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BIBLIA EN LÍNEA

BIBLIA EN LÍNEA (Traducciones comparativas)

BIBLIA EN LÍNEA (En varios idiomas)

LA ACOGIDA DE LOS RESUCITADOS TERRESTRES

"Y tiene que ocurrir que toda alma viviente que enjambra, en todo lugar al cual el torrente de doble tamaño llegue, conseguirá vida. Y tiene que ocurrir que habrá muchísimos peces, porque allí es adonde esta agua ciertamente irá, y el [agua de mar] será sanada, y todo estará vivo donde llegue el torrente"

(Ezequiel 47:9)

El Mar Muerto representa a la humanidad que muere a consecuencias del pecado de Adán (Romanos 5:12)

La Biblia no dice directamente donde ocurrirán las resurrecciones terrestres. Sin embargo, al examinar la profecía de Ezequiel 40-48, entendemos que aquellas resurrecciones no se harán de manera desordenada, tanto en el escalonamiento como en los lugares en donde ocurrirán. Jehová, junto con su Hijo Jesucristo, es un Dios de orden (1 Corintios 14:33). Parece que la profecía de Ezequiel 40-48 nos informa de manera enigmática, del lugar en donde ocurrirán las resurrecciones.

Por ello es necesario  examinar el capítulo 47 de Ezequiel, particularmente los versículos 9 y 10. Este capítulo describe de manera enigmática, como un río va hasta el mar muerto, y como, mediante esta agua viva, logra hacer que las aguas del mar muerto, lleguen a enjambrar muchos peces. Mediante esta agua viva que viene del templo visto por Ezequiel, este “mar” llega a  “vivir”. Al leer el texto, recordemos que el Mar Muerto representa a la humanidad que muere a consecuencias del pecado de Adán (Romanos 5:12): “Y tiene que ocurrir que toda alma viviente que enjambra, en todo lugar al cual el torrente de doble tamaño llegue, conseguirá vida. Y tiene que ocurrir que habrá muchísimos peces, porque allí es adonde esta agua ciertamente irá, y el [agua de mar] será sanada, y todo estará vivo donde llegue el torrente” (Ezequiel 47:9).  Los cinco primeros versículos del capítulo 47 describen de manera enigmática el incremento exponencial de las bendiciones de Dios sobre la tierra, durante el milenio: “Y gradualmente me trajo de vuelta a la entrada de la Casa, y, ¡mire!, salía agua de debajo del umbral de la Casa hacia el este, porque el frente de la Casa daba al este. Y el agua descendía desde debajo, desde el lado derecho de la Casa, al sur del altar.

Y gradualmente me sacó por vía de la puerta del norte y me llevó alrededor por el camino de afuera a la puerta exterior que mira hacia el este, y, ¡mire!, agua que salía en chorrillos del lado derecho.

Cuando el hombre salió hacia el este con un cordel de medir en la mano, también procedió a medir mil en codos y a hacerme atravesar el agua, agua [que llegaba] hasta los tobillos.

Y continuó midiendo mil y entonces me hizo atravesar el agua, agua [que llegaba] hasta las rodillas.

Y continuó midiendo mil y ahora me hizo atravesar... agua [que llegaba] hasta las caderas.

Y continuó midiendo mil. Era un torrente que yo no podía atravesar, porque el agua había subido, agua [que permitía] nadar, un torrente que no podía ser atravesado. (Ezequiel 47:1-5).

Los versículos 6 al 8 describen el poder vivificante de esta agua de origen divina: “Entonces me hizo andar y me hizo regresar [a] la margen del torrente. Cuando regresé, pues, ¡mire!, en la margen del torrente había muchísimos árboles, en este lado y en aquel lado. Y pasó a decirme: “Esta agua sale a la región oriental y tiene que bajar a través del Arabá. Y tiene que llegar al mar. Y debido a que es llevada hasta el mar mismo, [su] agua también es realmente sanada” (Ezequiel 47:6-8).

Todo estará vivo donde llegue el torrente

Claro está que este pasaje bíblico se parece mucho al de Revelación: “Y él me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono de Dios y del Cordero, por en medio de su camino ancho. Y de este lado del río, y de aquel lado, [había] árboles de vida que producían doce cosechas de fruto, y que daban sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles [eran] para la curación de las naciones” (Revelación 22:1,2).

El agua milagroso proviene del  Santuario del Templo  Ezequiel, para luego bajar hasta el sur en dirección del mar muerto simbólico, la humanidad muerta por consecuencia del pecado adánico, y de la Gran Tribulación (Romanos 5:12; Ezequiel 39). Esta agua milagrosa representa, la Palabra de Dios y lo que procede de ella, es decir el conjunto de las disposiciones de Jehová para revivificar a la humanidad muerta de la muerte adánica, representada simbólicamente por este mar muerto (Efesios 5:26; Romanos 5:12). Y la principal disposición, es la resurrección terrestre de los muertos (Juan 5:28,29; Hechos 24:15). La vida que va progresivamente  burbujeando en este mar que llega a “vivir”, es representada por la abundancia de los peces. Y claro está que aquellos “peces” simbólicos solo pueden representar a los resucitados que vuelven a vivir.

En Ezequiel 47 leemos que hay pescadores que pescan esos peces: “Y tiene que ocurrir que realmente habrá pescadores de pie a lo largo de él desde En-guedí aun hasta En-eglaim. Llegará a haber un secadero para redes barrederas. En sus géneros sus peces resultarán ser, como los peces del mar Grande, muchísimos” (Ezequiel 47:10).

La ilustración de Jesucristo de la red barredera es la mejor ilustración que demuestra que esta “pesca” de la profecía de Ezequiel, no es ni más ni menos que la ilustración de una administración mundial de acogida de los resucitados terrestres (Ezequiel 47:9,10 comparado con Mateo 13:47-50).

Sabemos que Jesucristo comparó a los humanos enseñados a “peces”: “Y les dijo: “Vengan en pos de mí, y los haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19). Muchas veces Jesucristo comparó la predicación y la obra de enseñanza que la acompaña, a la labor de la pesca (Mateo 24:14; 28:19,20; Lucas 5:10). No hay duda de que aquellos “peces” representan a los resucitados, los pescadores son humanos que los acogen, para ocuparse de ellos, particularmente con el propósito de enseñarles las nuevas disposiciones divinas, escritas en los nuevos rollos (Revelación 20:12). El grupos de pescadores representan la “red” barredera humana o grupo de pescaderos de resucitados terrestres.

Los pescadores mencionados en Ezequiel 47:10, tendrán que ser los miembros de la gran muchedumbre y los resucitados justos, particularmente los miembros de la familia del resucitado. Acogerán a los resucitados con el propósito de ocuparse de ellos y enseñarles las nuevas disposiciones divinas de los “nuevos rollos” (Ezequiel 40:46; 44:10; Revelación 20:12).

“El secadero para redes barrederas” tiene que representar el lugar central donde están las “redes” humanas organizadas para acoger a los resucitados terrestres: la réplica de aquel templo visto por Ezequiel, como centro administrativo de acogida de los resucitados terrestres por toda la tierra.

El hecho del que el agua viva venga directamente del templo, fuente de esta misma agua viva, ¿sugiere esto que los resucitados vendrán del mismo Templo? Pues sí. El mensaje muy claro y alentador de aquella profecía es que el templo visto por Ezequiel (y sus réplicas por toda la tierra) será el lugar de donde saldrán los resucitados terrestres que serán acogidos y más tarde enviados a su porción donde estará su familia correspondiente (Ezequiel 47:21-23; Daniel 12:13) (Cosechas de vidas).

LA REALIDAD DE LA LEY

LOS NÚMEROS EN LA BIBLIA

LAS CRIATURAS SIMBÓLICAS EN LA BIBLIA

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO LA ADMINISTRACIÓN MUNDIAL DEL REINO DE DIOS: PARTE 1

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO LA ADMINISTRACIÓN MUNDIAL DEL REINO DE DIOS: PARTE 2: EL JUICIO MUNDIAL DE 1000 AÑOS, DE LOS RESUCITADOS TERRESTRES

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 3: LOS FUTUROS RESUCITADOS TERRESTRES JUSTOS NO SERÁN JUZGADOS

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 4: EL JUICIO DE LOS RESUCITADOS INJUSTOS

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 5: La resurrección celestial

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 6: La resurrección terrestre

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 8: La “porción” de los resucitados terrestres

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 9: EL PRÍNCIPE

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 10: EL SACERDOTE

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 11: EL LEVITA

COSECHAS DE VIDAS

EL FIN DEL PATRIOTISMO

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