógicamente, como imagen, sugiere que aquella imagen de la bestia tiene el papel que la bestia de dos cuernos quiere que desempeñe. La organización política mundial más cercana a la descripción del Apocalipsis, es la actual ONU (Naciones Unidas). Aquella Organización representa la ideología globalista de la soberanía humana. En el libro de Apocalipsis, está escrito que la bestia que tiene dos cuernos (potencia mundial actual de los Estados Unidos), dio la idea de crear una imagen, después de la curación, de la herida de la primera bestia. Después de la Primera Guerra Mundial, se creó la SDN (La Liga de las Naciones (10 de enero de 1920)). Al final de la Segunda Guerra Mundial, se crearon las Naciones Unidas (24 de octubre de 1945). Según el Apocalipsis, si bien esta imagen tiene sólo el papel que el conjunto que las naciones quieren que desempeñe, es en realidad un octavo rey, que representa un gobierno globalizado.

La imagen de la bestia salvaje y su número 666

“Aquí es donde entra la sabiduría: El que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia salvaje, porque es número de hombre; y su número es seiscientos sesenta y seis” (Apocalipsis 13:18).

La creación de la imagen de la bestia salvaje, representa la base de una nueva ideología y un culto globalista en torno a esta imagen idólatra. Según el libro de Apocalipsis, parecería que el número 666 es un hito histórico, siendo el inicio de la aplicación concreta de la ideología globalista. Sin embargo, el libro de Apocalipsis, da un detalle muy preciso, para permitir como saber a qué corresponde el número 666: “Y pone bajo obligación a todas las personas —los pequeños y los grandes, y los ricos y los pobres, y los libres y los esclavos— para que a estas se dé una marca en su mano derecha o sobre su frente, y para que nadie pueda comprar o vender salvo la persona que tenga la marca, el nombre de la bestia salvaje o el número de su nombre. Aquí es donde entra la sabiduría: El que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia salvaje, porque es número de hombre; y su número es seiscientos sesenta y seis” (Apocalipsis 13:16-18). El "cálculo" de este número 666, es de hecho, una comprensión de su significado, y no una simple operación aritmética.

Los versículos anteriores del mismo capítulo 13, nos informan que es la bestia de dos cuernos, la que da vida a la imagen hecha por ella y que da muerte a los que no la adoran (Apocalipsis 13:14,15). Último punto antes de revelar el significado exacto de aquella información, está escrito: "Y los diez cuernos que viste significan diez reyes, que todavía no han recibido un reino, pero sí reciben autoridad como reyes por una hora con la bestia salvaje" (Apocalipsis 17:12). Mediante este versículo, tenemos la confirmación de que la imagen de la bestia no tiene poder. Sin embargo, en algún momento, aquella imagen tendría, en el espacio de “una hora”, un papel global crucial. ¿Cuándo esto ocurrió? Para obtener la respuesta hay que entender el significado del número 666, junto con la información de Apocalipsis 13, relacionada a un derecho de comprar y de vender.

Para ello, dado que se trata de la ONU, lo más lógico es preguntarse si no ha existido, en el pasado, una resolución 666, en relación a aquella famosa ley sobre el hecho de poder o no, comprar o vender (lo que permitirá, al mismo tiempo, comprobar si la interpretación de identidad de la imagen de la bestia, es correcta). ¿Existe aquella resolución n°666? Sí. ¿Cuándo se emitió? Poco antes de la primera guerra contra Irak (la antigua Babilonia), 13 de septiembre de 1990. El número 666 corresponde a la Resolución de la ONU 666 en la serie de otras Resoluciones relacionadas con el Iraq (el antiguo lugar donde estaba Babilonia) (660, 661, 662, 664, 665, 666, 667, 669, 670, 674, 677 y 678). La "hora" de poder de la imagen de la bestia, podría referirse al tiempo de presentación y votación de aquella resolución n°666.

De hecho, la Resolución 666, legisla sobre cómo proceder con el embargo decretado por la Resolución 661, estipulando que al mismo tiempo se deben tomar en cuenta las necesidades humanitarias de los países involucrados en la guerra (Irak-Kuwait). La Resolución 666 de la ONU, menciona la regulación de un embargo contra Irak (Babilonia), como Apocalipsis 13:16-18, asociada al número 666. Finalmente, es la Resolución 678 de las Naciones Unidas (29 de noviembre de 1990), la que autorizará a la coalición militar de 33 países a destruir mediante bombardeos masivos, Iraq (el lugar de origen de Babilonia, la ciudad que fue la cuna de la soberanía globalista a la manera de Nimrod), con la primera Guerra del Golfo (Tormenta del Desierto (17 de enero de 1991-28 de febrero de 1991) ; (Génesis 10:8; 11:1-4 (primer intento humano de gobierno mundial)).

Asi, el numero 666 es el marcador historico, en relacion con la resolucion 666 (con otras resoluciones), de la imagen de la bestia (ONU), para el comienzo efectivo de la aplicacion de la ideologia globalista que consiste en controlar a toda la humanidad, con la marca en la mano derecha, para tener el derecho de comprar y vender. El comienzo de este nuevo período de aplicación efectiva de la ideología globalista se ha denominado, en inglés, New World Order. Después de su abrumadora victoria sobre Saddam Hussein (Jefe de Estado iraquí, en ese momento), el Presidente Bush (Padre) (Presidente de los Estados Unidos en ese momento), pronunció un discurso con un fuerte acento bíblico, ante el Congreso estadounidense usando la expresión "El Nuevo Orden Mundial", utilizado unos meses antes, el 11 de septiembre de 1990.

El contexto internacional de este "Nuevo Orden Mundial" fue la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989 y el inminente fin del Imperio Soviético que finalmente tendría lugar el 26 de diciembre de 1991. Este discurso (del 11 de septiembre de 1990) sentó las bases para una nueva relación internacional tras el final inminente de la Guerra Fría. Este discurso fue presentado ante el Congreso estadounidense, durante el período de la primera Guerra del Golfo (del 2 de agosto de 1990 al 28 de febrero de 1991). Después de la victoria de Estados Unidos y la coalición de los otros 32 países, sobre Irak, el presidente Bush (padre) pronunció el discurso del Estado de la Unión el 6 de marzo de 1991, que celebró la victoria. Repitió esta expresión de "nuevo orden mundial" de paz, seguridad, libertad y respeto por la ley.

De hecho, este acto, presentado como el comienzo de un nuevo orden mundial de prosperidad, fue un tiro al pie de la gobernanza mundial, porque Iraq era precisamente el símbolo de la cuna de aquella gobernanza rival a la de Dios. Además, el libro de Apocalipsis menciona que fue Dios quien inspiró a la bestia salvaje a hacer esto: "Porque Dios puso en sus corazones llevar a cabo Su pensamiento, aun llevar a cabo el solo pensamiento de ellos al dar ellos su reino a la bestia salvaje, hasta que se hayan realizado las palabras de Dios" (Apocalipsis 17:17). ¿Cómo pasó esto? Simplemente por medio de la Biblia la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16,17).

Dios usó su Palabra, la BIBLIA, para interactuar en la imagen de la bestia salvaje, la ONU (Juan 17:17): en el muro de la explanada de la ONU, en Nueva York, hay inscrito un versículo bíblico: "Y tendrán que forjar sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas" (Isaías 2: 4): un versículo bíblico en el "corazón" de piedra de la bestia salvaje, en el muro de la explanada de la ONU. Sobre esta base bíblica, esta imagen de la bestia piensa tener una misión mesiánica dictada por la nación militarizada evangélica "cristiana" estadounidense.

El Sr. George Bush (Padre), Presidente de los Estados Unidos, punta de lanza de la coalición militar internacional contra Iraq (en 1991) (anteriormente Babilonia), era un ferviente lector "cristiano" de la Biblia, de la Iglesia Episcopal Protestante. Su mentor religioso que lo animó a iniciar esta cruzada contra Babilonia la Grande, era Billy Graham, un predicador evangélico bautista protestante, a quien el presidente consultó antes de comenzar esta primera Guerra del Golfo, como "cruzada cristiana" que dura hasta nuestros días (17 de enero de 1991, "Tormenta del Desierto" (Operation Desert Storm)).

La marca de la bestia salvaje

“Y pone bajo obligación a todas las personas —los pequeños y los grandes, y los ricos y los pobres, y los libres y los esclavos— para que a estas se dé una marca en su mano derecha o sobre su frente, y para que nadie pueda comprar o vender salvo la persona que tenga la marca, el nombre de la bestia salvaje o el número de su nombre" (Apocalipsis 13:16,17).

A medida que se acerca rápidamente la fecha dada por Dios de la Gran Tribulación, el marco para la dominación global y centralizada de los pueblos por parte de entidades globalistas está tomando forma rápidamente. A nivel general, la marca en la mano derecha y en la frente, de la bestia salvaje, es un símbolo de pertenencia. Por ejemplo, respecto a los 144000, grupo que pertenece a Jehová y Jesucristo, está escrito que el nombre del Cordero y el de su Padre están inscritos en su frente (Apocalipsis 14:1-5).

El contexto del final del capítulo 13, está escrito que la bestia de dos cuernos, el títere del diablo, hará una coacción muy fuerte para obligar a los humanos a tener aquellas dos marcas en la mano derecha y en la frente. La marca es probablemente similar a la de la tentación del diablo, pidiéndole a Jesucristo que lo adore. Los humanos en su conjunto tendrán que posicionarse, a favor o en contra de la dominación de Dios. Hay que esperar a ver concretamente la situación o situaciones que intentarán atacar la integridad espiritual y física de los seres humanos. La marca de la mano derecha puede ser la presentación, generalmente con la mano derecha, de un documento en papel o en forma de QR Código (con un teléfono móvil o una computadora), con valor de autorización. Esperemos, miremos y estemos atentos.

La gran tribulación

"Y vi, y, ¡miren!, una nube blanca, y sobre la nube alguien sentado semejante a un hijo del hombre, con una corona de oro sobre su cabeza y una hoz aguda en su mano. Y otro ángel salió del santuario del templo, clamando con voz fuerte al que estaba sentado sobre la nube: “Pon dentro tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de segar, porque la mies de la tierra está cabalmente madura”. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada. Y otro ángel salió del santuario del templo que está en el cielo, y él, también, tenía una hoz aguda. Y otro ángel salió del altar, y tenía autoridad sobre el fuego. Y clamó con voz fuerte al que tenía la hoz aguda, y dijo: “Pon dentro tu hoz aguda y vendimia los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas se han madurado”. Y el ángel metió su hoz en la tierra y vendimió la vid de la tierra, y la arrojó en el gran lagar de la cólera de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y salió sangre del lagar hasta la altura de los frenos de los caballos, por una distancia de mil seiscientos estadios" (Apocalipsis 14:14-20).

"Y vi el cielo abierto, y, ¡miren!, un caballo blanco. Y el que iba sentado sobre él se llama Fiel y Verdadero, y juzga y se ocupa en guerrear con justicia. Sus ojos son una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas. Tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo, y está vestido de una prenda de vestir exterior rociada de sangre, y el nombre con que se le llama es La Palabra de Dios. También, los ejércitos que estaban en el cielo le seguían en caballos blancos, y estaban vestidos de lino fino, blanco y limpio. Y de su boca sale una aguda espada larga, para que hiera con ella a las naciones, y las pastoreará con vara de hierro. Pisa también el lagar de vino de la cólera de la ira de Dios el Todopoderoso. Y sobre su prenda de vestir exterior, aun sobre su muslo, tiene un nombre escrito: Rey de reyes y Señor de señores. Vi también a un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó con voz fuerte y dijo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: “Vengan acá, sean reunidas a la gran cena de Dios, para que coman las carnes de reyes y las carnes de comandantes militares y las carnes de hombres fuertes y las carnes de caballos y de los que van sentados sobre ellos, y las carnes de todos, de libres así como de esclavos y de pequeños y grandes”. Y vi a la bestia salvaje y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer la guerra contra el que iba sentado en el caballo y contra su ejército. Y la bestia salvaje fue prendida, y junto con ella el falso profeta que ejecutó delante de ella las señales con las cuales extravió a los que recibieron la marca de la bestia salvaje y a los que rinden adoración a su imagen. Estando todavía vivos, ambos fueron arrojados al lago de fuego que arde con azufre. Pero los demás fueron muertos con la espada larga del que iba sentado en el caballo, la espada que salía de su boca. Y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos" (Apocalipsis 19:11-21).

"¡Ay de los que desean con vehemencia el día de Jehová! ¿Qué, entonces, significará para ustedes el día de Jehová? Será oscuridad, y no luz" (Amós 5:18). El siguiente artículo, que examinará lo que es la gran tribulación, está escrito en el espíritu de Amós 5:18, con seriedad y tristeza. Cuando un meteorólogo o un equipo de ingenieros analiza las terribles imágenes de satélite de un ciclón de categoría 5, con vientos que superan los 300 km/h, están delante de un dilema. Se encuentran entre la necesidad de advertir a las poblaciones envueltas en este peligro, sin provocar un pánico general, que podría empeorar la situación. Es lo mismo con respecto a la gran tribulación: hay un deber bíblico de advertir, sin aterrorizar a las personas. Es necesario demostrar que la gran tribulación es un acontecimiento dramático, muy cercano, que realmente sucederá, y al mismo tiempo, mostrando lo más claramente posible, lo que hay que hacer para sobrevivir. Jesucristo mismo anunció esta gran tribulación, con referencia particular a la profecía de Daniel:

"Y durante aquel tiempo se pondrá de pie Miguel, el gran príncipe que está plantado a favor de los hijos de tu pueblo. Y ciertamente ocurrirá un tiempo de angustia como el cual no se ha hecho que ocurra uno desde que hubo nación hasta aquel tiempo" (Daniel 12:1).

"Porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder" (Mateo 24:21).

¿Qué es la gran tribulación? En pocas palabras, es el momento en que Jehová Dios, a través de su Hijo, el Rey Jesucristo, pondrá fin a este sistema de cosas (Apocalipsis 14:15-20; 19:11-21). Otras profecías bíblicas se refieren a la Gran Tribulación como del Día de Jehová: "Toquen un cuerno en Sión, y den un grito de guerra en mi santa montaña. Que todos los habitantes de la tierra se agiten; ¡porque viene el día de Jehová, porque está cerca! Es día de oscuridad y tenebrosidad, día de nubes y densas tinieblas, como luz del alba extendida sobre las montañas" (Joel 1:15; 2:1,2; ver también Amós 5:18-21; Obdías 15; Sofonías capítulos 1 y 2:1-4; Zacarías capítulos 12, 13, 14).

Después de leer detenidamente todos los textos proféticos que mencionan el "Día de Jehová" o la "Gran Tribulación", se puede decir sin lugar a dudas que este día durará UN SOLO DÍA.

El texto profético más claro en cuanto a su duración, es el de Zacarías y el Libro de Apocalipsis, que describen el Día de Jehová, siendo un solo día, o la fecha de un día:

"Y tiene que llegar a ser un día que es conocido como perteneciente a Jehová" (Zacarías 14:7).

Este texto muestra que es un día de 24 horas (y no un período de varios días) porque está escrito que el momento de la luz del día, no será ni de día ni de noche, y a la hora de la oscuridad de la noche habrá luz. Sin embargo, el texto más explícito, es el del libro de Apocalipsis, que asocia este día con una fecha del calendario judío. En Apocalipsis 11:18 está escrito: "Pero las naciones se airaron, y vino tu propia ira, y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados, y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra" (Apocalipsis 11:18). Este texto se refiere al tiempo de la Gran Tribulación, cuando Dios "cause la ruina de los que están arruinando la tierra". Sin embargo, lo que es aún más interesante, es que el versículo 19 repite, esta vez de forma enigmática, cuando venga el Día de Jehová o la Gran Tribulación: "Y fue abierto el [santuario del] templo de Dios que está en el cielo, y se vio en [el santuario de] su templo el arca de su pacto. Y ocurrieron relámpagos y voces y truenos y un terremoto y un granizo grande" (Apocalipsis 11:19).

El versículo 19 tiene dos partes principales: la primera, con la visión del Arca del Pacto, representa de hecho, la fecha de un solo día. Jehová Dios no permitía que el Arca del Pacto fuera visible (por el Sumo Sacerdote) en ningún día, que no sea 10 de Etanim (Tisri) (Levítico 16:2,29). La segunda parte del versículo 19, es la descripción simbólica de la Gran Tribulación. El 10 de Etanim (Tisri), corresponde a la celebración dramática del Día de la expiación, cuyo procedimiento se describe en Levítico capítulo 16. Esta celebración es dramática porque describe simbólicamente y detalla lo que sucederá durante el Día de Jehová. Esto demuestra que es un día de tristeza, Jehová había dado esta instrucción sobre este día: "Es un sábado de descanso completo para ustedes, y tienen que afligir sus almas. Es estatuto hasta tiempo indefinido" (Levítico 16:31).

Los 144.000 reyes y sacerdotes

"Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre. Y oí un sonido procedente del cielo como el sonido de muchas aguas y como el sonido de fuerte trueno; y el sonido que oí fue como el de cantantes que se acompañan con el arpa, tocando sus arpas. Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero, y no se halló en su boca falsedad; están sin tacha" (Apocalipsis 14:1-5).

Jesucristo habló de la resurrección celestial varias veces, y especialmente en la tarde de la última Pascua que celebró con sus apóstoles: “No se les perturbe el corazón. Ejerzan fe en Dios, ejerzan fe también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De otra manera, se lo hubiera dicho a ustedes, porque voy a preparar un lugar para ustedes. También, si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes. Y a donde yo voy ustedes saben el camino" (Juan 14:1-3).

Durante esta última celebración, hizo un pacto para un reino (diferente del nuevo pacto): “Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, para que coman y beban a mi mesa en mi reino, y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel”  (Lucas 22:28-30).

Jesucristo anunció a sus fieles apóstoles que reinarían a su lado en el cielo sobre la tierra, a la humanidad futura nombrada por Jesucristo como las "Doce Tribus de Israel" (véase Mateo 19:28). Esta idea de que los humanos que tendrán el privilegio de vivir en el cielo y gobernarán desde los cielos, sobre la Tierra, está escrita en el libro de Apocalipsis: “hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de reinar sobre la tierra” (Revelación 5:10). Sin embargo, el libro de Apocalipsis muestra repetidamente que el número de aquellos que vivirán en el cielo es de 144,000: “Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre” (Revelación 14:1-5).

El contexto del libro de Apocalipsis confirma que es un número literal y no simbólico. Por ejemplo, este número se encuentra por primera vez en Apocalipsis 7:4-8: “Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel”. Y el contexto de esta información importante nos hace comprender que este es un número preciso y no simbólico. De hecho, después de Apocalipsis 7: 4-8, la profecía continúa en los versículos 7:9-17 y describe a la gran muchedumbre que sobrevivirá a la gran tribulación. Esta vez, con respecto a este grupo, la profecía da este detalle: “Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas” (Revelación 7:9).

"Una gran muchedumbre que nadie podía contar", en este caso, el número no se conoce. Por lo tanto, entendemos que la información anterior sobre el número exacto de 144,000 humanos que vivirán en el cielo debe tomarse literalmente. El libro de Apocalipsis nos informa que 7000 humanos completarán los 144000 en los cielos antes de la Gran Tribulación: “Y en aquella hora ocurrió un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad cayó; y siete mil personas fueron muertas por el terremoto, y los demás se atemorizaron y dieron gloria al Dios del cielo” (Revelación 11:13).

La "décima parte de la ciudad" que cae representa a los 144,000 que murieron en la tierra para vivir en el cielo, mientras que las 7,000 personas “muertas” representan a aquellos que después de su muerte, poco antes la gran tribulación, resucitarán para vivir en el cielo: “Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con [el] Señor” (1 Tesalonicenses 4:17). Este grupo de humanos que vivirán en el cielo, constituye la Nueva Jerusalén, la Novia de Cristo: “Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado, y el mar ya no existe. Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo. Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”” (Revelación 21:1-4).

El sacerdocio estaba organizado en 24 divisiones (1 Crónicas 24:1-19). Este número 24, en relación con aquel reino de reyes y sacerdotes, aparece en Apocalipsis 4: “Y siempre que las criaturas vivientes ofrecen gloria y honra y acción de gracias al que está sentado sobre el trono, al que vive para siempre jamás, los veinticuatro ancianos caen delante del que está sentado sobre el trono y adoran al que vive para siempre jamás, y echan sus coronas delante del trono, y dicen: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas”” (Apocalipsis 4:9-11). El hecho de que los 24 ancianos arrojen sus coronas ante Jehová Dios; es prueba de que es la clase de 24 reyes y sacerdotes que representan el reino de los 144.000 sacerdotes.

La gran muchedumbre que sobrevive a la gran tribulación

“Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. Y siguen clamando con voz fuerte, y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero”. Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de las cuatro criaturas vivientes, y cayeron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios, y dijeron: “¡Amén! La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fuerza sean a nuestro Dios para siempre jamás. Amén”. Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son, y de dónde vinieron?”. De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación, y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”” (Revelación 7:9-17).

La profecía de Zacarías, referente al “día de Jehová”, que es la gran tribulación, anuncia que sobrevivirá una tercera parte de la humanidad: “Y en toda la tierra tiene que ocurrir —es la expresión de Jehová— que dos partes de ella son lo que será cortado y expirará; y en cuanto a la tercera [parte], quedará en ella. 9 Y ciertamente traeré la tercera parte por el fuego; y realmente los refinaré como al refinar la plata, y los examinaré como al examinar el oro. Ella, por su parte, invocará mi nombre, y yo, por mi parte, le responderé. Ciertamente diré: ‘Es mi pueblo’, y ella, a su vez, dirá: ‘Jehová es mi Dios'" (Zacarías 13:8,9). Aquella tercera parte representa la gran muchedumbre mencionada en Apocalipsis 7, que sobrevivirá a la gran tribulación.

La palabra traducida del hebreo "haarèts", traducida como "país", según el contexto, puede tomar el significado de "tierra" o planeta tierra y este es el caso de esta profecía sobre la gran tribulación mundial (Zacarías 1:10,11; 5:3; 6:7; 12:3; 14:9,17). En esta declaración, Dios divide a la humanidad en tres ”partes" (H6310 Strong’s Concordance: “פֶּה” (peh)). Al principio, uno pensaría que serían tres partes iguales de tres “tercios” (tres “tercera” partes) (H7992 Strong’s Concordance “שְׁלִישִׁי” (sheliyshiy)). En el texto hebreo, se trata de dos primeras “partes” (peh) y la tercera (sheliyshiy), según el contexto de esta frase, la tercera "parte". Lo que significa que estas tres partes de la humanidad no son necesariamente con las mismas cantidades de humanos. Para saber a que corresponden las tres “partes” de la humanidad, hay que siempre referirse a la dramática celebración del Día de la Expiación, el 10 de Etanim (Tisri).

Aunque la profecía de Zacarías no establece una conexión directa entre el "Día de Jehová" y el "Día de la Expiación", lo hace de una manera enigmática. Un texto de Zacarías sobre la profecía del Brote, muestra que Jehová quitará el pecado de la tierra en un día (Zacarías 3:8,9; 14:7). ¿Cuándo Jehová removía el pecado de la tierra de Israel? En el Día de la Expiación, el 10 de Etanim (Tisri) (Levítico 16). Ese día era una celebración de la santidad de Jehová: "En aquel día resultará haber sobre las campanillas del caballo: ‘¡La santidad pertenece a Jehová!’. Y las ollas de boca ancha en la casa de Jehová tendrán que llegar a ser como los tazones delante del altar'" (Zacarías 14:20 compare con Éxodo 28:36,37 y Levítico 16:4, "El turbante" donde estaba escrito "La santidad pertenece a Jehová"). Por tanto, las "tres partes" en cuestión se refieren a los tres animales utilizados en la primera fase de los sacrificios propiciatorios que se refieren a las tres "partes de la humanidad".

En cuanto a los sacrificios expiatorios (y no las ofrendas quemadas), se trataba de tres animales: un toro y dos machos cabríos, es decir tres animales (lea Levítico 16). De los tres animales que iban a ser sacrificados de manera expiatoria, los dos primeros eran sacrificados (el toro y el primer macho cabrío), mientras que el tercero se salvaba (el segundo macho cabrío para Azazel). Ahora es importante saber a que corresponden aquellos tres animales (dos sacrificados y uno salvado):

El primer animal que moría, el toro, hacía expiación para Aarón y su casa, o por el grupo sacerdotal (Levítico 16:6,11). La clase sacerdotal que morirá, para resucitar instantáneamente en el cielo, al comienzo de la gran tribulación es lade los 7000, mencionada en Apocalipsis: "Y en aquella hora ocurrió un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad cayó; y siete mil personas fueron muertas por el terremoto, y los demás se atemorizaron y dieron gloria al Dios del cielo" (Apocalipsis 11:13). La caída de la "décima parte de la ciudad santa" representa el grupo de 144.000 reyes y sacerdotes, complementado por la muerte y la resurrección instantánea, de los 7000 santos celestiales, al comienzo del Día de Jehová, la gran tribulación (1 Tesalonicenses 4:17).

El segundo animal, el macho cabrío sacrificado, en el día de la expiación, representa la segunda parte de la humanidad que perecerá durante la gran tribulación (Levítico 16:5,15). El sacrificio de este segundo animal está representado de una manera bastante aterradora en Apocalipsis 14:18-20 y 19:11-21, en este pasaje Jesucristo glorificado es representado como rey y sumo sacerdote, el "Brote" (Zacarías 6:11-13).

El tercer animal que hubiera tenido que ser sacrificado, finalmente es mantenido vivo: el macho cabrío para Azazel: "Y Aarón tiene que echar suertes sobre los dos machos cabríos, una suerte para Jehová y la otra suerte para Azazel. Y Aarón tiene que presentar el macho cabrío sobre el cual haya venido a dar la suerte para Jehová, y tiene que hacer de él una ofrenda por el pecado. Pero el macho cabrío sobre el cual haya venido a dar la suerte para Azazel debe tenerse parado vivo delante de Jehová para hacer expiación por él, a fin de enviarlo para Azazel al desierto" (Levítico 16:8-10). Obviamente, este "macho cabrío para Azazel" representa la gran muchedumbre que sobrevivirá a la gran tribulación, o "los demás" de la "ciudad santa" que dan gloria a Dios después de la muerte de los 7000 santos celestiales: "Los demás se atemorizaron y dieron gloria al Dios del cielo"(Apocalipsis 7:9-17; 11:13). Este entendimiento, da una idea de la gozosa posibilidad de que más de un tercio de la humanidad pueda sobrevivir a la gran tribulación, o varios miles de millones de personas que representarían la "gran muchedumbre", solo Dios y Jesucristo lo saben con certeza porque está escrito que no se puede contar (Zacarías 14:10,11).

Para que un número tan grande de personas sobreviva a la gran tribulación, parece obvio que un número significativo de personas no cristianas sobrevivirá a la gran tribulación, ¿está conforme al contexto de la profecía de Zacarías? (así como la profecía de Ezequiel)? Sí.

Una gran muchedumbre mucho más grande de lo que muchos piensan

"Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las cabañas" (Zacarías 14:16).

Este texto muestra sin lugar a dudas que Jehová, al final de la gran tribulación, habrá perdonado a una parte importante de la humanidad que simbólicamente "subía contra Jerusalén" o que no era parte de la ciudad santa (inicialmente). Por otro lado, en la profecía de Ezequiel, capítulos 40 al 48, podemos leer lo que Jehová reprocha a los levitas, una parte importante de la gran muchedumbre que habrá sobrevivido a la gran tribulación: "‘Pero en cuanto a los levitas que se alejaron de mí cuando Israel, quien se alejó vagando de mí, se fue vagando tras sus ídolos estercolizos, ellos también tienen que llevar su error. Y en mi santuario tienen que llegar a ser ministros en posiciones de superintendencia sobre las puertas de la Casa y ministros en la Casa. Ellos mismos degollarán el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y ellos mismos estarán de pie delante de ellos para ministrarles. Debido a que siguieron ministrándoles a ellos delante de sus ídolos estercolizos y llegaron a ser para la casa de Israel un tropiezo que llevó al error, por eso he alzado mi mano contra ellos —es la expresión del Señor Soberano Jehová— y tienen que llevar su error. Y no se acercarán a mí para hacerme trabajo de sacerdotes ni para acercarse a cualesquiera cosas santas mías, a las cosas santísimas, y tienen que llevar su humillación y sus cosas detestables que hicieron. Y ciertamente los haré cuidadores de la obligación de la Casa, en lo que respecta a todo su servicio y en lo que respecta a todo lo que se debe hacer en ella’" (Ezequiel 44:10-14).

Parece que hay una convergencia entre este texto de Ezequiel y Zacarías 14:16, que menciona a personas que habrán sobrevivido a la gran tribulación cuando subieron "contra Jerusalén" y los levitas que sirvían "sus ídolos estercolizos". Jesucristo hizo una declaración bastante importante que muestra que el pecado por error (o involuntario) no siempre conlleva a la muerte espiritual: "Jesús les dijo: “Si fueran ciegos, no tendrían pecado. Pero ahora ustedes dicen: ‘Vemos’. Su pecado permanece”” (Juan 9:41). En este texto Jesucristo habla de una ceguera espiritual involuntaria que no es considerado como pecado (merecedor de castigo). Muchas personas hoy en día están en ceguera espiritual involuntaria, según este texto, y podrían beneficiarse de la misericordia de Dios en el día de la gran tribulación.

Es interesante notar siempre según esta misma profecía de Ezequiel cómo se describe a los Hijos de Sadoc, en contraste a los levitas no sacerdotales: "Y en cuanto a los sacerdotes levíticos, los hijos de Sadoc, quienes se encargaron de la obligación de mi santuario cuando los hijos de Israel se alejaron vagando de mí, ellos mismos se acercarán a mí para ministrarme, y ellos tienen que estar de pie delante de mí para presentarme grasa y la sangre —es la expresión del Señor Soberano Jehová—. Ellos son los que entrarán en mi santuario, y ellos mismos se acercarán a mi mesa a ministrarme, y ellos tienen que encargarse de la obligación para conmigo” (Ezequiel 44:15,16). Obviamente, los Hijos de Sadoc que podrán acercarse de Jehova, como sacerdotes en el santuario espiritual, serán cristianos fieles y discretos, que habrán cumplido bien con su ministerio cristiano en el antiguo sistema de cosas, "cuando los hijos de Israel se alejaron vagando" lejos de Dios, y habrán sobrevivido a la gran tribulación (Mateo 24:45,46; 25:21,22).

Este entendimiento, a primera vista, parece contradecir la visión de la gran muchedumbre que sobrevive a la gran tribulación y que en su totalidad manifiestan su fe en el valor expiatorio del sacrificio de Cristo (Apocalipsis 7:9,14). Esta diferencia se resuelve fácilmente mediante una información importante que se da en la profecía de Zacarías, con respecto a esta tercera parte que va a sobrevivir. Está escrito: "Y ciertamente traeré la tercera [parte] por el fuego; y realmente los refinaré como al refinar la plata, y los examinaré como al examinar el oro. Ella, por su parte, invocará mi nombre, y yo, por mi parte, le responderé. Ciertamente diré: ‘Es mi pueblo’, y ella, a su vez, dirá: ‘Jehová es mi Dios’” (Zacarías 13:9; Malaquías 3:2-4). ¿Cuándo debe tener lugar este refinamiento esencial del pueblo de Dios, para que pueda seguir viviendo en el paraíso? Según la profecía de Zacarías y Apocalipsis (11:19), el día de Jehová será el 10 de Etanim (Tisri). Según la profecía de Ezequiel 39:12-14, habrá una limpieza de la tierra de siete meses, desde el 10 de Tisri (Etanim) hasta el 10 de Nisán (con el mes intercalar de Veadar), por lo que parece obvio que es en este período que Jehová "refinará a su pueblo" con el fin de prepararlo para la venida a la tierra de la Nueva Jerusalén, el 10 de Nisán, después de la gran tribulación.

En Ezequiel 40:1,2, es en la fecha del 10 de Nisán que el profeta vio la visión de la ciudad con el templo en la tierra, que es una visión del comienzo de la administración terrestre del Reino de Dios. Esta visión corresponde a la descripción del descenso de la Nueva Jerusalén a la Tierra, el 10 de Nisán (Apocalipsis 21:1-4). Podemos decir que la visión de Apocalipsis 7:9,14, de la gran muchedumbre que va a sobrevivir a la gran tribulación, está en la fecha del 10 de Nisán, en comparación con el texto de Juan 12:12-16: "Al día siguiente la gran muchedumbre que había venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13 tomaron ramas de palmeras y salieron a su encuentro. Y se pusieron a gritar: “¡Salva, te rogamos! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová, sí, el rey de Israel!”". Si comparamos este texto con Apocalipsis 7:9, la similitud es sorprendente. ¿Cuál es la evidencia de que demuestra que en Juan 12:12-16, Jesucristo realmente entró como rey a Jerusalén, el 10 de Nisán? Un texto que describe el mismo acontecimiento, nos informa que inmediatamente después, Jesucristo expulsó del templo a los comerciantes que vendían animales para la Pascua (Mateo 21:10,11). ¿Cuándo los israelitas tenían que comprar el cordero de la Pascua? El 10 de Nisán: "Hablen a toda la asamblea de Israel, y digan: ‘El día diez de este mes han de tomar para sí cada cual una oveja para la casa ancestral, una oveja por casa" (Éxodo 12:3).

La descripción del juicio del Rey Jesucristo en Mateo 7:21-23 y 25:31-46 se dirige principalmente a la congregación cristiana, porque en los dos pasajes indicados, las personas que tienen un juicio de condenación parecen conocer a Jesucristo (Mateo 7:22; 25:44). El criterio general para juzgar a toda la humanidad, cristiana y no cristiana, parece resumirse en las palabras de Jehová en Ezequiel 9:4: "Y Jehová pasó a decirle: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y tienes que poner una marca en las frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables que se están haciendo en medio de ella”" (Comparar con Santiago 4:4). Por otra parte, esta destrucción y preservación selectiva, de toda la humanidad, también la describe Jesucristo: "Entonces dos hombres estarán en el campo: uno será llevado, y el otro será abandonado; dos mujeres estarán moliendo en el molino de mano: una será llevada, y la otra será abandonada" (Mateo 24:40,41) (O uno de cada dos sobrevivirá (repetido dos veces por Jesucristo)).

Casus Belli mundial contra la integridad del cuerpo humano en la guerra mundial NRBQ

(Nuclear, Radiológica, Biológica y Química)

(Ezequiel 34)

Los pastores, que se han hecho apacentadores de sí mismos

"Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel. Profetiza, y tienes que decirles a ellos, a los pastores: ‘Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: “¡Ay de los pastores de Israel, que se han hecho apacentadores de sí mismos! ¿No es el rebaño lo que deben apacentar los pastores? La grasa es lo que ustedes comen, y con la lana se visten a sí mismos. El animal gordo es lo que degüellan. El rebaño mismo no apacientan. A las enfermas no han fortalecido, y a la doliente no han sanado, y a la quebrada no han vendado, y a la dispersada no han traído de vuelta, y a la perdida no han procurado hallar, sino que con dureza las han tenido en sujeción, hasta con tiranía. Y gradualmente fueron esparcidas por no haber pastor, de modo que llegaron a ser alimento para toda bestia salvaje del campo, y continuaron siendo esparcidas. Mis ovejas siguieron descarriándose en todas las montañas y en toda colina alta; y por toda la superficie de la tierra mis ovejas fueron esparcidas, sin que hubiera quien hiciera una búsqueda y sin que hubiera quien procurara hallarlas” (Ezequiel 34:2-6).

Como hemos visto anteriormente, el cuerpo humano fue creado por Dios y nos lo dio como herencia divina, para que lo cuidáramos, como un templo en que vivimos y que debe ser habitado por el espíritu de Dios (1 Corintios 3: 16 "El Espíritu de Dios mora en vosotros"). Este cuerpo y la vida que lo anima, no pertenecen a ningún estado o entidad que quisiera ser globalista, ni siquiera a ninguna organización religiosa. El cuerpo humano que tenemos y la vida que lo anima pertenecen a Dios, porque Él es su fuente y Creador (Apocalipsis 4:11).

Jesucristo dijo que devolviéramos al César lo que le pertenece y a Dios lo que es de Dios (Lucas 20:25). El cristiano que da al César lo que es del César, tiene una actitud respetuosa hacia las autoridades establecidas de su país. En 1 Pedro 2:17 dice temer a Dios y honrar al rey. Según el contexto, el rey es el depositario de la autoridad del país sobre el que reina. El apóstol Pablo, en la carta a los Romanos (13,1-7), anima a todos los cristianos a respetar a los gobiernos y a sus representantes, ya sean reyes, príncipes, presidentes, ministros, diputados… Este pasaje muestra que debemos respetar a los que tienen la autoridad para hacer cumplir la ley, a saber, la policía, el ejército en algunos países, los jueces, los fiscales y diversos representantes de las administraciones, como, por ejemplo, maestros, profesores, directores, inspectores de hacienda... Dicho esto, Jesucristo añadió que debemos devolver lo que es de Dios a Dios. Lo que pertenece a Dios es la vida que Él nos ha dado. Por ejemplo, nuestro cuerpo nos pertenece y pertenece a Dios, por lo tanto, el estado no puede actuar como si fuera su dueño. como dijo el apóstol Pedro ante un tribunal: “Debemos obedecer a Dios, en su calidad de cabeza, antes que a los hombres” (Hechos 5:29).

En lo que sigue, no se trata de una llamada a la falta de respeto a las autoridades gubernamentales, sino de tomar nota de una situación que parece asemejarse a lo que está escrito en la profecía de Ezequiel capítulo 34, citada al inicio del artículo y tomar las medidas necesarias para respetar los principios bíblicos sobre el valor sagrado de la vida y la sangre. ¿Cuáles son los hechos observables?

El mundo vive actualmente, desde noviembre de 2019, de hecho, en un Casus Belli, una guerra mundial del tipo NRBQ (nuclear, radiológica, biológica y química), contra la integridad del cuerpo humano de los pueblos (las ovejas perdidas y esparcidas). El cuerpo humano fue creado por Dios y nos lo dio como herencia divina, para cuidarlo, como un templo en el que vivimos y que debe ser habitado por el espíritu de Dios. "¿No saben que ustedes son el templo de Dios, y que el espíritu de Dios mora en ustedes?" (1 Corintios 3). El cuerpo humano y la vida que lo anima no pertenecen a ningún estado, ni siquiera a ninguna entidad religiosa terrestre.

Aquel Casus Belli mundial contra la integridad del cuerpo humano, que Dios nos ha confiado, no se hace con tanques, bombas y cañones. Se organiza en el contexto del tráfico internacional de virus militar suelto de un laboratorio de tipo P4 (que fabrica oficialmente virus militares en el contexto de guerras de tipo NRBQ), junto con una propaganda hábilmente organizada (ingeniería social), con el objetivo de aterrorizar a la población o el pueblo en su conjunto. El principio básico de aquellos laboratorios militares de muerte es recolectar virus que normalmente se encuentran en la naturaleza, en el reino animal, y que son básicamente inofensivos para los humanos; generalmente no son transmisibles y, de ser así, generalmente no son fatales. Aquellos laboratorios demoníacos trabajan para hacer que aquellos virus sean transmisibles a los humanos a través de "secuenciación", un proceso extremadamente complejo que puede llevar varios meses. El objetivo diabólico es obtener una "ganancia de función", es decir, en este caso, hacer para que este (o estos) virus sea mortal para el hombre, al tiempo que aumenta, la letalidad de aquel virus militar manufacturado (las referencias o patentes de aquellos virus militares se encuentran en el NIH GenBank y en ciertos archivos de la OMS (al menos de una filial de uno de aquellos países). Dicho de paso, el NIH acaba de suprimir la información de los laboratorios de Wuhan sobre la secuenciación genética del virus militar, según la FOIA The Watchdog (30 de marzo de 2022)) (¿Qué está pasando en Shanghai?) (Crédito social al estilo chino, comienza en Italia (Bolonia)).

(Crédito Social al Estilo Chino y la Agenda 2030: aquella agenda fue adoptada por la ONU en septiembre de 2015 después de dos años de negociaciones entre gobiernos y la sociedad civil. La Agenda 2030 es parte de una ideología globalista, particularmente en los países de la zona OTAN y sus socios (Europa Occidental, Canadá, Australia y Nueva Zelanda...). Es en aquellas zonas del mundo donde se ha instalado la ideología fundamentalista y sectaria del “Covidismo”, que atenta contra la integridad corporal de los pueblos (La situación de Shanghái (China), es una muestra de ello, llevada al extremo y en muchos aspectos, puede darnos una visión futura de este tipo de dictadura a escala de varios estados unidos, incluso a nivel mundial). Las situaciones de “pandemia” global, o emergencia climática, son pretextos preparados para instaurar una dictadura, de manera progresiva y encubierta, sobre todos los pueblos. El establecimiento de “crédito social” "voluntario" en Italia (Bolonia y Roma (finales de marzo de 2022)), es sólo el comienzo de este proceso, que forma parte del futuro establecimiento, latente y perverso, de una “obligación”...).

Tras la difusión, evidentemente "fortuita" (no comprobable en un sentido, como en el otro), de este virus militar letal, sigue una campaña de prensa mundial, que certificará, que se trata de un accidente de la "filtración" tipo, como la de una central nuclear, cuando se sabe que un laboratorio P4, es uno de los lugares más seguros del mundo. Dirán, después de tal difusión, por ejemplo, que proviene del reino animal, lo que es una verdad a medias, porque a la vez es cierto y falso y, por lo tanto, es falso (cierto + falso = falso). Sigue una segunda etapa, fundamentalmente basada en la ingeniería social propagandista, basada en los medios de comunicación, con repetidos mensajes e informes morbosos, para asustar a la gente y sobre todo para insistir en que no existe ningún remedio médico, ni siquiera ninguna molécula para poder curar este virus militar. La única solución es esperar al químico inyectable mesiánico que salvará la vida de la humanidad.

Aquel Casus Belli va acompañado de una experimentación de terapia génica masiva, en cuerpos humanos sanos, no enfermos, a escala internacional, en todos los pueblos (las ovejas perdidas), de químicos inyectables, de manera más o menos coercitivas (en desprecio del Código de Núremberg - 1947 (Ver los 10 artículos al final de la página (La terapia génica mundial actual, todavía está oficialmente, en fase de experimentación, por lo tanto, encaja perfectamente en el marco legal del Código de Núremberg - 1947)). Los gobernantes de las naciones o grupos de naciones, que ordenan aquellas repetidas inyecciones de estos venenos, en cuerpos humanos sanos, tienen vínculos de interés financiero conocidos por todos, directos o indirectos.

Este Casus Belli de tipo NRBQ utiliza los medios corruptos por el dinero y coordinados entre sí como medio de propaganda a la Goebbel (portavoz del régimen nazi de Hitler). Es bien sabido que están a sueldo de muchos oligarcas multimillonarios corruptos, que también influyen en muchos gobiernos (los pastores que se pastorean a si mismos), para crear una “realidad” inventada, con mira a asustar a la gente (las ovejas esparcidas), desorientarlos psicológica y mentalmente, hacerlos adoptar conductas completamente irracionales, mediante sucesivas decisiones contradictorias y mentiras completamente asumidas. Mediante esta administración en forma de ingeniería social de acoso y tortura mental de larga duración, estos pastores malvados, obtienen el consentimiento por agotamiento nervioso y mental de las ovejas perdidas, con una coacción más o menos latente (Ver Ezequiel 34).

En Isaías 5:20 está escrito: “¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y que lo malo es bueno, de los que presentan la oscuridad como si fuera luz y la luz como si fuera oscuridad, de los que hacen pasar lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!". Este texto describe con mucha precisión las perversas y demoníacas inversiones de valores de aquellos ingenieros de la mentira y la manipulación homicida (Juan 8:44). Aquellos pastores apacentadores de sí mismos, han prohibido a los médicos tratar a los ancianos con moléculas baratas. Después aquellos mismos pastores apacentadores de sí mismos, han pedido a los niños de arriesgar su propia salud, hasta su propia vida, por no arriesgar la vida de los adultos. Aquellos mismos pastores apacentadores de sí mismos, han pedido a los niños de arriesgar su propia salud, incluso su vida, por los adultos cuando debería ser, al contrario, es decir, que son los adultos los que deberían estar dispuestos a arriesgar su vida por los niños, que representan el futuro de la humanidad...

Muchos médicos, enfermeras, ordenanzas y amas de llaves, que trabajaban en la atención médica, han sido al frente para brindar asistencia a las personas afectadas por aquel virus militar. Muchos lo han pagado con sus vidas. Jehová Dios y su Hijo, Jesucristo, no los olvidarán en el momento de la resurrección (Hechos 24:15; Hebreos 6:10). Los valientes hombres y mujeres que hasta ahora han denunciado este Casus belli, lo han pagado con la vida para algunos, con aislamiento y encarcelamiento para otros y son tratados como "complotistas", término acuñado por la CIA en 1965, después de la Comisión Warren (el informe oficial de las circunstancias que rodearon el asesinato de JFK).

Por cierto, las actuales comisiones senatoriales son, en realidad, auténticas obras de teatro morbosas. Observamos un juego de comedia diabólico entre aquellas comisiones de "investigaciones", que desempeñan el juego de encontrar fallas frente a las personas citadas e interrogadas, y después de todo, aquellas, al final, salen como entraron, es decir, libres para continuar su empresas sórdidas. Aquellas comisiones senatoriales pasan por alto el papel de los fiscales, los jueces y los tribunales, que deben encarcelar y juzgar a aquellos asesinos, aquellos hijos de Josef Mengele, que llevaron a cabo estas inyecciones genéticas experimentales de masas, que causaron la muerte de cientos de miles de hombres, mujeres y niños por todo el mundo y millones de consecuencias debilitantes para aquellos y aquellas que sobrevivieron. Aquellos mentirosos asesinos aplican la lógica del suicidio colectivo de pueblos, como Jim Jones y David Koresh, gurús que no querían morir a solas, sino que querían ser acompañados en su locura por sus cientos de seguidores que fueron "suicidados". Vivimos también, en una lógica de destrucción masiva global, económica, diplomática, que provoca guerras y destrucción de pueblos. Están en la misma lógica de precipitación asesina que aquellos dos líderes de secta.

Al estar muy cerca de la Gran Tribulación, se está cumpliendo ante nuestros ojos una profecía del Apocalipsis y del libro de Daniel: “Él también me dijo: 'También me dice: “No selles las palabras de la profecía de este rollo, porque el tiempo señalado está cerca. El que está haciendo injusticia, haga injusticia todavía; y el sucio sea ensuciado todavía; pero el justo haga justicia todavía, y el santo sea hecho santo todavía”" (Apocalipsis 22:10,11). "Muchos se limpiarán y se emblanquecerán y serán refinados. Y los inicuos ciertamente actuarán inicuamente, y absolutamente ningún inicuo entenderá; pero los que tengan perspicacia entenderán” (Daniel 12:10). Hasta que el Rey Jesucristo borre a aquellos sinvergüenzas de la faz de la tierra durante la Gran Tribulación (Apocalipsis 19:11-21), los que practican la justicia en sus corazones oran diariamente esta oración al Padre Celestial, Jehová Dios: “Finalmente, hermanos, ocúpense en orar por nosotros, para que la palabra de Jehová siga moviéndose rápidamente y siendo glorificada, así como lo es de hecho entre ustedes; y para que seamos librados de hombres dañinos e inicuos, porque la fe no es posesión de todos. Pero el Señor es fiel, y él los hará firmes y los guardará del inicuo” (2 Tesalonicenses 3:1-3).

En esta diabólica situación mundial, que ataca la integridad corporal de hombres, mujeres, niños e incluso, también desafortunadamente, la de los infantes, ¿qué debe hacer el cristiano que quiere agradar a Jehová Dios y a su Hijo Jesucristo?

Jehová pide a todos que se ocupen de este templo humano: "Por consiguiente, les suplico por las compasiones de Dios, hermanos, que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios, un servicio sagrado con su facultad de raciocinio" (Romanos 12:1). El cuerpo humano fue diseñado desde el principio para un servicio sagrado a Dios, es decir, para cumplir con el propósito que original en el momento de la creación de Adán y Eva (Génesis 1:26 -28).

Tomar medicamentos es una decisión personal, sopesando los riesgos para su vida. Debe realizarse en un entorno médico para recibir tratamiento. Esta medicación no debe administrarse bajo coerción gubernamental o moral, por ejemplo, en el marco de una congregación. Si este fuera el caso, aquellas autoridades gubernamentales, a no ser espirituales, irían más allá del artículo 1 del Código de Núremberg que prohíbe los experimentos médicos bajo coacción (Recordatorio: la terapia génica global en curso, todavía está oficialmente, en la fase experimental., por lo tanto, está en el marco legal del Código de Núremberg): "Es absolutamente esencial el consentimiento voluntario del sujeto humano. Esto significa que la persona implicada debe tener capacidad legal para dar consentimiento; su situación debe ser tal que pueda ser capaz de ejercer una elección libre, sin intervención de cualquier elemento de fuerza, fraude, engaño, coacción u otra forma de constreñimiento o coerción (...)" (Extracto del artículo 1 del Código de Núremberg - 1947).

En el marco actual, los cristianos deben ser alertas. Deberían abstenerse de hacerse inyectar productos químicos experimentales, especialmente por motivos ajenos a su salud y la de sus propios hijos. Hasta ahora, aquellos productos inyectables experimentales han matado a decenas de miles de personas en todo el mundo y han dejado a miles enfermas (para obtener más información, consulte VAERS (Vaccine Adverse Event Reporting System (www.vaers.hhs.gov))) (Solo en inglés). Aquellas inyecciones de tratamientos genéticos se hacen, en su mayor parte, por motivos que nada tienen que ver con la salud de los adultos y menos aún a la de los niños, sino que, bajo pretextos de privilegio no médicos, para poder ir al restaurante, bolos u otros lugares de placeres, justificados con argumentos completamente falaces y en forma de chantaje. Otros han sido obligados y amenazados o han perdido sus trabajos y su fuente de ingresos. El hecho de exigir que para ir a un lugar, que un objeto o un producto penetre en nuestro cuerpo, no es en modo alguno un acto médico, sino un acto de marcar, como se haría con los animales, antes de entrar en un el encierro ; es una marcada violación de la dimensión espiritual y sagrada de la integridad del cuerpo humano.

Los padres deben considerar seriamente este tema, para sus hijos y para ellos, en oración para enfrentar esta situación extraña y muy angustiosa. Los maestros de la Palabra de Dios deben pensar seriamente, con muchas oraciones, en esta cuestión porque esta situación no es baladí en términos de espiritualidad bíblica y más en general de ética (Romanos 14:12). Es bastante normal sentirse desorientado, perplejo y sorprendido ante este ataque extremadamente perverso de Satanás el diablo y sus demonios humanos. Oremos a Jehová Dios, pidamos su ayuda, Él es misericordioso. Si al principio creemos que no hemos tomado la mejor decisión, le puede pasar a cualquiera. Jehová Dios ve nuestras buenas intenciones. Seamos valientes, confiemos en Jehová Dios y en su amado Hijo Jesucristo, y ellos nos apoyarán (Proverbios 3:5,6). No tengamos miedo y seamos fuertes, apoyémonos unos a otros, ya sea con la familia, los amigos o en la congregación, amémonos unos a otros (Juan 13:34,35).

Código de Núremberg - 1947

1- Es absolutamente esencial el consentimiento voluntario del sujeto humano. Esto significa que la persona implicada debe tener capacidad legal para dar consentimiento; su situación debe ser tal que pueda ser capaz de ejercer una elección libre, sin intervención de cualquier elemento de fuerza, fraude, engaño, coacción u otra forma de constreñimiento o coerción; debe tener suficiente conocimiento y comprensión de los elementos implicados que le capaciten para hacer una decisión razonable e ilustrada. Este último elemento requiere que antes de que el sujeto de experimentación acepte una decisión afirmativa, debe conocer la naturaleza, duración y fines del experimento, el método y los medios con los que será realizado; todos los inconvenientes y riesgos que pueden ser esperados razonablemente y los efectos sobre su salud y persona que pueden posiblemente originarse de su participación en el experimento. El deber y la responsabilidad para asegurarse de la calidad del consentimiento residen en cada individuo que inicie, dirija o esté implicado en el experimento. Es un deber y responsabilidad personales que no pueden ser delegados impunemente.

2 - El experimento debe ser tal que dé resultados provechosos para el beneficio de la sociedad, no sea obtenible por otros métodos o medios y no debe ser de naturaleza aleatoria o innecesaria.

3 - El experimento debe ser proyectado y basado sobre los resultados de experimentación animal y de un conocimiento de la historia natural de la enfermedad o de otro problema bajo estudio, de tal forma que los resultados previos justificarán la realización del experimento.

4 - El experimento debe ser realizado de tal forma que se evite todo sufrimiento físico y mental innecesario y todo daño.

5 - No debe realizarse ningún experimento cuando exista una razón a priori (" a priori" conocimiento que es independiente de la experiencia) para suponer que pueda ocurrir la muerte o un daño que lleve a una incapacitación, excepto, quizás, en aquellos experimentos en que los médicos experimentales sirven también como sujetos.

6 - El grado de riesgo que ha de ser tomado no debe exceder nunca el determinado por la importancia humanitaria del problema que ha de ser resuelto con el experimento.

7 - Se debe disponer de una correcta preparación y unas instalaciones adecuadas para proteger al sujeto de experimentación contra posibilidades, incluso remotas, de daño, incapacitación o muerte.

8 - El experimento debe ser realizado únicamente por personas científicamente cualificadas. Debe exigirse a través de todas las etapas del experimento el mayor grado de experiencia (pericia) y cuidado en aquellos que realizan o están implicados en dicho experimento.

9 - Durante el curso del experimento el sujeto humano debe estar en libertad de interrumpirlo si ha alcanzado un estado físico o mental en que la continuación del experimento le parezca imposible.

10 - Durante el curso del experimento el científico responsable tiene que estar preparado para terminarlo en cualquier fase, si tiene una razón para creer con toda probabilidad, en el ejercicio de la buena fe, que se requiere de él una destreza mayor y un juicio cuidadoso de modo que una continuación del experimento traerá probablemente como resultado daño, discapacidad o muerte del sujeto de experimentación.

"De todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas"

"Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero"

(Apocalipsis 7: 9)

Estas tres expresiones, además de las diferentes lenguas, dejan a entender que Jehová Dios, por medio de su Reino, unificará a los diferentes pueblos teniendo en cuenta sus diversidades culturales, raciales o tribales (podemos esperar que, a la larga, habrá una unidad lingüística que favorecerá la unidad mundial: "Porque entonces daré a pueblos el cambio a un lenguaje puro, para que todos ellos invoquen el nombre de Jehová, para servirle hombro a hombro" (Sofonías 3: 9)). Habrá naciones sin nacionalismo o patriotismo, tribus sin tribalismo y diferentes razas sin diferencias racistas. Cuando, en la profecía de Ezequiel, Jehová Dios (así como su Hijo Jesucristo) describe a toda la humanidad, describiéndola como las 12 tribus de Israel, eso no significa que todas las naciones tendrán que someterse a las costumbres culturales de los judíos. Esta expresión es profética, en el sentido de que durante aproximadamente quince siglos, la nación de Israel ha sido la representación teocrática de lo que Jehová Dios hará en toda la tierra por medio de Su Reino: "Porque, puesto que la Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir, pero no la sustancia misma de las cosas" (Hebreos 10: 1).

Incluso antes de la fundación de la nación de Israel, Jehová Dios le hizo la promesa a Abrahán de que por su simiente serían bendecidas todas las naciones: "Y mediante tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra debido a que has escuchado mi voz" (Génesis 22:18). Y como el apóstol Pablo escribió bajo inspiración, en el momento de esta promesa o pacto abrahámico, él no estaba bajo el pacto de la circuncisión en la carne, lo que caracterizaria a la nación de Israel más tarde: "Y recibió una señal, a saber, la circuncisión, como sello de la justicia por la fe que tuvo mientras se halló en su estado de incircuncisión, para que fuera el padre de todos los que tienen fe mientras están en incircuncisión, a fin de que se les impute la justicia; y padre de prole circuncidada, no solo de los que se adhieren a la circuncisión, sino también de los que andan ordenadamente en las pisadas de aquella fe que tuvo nuestro padre Abrahán estando en condición de incircuncisión" (Romanos 4: 11,12).

Y como se ha señalado por el apóstol Pablo, bajo la inspiración, lo que era carnal, el pacto de la circuncisión que caracteriza la identidad judía y de pertenencia a la nación de Israel, tendría después una dimensión espiritual: El pacto de la circuncisión espiritual del corazón, del Israel (espiritual) de Dios por la fe en Jesucristo: "La circuncisión, en realidad, es de provecho solo si practicas ley; pero si eres transgresor de ley, tu circuncisión ha llegado a ser incircuncisión. Por eso, si el incircunciso guarda los justos requisitos de la Ley, su incircuncisión será contada por circuncisión, ¿no es verdad? Y el incircunciso, que lo es por naturaleza, al llevar a cabo la Ley, te juzgará a ti, que, teniendo su código escrito y la circuncisión, eres transgresor de ley. Porque no es judío el que lo es por fuera, ni es la circuncisión la que está afuera en la carne. Más bien, es judío el que lo es por dentro, y [su] circuncisión es la del corazón por espíritu, y no por un código escrito. La alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios" (Romanos 2: 25-29).

Queda claro que el Reino de Dios tomará en cuenta las diversidades culturales y raciales de todas las 'naciones, tribus, razas, pueblos y lenguas "unidos (en sus diversidades) en una sola adoración a Jehová Dios, por medio de Jesucristo su Hijo: "Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas" (Apocalipsis 4: 11, Sofonías 3: 9 "el lenguaje puro" que unificará a los pueblos en la misma adoración).