English                                 Français                                 Português

BIBLIA EN LÍNEA

BIBLIA EN LÍNEA (Traducciones comparativas)

BIBLIA EN LÍNEA (En varios idiomas)

De una administración centralizada a una administración descentralizada de la congregación cristiana

"Él también sujetó todas las cosas debajo de sus pies, y lo hizo cabeza sobre todas las cosas en cuanto a la congregación, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que llena todas las cosas en todos"

(Efesios 1:22,23)

Cristo es la cabeza de la congregación (1Corintios 11:3). ¿Tiene la congregación cristiana que ser administrada actualmente de manera centralizada, como era el caso, en los días de los apóstoles? Cuando leemos el libro de los Hechos, no hay duda de que la congregación cristiana era administrada en la tierra de manera centralizada con respecto a los asuntos doctrinales importantes; la autoridad de los apóstoles y algunos ancianos se ejercía desde la ciudad de Jerusalén (Hechos 15). Sin embargo, en cuanto a la administración local, era bajo la autoridad de los ancianos de la congregación (Hebreos 13:17). En la primera carta a los Corintios, de los capítulos 11 al 14, el apóstol Pablo dio instrucciones específicas para la administración adecuada de la congregación cristiana a nivel local.

¿Significa esto que actualmente debemos tomar en cuenta esta forma centralizada de administrar la congregación cristiana? Actualmente todas las congregaciones están esparcidas por toda la tierra, ¿se requiere una sede internacional, en una ciudad específica del mundo, para administrar todas aquellas congregaciones en asuntos doctrinales importantes?

El mensaje del glorificado Jesucristo a las siete congregaciones

"El que tenga oído, oiga lo que el espíritu dice a las congregaciones"

(Apocalipsis 2:7,11,17,29; 3: 6,13,22)

En el capítulo 1 de Apocalipsis, las siete congregaciones están representadas por siete candelabros. Los ángeles que representan las siete congregaciones son las siete estrellas en la mano derecha de Cristo. En Apocalipsis 2 y 3, Jesucristo glorificado da recomendaciones, a veces con reproches muy serios, dirigidos a los siete "ángeles" de las siete congregaciones. Es obvio que los "ángeles" en cuestión no son aquellos en el cielo que no tienen tendencia al pecado. ¿Quiénes representan aquellos ángeles responsables ante Jesucristo de la administración de las congregaciones cristianas? En Apocalipsis 1:1, Juan nos informa que la Revelación le fue transmitida por un "ángel" (ἄγγελος "angelos" (Strong’s Concordanc G32): "Mensajero, por implicación pastor"). En este caso, el ángel o mensajero, era celestial. En Apocalipsis 1:20, se emplea la misma palabra "angelos" para referirse, esta vez, a un "ángel" humano responsable de la administración de una congregación. Aquellos siete ángeles, por lo tanto, representan a los mayordomos, pastores o mensajeros humanos responsables, ante el Rey Jesucristo de la administración de la congregación cristiana local (La traducción Biblia Chouraqui "mensajero"), ("mensajero" (messengers), "líderes humanos" (humans leaders) Expanded Bible (EXB) ; (GOD’S WORD Translation "messenger")) (1 Timoteo 3:1-7).

Aquellos "ángeles" o "mensajeros" son los intercesores o los que hacen el vínculo entre Jesucristo y la congregación (Jesucristo es el único mediador entre Dios y la humanidad (1 Timoteo 2:5)). En la visión, Jesucristo está en el "Santo" del templo espiritual, el lugar habitual de los sacerdotes que quemaban incienso en el antiguo templo de Israel. Los "ángeles" o "mensajeros" también son "sacerdotes" para la congregación, bajo la autoridad del sumo sacerdote Jesucristo. En  Malaquías 2:7, los sacerdotes son designados como "mensajeros humanos" o "ángeles" de Jehová: "Porque los labios de un sacerdote son los que deben guardar el conocimiento, y la ley es lo que la gente debe buscar de su boca; porque es el mensajero de Jehová de los ejércitos" (Malaquías 2:7). Los sacerdotes tenían tres funciones principales en Israel: quemar incienso (la oración (Apocalipsis 8:3,4)), la enseñanza y el juicio (Deuteronomio 17:8,10-13; 21,1,2,5; Números 5:11-31). Los ancianos, pastores o superintendentes de la congregación, tienen exactamente las mismas funciones sacerdotales en el templo espiritual: la oración para los miembros de la congregación (Santiago 5:14), la enseñanza en la congregación (1 Timoteo 3: 2 "capaz de enseñar"), el juicio en la congregación (Mateo 18:18).

Antes de la Gran Tribulación, el Rey Jesucristo tratará directamente con los "ángeles" de las diversas congregaciones cristianas locales repartidas por toda la tierra, para que rindan cuentas de su administración. La lectura de los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis permite meditar sobre la alta responsabilidad de aquellos superintendentes de las congregaciones locales (Mateo 25). Es por eso que el discípulo Santiago escribió: "No muchos de ustedes deberían hacerse maestros, hermanos míos, sabiendo que recibiremos juicio más severo" (Santiago 3:1).

En las ilustraciones de Jesucristo, de los administradores de los "talentos" (pero también de las "minas"), que rinden cuentas justo antes de la gran tribulación, son aquellos "ángeles" humanos, mencionados en Apocalipsis 1 a 3. Sin embargo, en esta ilustración, hay solo tres administradores mencionados, probablemente para ilustrar simplemente tres formas principales de juicio, dos favorables y uno condenatorio. Dos administradores han hecho su trabajo, uno mejor que el otro, sin embargo, ambos tienen la misma recompensa por parte del maestro. Hay un tercer administrador, que no ha hecho su trabajo y está condenado por el maestro (Mateo 25:14-30 (talentos); Lucas 19:12-27 (minas)). Por lo tanto, sobre la base de esta información bíblica, entendemos que Jesucristo juzgará a las congregaciones y sus respectivos administradores, a nivel local. En consecuencia, la administración de las congregaciones cristianas se realiza a nivel local. Los administradores de la congregación tienen la responsabilidad ante Jesucristo a nivel local: "Sean obedientes a los que llevan la delantera entre ustedes, y sean sumisos, porque ellos están velando por las almas de ustedes como los que han de rendir cuenta; para que ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto esto les sería gravemente dañoso a ustedes" (Hebreos 13:17).

Con respecto a las diferentes denominaciones religiosas de las congregaciones cristianas, la Biblia es clara, el discípulo de Cristo es simplemente un "cristiano", sin denominación religiosa adicional: "Y fue primero en Antioquía donde a los discípulos por providencia divina se les llamó cristianos" (Hechos 11:26). En su oración final en la noche de la última Pascua, Jesucristo hizo esta solicitud a su Padre: "Hago petición, no respecto a estos solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos; para que todos ellos sean uno, así como tú, Padre, estás en unión conmigo y yo estoy en unión contigo, que ellos también estén en unión con nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17:20,21). Todas las congregaciones cristianas deben unirse antes de la gran tribulación, haciendo lo mejor posible la voluntad de Dios mencionada en la Biblia: "No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7: 21-23; "Ella hizo lo que pudo" (Marcos 14:8)).

CÓMO EL PUEBLO DE DIOS DEBE PREPARARSE EN GRUPOS COMUNITARIOS ANTES DE LA GRAN TRIBULACIÓN

El retorno a la Edad de la Piedra

El colapso mundial  después de la gran tribulación, de todas las infraestructuras, los gobiernos y sus sistemas administrativos que los acompañan, será un retorno a la "edad de la piedra". Una expresión  genérica para describir una sociedad humana equipada tecnológicamente y de repente se queda privada de todos estos medios, sean, electricidad, las varias fuentes de energías que hacen funcionar todas estas redes tecnológicas,  de comunicación digital... El pueblo de Dios debe prepararse ahora a esa realidad futura. El actual pueblo de Dios debe organizarse inspirándose del modo de administrarse, basado en la ley dada a Moisés por Dios, constituido de una red humana de proximidad basada en familias, tribus...

“Recuerden la ley de Moisés mi siervo con la cual le mandé en Horeb acerca de todo Israel, hasta disposiciones reglamentarias y decisiones judiciales” (Malaquías 4:4). A pesar del que no estemos bajo la Ley, podemos inspirarnos de los métodos administrativos del Pueblo de Dios, que funcionaba sobre una red humana de proximidad sencillo, sin la tecnología moderna (Romanos 10:4 ; 15:4a).

La creación de grupos comunitarios

Debería organizarse redes comunitarias de proximidad, fomentar un nuevo espíritu de comunidad cristiana, ya sea en nivel local o regional, bajo la dirección de los ancianos (sacerdotes) de las congregaciones y siervos ministeriales (levitas no sacerdotales que ayudan a los ancianos de las congregaciones (sacerdotes)) (Hebreos 10:1; Éxodo 18:17-26; Hechos 6:1-6).

Aunque los grupos comunitarios podrían basarse en la composición de las congregaciones, son diferentes en sus objetivos respectivos. La congregación está organizada para adorar a Jehová, mientras que los grupos comunitarios se organizarían para la administración  de las necesidades materiales de cada familia y cada persona, en un espíritu de amor, de cooperación y de intercambio de bienes y habilidades.

La administración de grupos comunitarios debería inspirarse del sistema administrativo dado por Jehová en la ley dada a Moisés, y también en la administración descrita en Ezequiel 40-48 (Éxodo 18:17-26. Malaquías 4:4 “Recuerden la ley de Moisés mi siervo con la cual le mandé en Horeb acerca de todo Israel, hasta disposiciones reglamentarias y decisiones judiciales”. Hechos 6:1-6).

“En seguida Moisés escuchó la voz de su suegro e hizo todo lo que este había dicho. 25 Y Moisés procedió a escoger a hombres capaces de entre todo Israel y a darles puestos como cabezas sobre el pueblo, como jefes de millares, jefes de centenas, jefes de cincuentenas y jefes de decenas” (Éxodo 18:24,25).

En la época de Moisés, el censo se realizó sobre la base, del número de hombres de por lo menos de 20 años y en buena condición física que pudieran ser activos en la administración de la nación. Según lo que está escrito en Éxodo 12:37, 38, había 600.000 hombres válidos.

Esta red humana ingeniosa se basaba en un sistema de agrupaciones familiares, tribales  y de proximidad geográfica. La formación de las congregaciones debe basarse en estas redes comunitarias de familias, tribus y proximidades geográficas. Tomando en cuenta el tamaño de las comunidades, las congregaciones podrían incluir solo una, o varias comunidades.

La administración después de la Gran Tribulación

Los Grupos Comunitarios de 10 hombres válidos: Es importante organizarse ANTES de la Gran Tribulación para poder ADMINISTRAR EL DESPUÉS LA GRAN TRIBULACIÓN. Según la Biblia, después de la Gran Tribulación habrá una situación similar a la de la Fiestas de las Cabañas, habrá una necesidad de vivir en tiendas de campañas (Zacarías 14:16). De modo que los grupos comunitarios, por sorprendente que pueda parecer, tienen que prepararse a vivir en tiendas fuera de las zonas urbanas, y anticipar las necesidades correspondientes a esta situación.

Habrá que reorganizar los grupos comunitarios y las congregaciones en función de los sobrevivientes de la Gran Tribulación para administrar las necesidades inmediatas. Sin embargo, la prioridad será efectuar la limpieza de la tierra durante los 7 meses y completarla antes de 10 de Nisán, después el 10 de Tisri (Ezequiel 39: 11-16). Esta obra de purificación de 7 meses, está directamente relacionada con la santidad requerida por Dios, por consiguiente, será dirigida por los sacerdotes, es decir, los ancianos de las congregaciones.

La administración de las necesidades inmediatas

En esta administración, son los “jefes millares, de centenas, de cincuentenas y de decenas” que serán responsables. El cabeza de decenas podría administrar las necesidades del grupo de la comunitario determinando la competencia profesional de cada uno de los 10 hombres válidos. Por ejemplo, si un hombre entre los diez tiene un buen conocimiento en jardinería, agricultura, sería normal que lo nombrara a la responsabilidad de organizar o aconsejar a la comunidad en el tema de la jardinería. Como parte de la Administración General de cada grupo de 10, se distribuiría las responsabilidades entre los 10 hombres válidos en función de las 10 necesidades básicas (quizás más o quizás menos). Tomemos algunos ejemplos concretos de necesidades:

El suministro de energía para la comunidad de 10. Uno de los 10 enseñaría a la comunidad para saber cómo hacer fuego, sin asistencia tecnológica tal como la conocemos en las sociedades industrializadas y occidentales. Inicialmente, podría asegurarse de que las familias de la comunidad tuvieran suficientes cerillas u otros encendedores para hacer fuego, para cocinar o calentarse. Tal vez, podría recordar a las familias de equiparse en velas u otras maneras sencillas para tener luz la noche. El objetivo principal de este hombre sería ayudar a las familias de la comunidad de anticipar las necesidades de gestión de la energía.

El suministro de alimentos para la comunidad de 10. Este hombre responsable en esta área, ayudaría a las familias de la comunidad en la gestión del suministro de alimentos. Primero, asegurar una repartición en la comunidad de los alimentos. Podríamos hablar de otra administración dentro de la comunidad, el uso del agua, la administración de los residuos sin contaminar el agua y la tierra, la higiene personal y de la comunidad, la ropa, el suministro de viviendas, la jardinería y agricultura…

Los cabezas de 50 garantizarían una buena coordinación de la administración de los cinco grupos de decenas. Mientras que los cabezas de centenas harían el enlace entre los dos grupos de 50 en la administración de las necesidades, etcétera... Lo que unirá estos grupos comunitarios es el amor fraternal: " En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí" (John 13:35).

Los 7 meses de purificación de la Tierra

“Y los de la casa de Israel tendrán que enterrarlos con el fin de limpiar la tierra, por siete meses”

(Ezequiel 39:12)

Este periodo empieza del 10 de Tisri hasta el 10 de Nisán (Ezequiel 40: 1). Si comparamos este versículo con el otro en la misma profecía, Ezequiel 45:21, entendemos que el 10 de Nisán, será una celebración gloriosa del establecimiento del Reino de Dios sobre la tierra, seguida de la primera celebración del Memorial de la muerte de Cristo en el paraíso terrestre: “En el primer [mes], en el día catorce del mes, debe ocurrir para ustedes la pascua. Como fiesta de siete días, tortas no fermentadas son lo que deben comer” (Ezequiel 45:21). Así, entendemos mejor por qué hay un énfasis en el hecho de que la tierra sea limpia antes del final de la fecha del 10 de Nisán.

“Y toda la gente de la tierra tendrá que efectuar el entierro, y ciertamente llegará a ser para ellos un asunto de fama el día en que me glorifique’, es la expresión del Señor Soberano Jehová” (Ezequiel 39:13).

Dado que se trata de una santificación de la tierra, la administración de esta purificación se hará bajo la dirección de los sacerdotes (los ancianos de la congregación local a cargo de la zona de limpieza que garantizará la "fama" o la pureza del territorio bajo su responsabilidad (Deuteronomio 21: 1.5)).

Parece que el procedimiento de purificación será simple, pero al mismo tiempo difícil debido al corto espacio de tiempo:

“Y habrá hombres para [empleo] continuo a quienes pondrán en divisiones, mientras pasan por el país y, con los que van pasando, entierran a los que queden en la superficie de la tierra, para limpiarla. Hasta el fin de siete meses seguirán efectuando búsqueda. 15 Y los que vayan pasando tendrán que ir pasando por el país, y si uno realmente ve el hueso de algún hombre, también tiene que edificar junto a él un indicador, hasta que los que efectúan el entierro lo hayan enterrado en el valle de la Muchedumbre de Gog. 16 Y el nombre de [la] ciudad será también Hamoná. Y tendrán que limpiar el país” (Ezequiel 39:14-16).

“Y el nombre de la ciudad será también Hamoná”

(Ezequiel 39;16)

El contexto del capítulo 39 nos permite entender lo que representa la ciudad de Hamona, lugar donde serán enterrados Gog de Magog y sus tropas: “Y en aquel día tiene que ocurrir que daré a Gog un lugar allí, una sepultura en Israel, el valle de los que van pasando, al este del mar, y estará obstruyendo a los que pasen. Y allí tendrán que enterrar a Gog y toda su muchedumbre, y con toda certeza [lo] llamarán el valle de la Muchedumbre de Gog. 12 Y los de la casa de Israel tendrán que enterrarlos con el fin de limpiar la tierra, por siete meses. 13 Y toda la gente de la tierra tendrá que efectuar el entierro, y ciertamente llegará a ser para ellos un asunto de fama el día en que me glorifique’, es la expresión del Señor Soberano Jehová” (Ezequiel 39:11-13).

Este texto muestra que el lugar de entierro de las víctimas de la Gran Tribulación será al este del Mar Muerto, lo que parece indicar el lugar donde estaban las ciudades de Sodoma y Gomorra. Las víctimas de la destrucción de estas ciudades fueron “dadas a sal": “Hay sus lugares pantanosos y sus lugares cenagosos, y no serán sanados. A sal ciertamente se los dará” (Ezequiel 47:11). Además, en el relato de Ezequiel 39: 14-16 (texto arriba), está escrito que los restos de las víctimas en el campo, no serán enterrados en el mismo lugar donde habrán sido encontrados, pero más bien llevado a la ciudad (o pueblo) cementerio de Hamona la "más cerca". El versículo 16 menciona la ciudad enigmática de Hamona, lo que entendemos que representan todas las ciudades y aldeas del viejo sistema de cosas. Significa entonces, que todas las víctimas en las ciudades o pueblos, se quedarán allí, y luego, según Ezequiel 47:11, serán “dadas a sal", tales como “Sodoma y Gomorra”. Por lo tanto, es lógico pensar que la Gran Muchedumbre tendrá que marcharse de aquellas aldeas y zonas urbanas y vivir en las afueras de aquellas zonas. La ciudad cementerio de Hamona representará a ciudades y pueblos donde se quedarán las víctimas de la Gran Tribulación. Todas las víctimas en el campo, se recogerán los restos para enterrarlos en la ciudad o pueblo cementerio más cercano (Deuteronomio 21: 1, 2). El libro profético de Ezequiel muestra que este trabajo debe realizarse con la máxima seriedad porque será un asunto muy importante de fama (Ezequiel 39:13).

Las víctimas de la Gran Tribulación en las casas de campo

En la profecía de Amós está escrito el procedimiento cuando se encontrará víctimas en las casas de campo: “Y tiene que ocurrir que, si diez hombres quedaran en una casa, ellos también tendrán que morir. 10 Y el hermano del padre de él tendrá que llevarlos uno por uno, y los estará quemando uno por uno, para sacar [los] huesos de la casa. Y tendrá que decir a quien esté en las partes más recónditas de la casa: ‘¿Hay otros más contigo?’. Y él ciertamente dirá: ‘¡Nadie!’. Y él tendrá que decir: ‘¡Calla! Porque no es ocasión de hacer mención alguna del nombre de Jehová’”. 11 ”’Porque, miren, Jehová manda, y ciertamente derribará la gran casa hasta hacerla ripio, y la casa pequeña hasta hacerla escombros” (Amós 6:9-11).

Las víctimas fallecidas  en las casas de campo, serán sacadas (por los familiares más cercanos de las víctimas, si las hay), y después se quemarán sus cuerpos sobre plaza. Las casas de campo en donde se habrán encontrado víctimas serán sistemáticamente derribadas sin posibilidad de reconstruir en el mismo lugar. De esta forma se aplicará la ley de las casas "leprosas", cuya destrucción era decretada por el sacerdote (Levítico 14: 33-47).

Es la confirmación, que esta purificación de la tierra estará bajo la dirección de los sacerdotes, los ancianos de la congregación. En cuanto a las situaciones intermediarias, lo que no están mencionadas en la Biblia, son los sacerdotes, los ancianos de la congregación que probablemente tendrán que dictaminar sobre la situación con la ayuda de la sabiduría de Dios.