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Jesucristo nos enseña sobre la esperanza de la vida eterna y la resurrección

 “Yo soy la resurrección y la vida”

(Juan 11:25)

Jesucristo se identificó a sí mismo como la fuente de la resurrección, poco antes de la de su amigo Lázaro, que había estado muerto durante cuatro días (Juan 11). Su enseñanza sobre la resurrección nos da una comprensión completa del tema (los enlaces hipertextos azules se refieren a otros artículos de estudio bíblico).

La resurrección es una re-creación o un renacimiento

"Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel" (Mateo 19:28).

El período de "re-creación" es el momento de la resurrección terrestre que comenzará poco después de la gran tribulación, mencionada en la profecía de Daniel capítulo 12:1 y 2: "Y durante aquel tiempo se pondrá de pie Miguel, el gran príncipe que está plantado a favor de los hijos de tu pueblo. Y ciertamente ocurrirá un tiempo de angustia como el cual no se ha hecho que ocurra uno desde que hubo nación hasta aquel tiempo. Y durante aquel tiempo tu pueblo escapará, todo el que se halle escrito en el libro. Y habrá muchos de los que están dormidos en el suelo de polvo que despertarán, estos a vida de duración indefinida y aquellos a oprobios [y] a aborrecimiento de duración indefinida" (Daniel 12:1,2). Las doce tribus de Israel (también mencionadas en Lucas 22:30), representan la humanidad resucitada y la gran muchedumbre que habrá sobrevivido a la gran tribulación, durante el milenio, mencionadas (las doce tribus) en la profecía de Ezequiel capítulos 40 al 48 (las 12 tribus de Israel se presentan como el prototipo o modelo de la futura población mundial resucitada en el paraíso terrestre).

Será una administración de la resurrección terrestre y de juicio, mencionado por Jesucristo y las profecías de Ezequiel (40-48) y Daniel, que durará 1000 años según la información del libro de Apocalipsis (20:1-7). Hay escrito la descripción profética de ese período: "Y vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono, y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. Y el mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados individualmente según sus hechos" (Apocalipsis 20:11-13). Los "rollos" que se abren serán nuevas instrucciones divinas, comparables a las que se encuentran en la Biblia, y que facilitarán la administración mundial de la resurrección. En el "rollo de la vida" estarán inscritos los nombres de los resucitados que obtendrán la vida eterna. Lo veremos más adelante, sobre la base de las declaraciones de Cristo, los nombres de los justos resucitados están inscritos allí.

Volvamos a la palabra "re-creación", traducida del texto griego: (παλιγγενεσία) palengenesia (re = palen; creación = genesia), un renacimiento, un resurgimiento, una regeneración (Concordancia de Strong (G3824)). Por consiguiente, es fácil entender que la persona resucitada será "recreada" con un nuevo cuerpo humano. No habrá una resurrección de la carne, del viejo cadáver convertido en polvo, sino que nuevos átomos y nuevas células compondrán el nuevo cuerpo humano. También es evidente que la resurrección no es una "reencarnación". Además, no forma parte de un ciclo de varias vidas y muertes o renacimientos de la misma persona. En la profecía de Daniel 12:1,2, pero también en la enseñanza de Cristo, está escrito que después de la primera resurrección habrá un juicio que decidirá si la persona resucitada vivirá para siempre o no. En el caso de un juicio desfavorable, la persona dejará de existir definitivamente: "No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio" (Juan 5:28,29).

En la resurrección, o re-creación, se resucitará la misma individualidad o personalidad única, con sus características propias, que permitirán ser reconocida por las personas de su propia familia y posiblemente de sus antiguas relaciones. Sin embargo, tendrá un cuerpo nuevo, libre de los defectos asociados con su vida anterior bajo la ley del pecado adámico (heredado de Adán) que causaba la vejez, la enfermedad y la muerte (Romanos 5:12; 6:23). Es obvio, que incluso si aquella persona será físicamente parecida, quizás no siempre será fácil reconocerla al principio. Podría haber una gran diferencia entre su nueva juventud y belleza física, con lo que talvez siempre habremos conocido, anciano, enfermo o discapacitado, en el antiguo sistema de cosas (Job 33:25).

Veamos algunos ejemplos que muestran cómo Jesucristo resucitado fue reconocido por la expresión de su propia individualidad pasada y no por los diferentes cuerpos humanos que (al parecer) usó durante este período (porque había resucitado como un espíritu y, para ser visto, se vistió con un cuerpo humano (1 Corintios 15:45)). Después de la muerte y resurrección de Cristo, permaneció unos cuarenta días en la tierra y se presentó varias veces a sus discípulos que no siempre lo reconocieron de inmediato, sino solo por su forma de hablar (Juan 20:16 "Jesús le dijo: “¡María!”. Al volverse, le dijo ella en hebreo: “¡Rabboni!” (que significa: “¡Maestro!”)), su maner de bendecir y partir el pan antes de comerlo (Lucas 24:30, 31 ”Y estando reclinado con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y empezó a dárselo. Con esto, a ellos se les abrieron los ojos completamente y lo reconocieron; y él desapareció de ante ellos") o tal vez antiguos recuerdos compartidos (Juan 21:4-7, sus discípulos reconocen esto cuando él rehace el milagro de la pesca milagrosa (Compare con Lucas 5: 5-8))… Así que el punto de comprensión esencial sobre la resurrección, es el regreso a la vida de una personalidad única que existía antes, en un nuevo cuerpo humano, sin pecado ni defecto físico que en el pasado causaban envejecimiento y muerte (Romanos 5:12; 6:23).

EL RENACIMIENTO

Volviendo de nuevo a la palabra griega palengenesia, traducida como re-creación, también se trata de renacimiento. ¿Es el renacimiento o resurrección lo mismo que se menciona en una conversación de Cristo con un maestro de la Ley, llamado Nicodemo, en el capítulo 3 de Juan? “En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede nacer el hombre cuando es viejo? No puede entrar en la matriz de su madre por segunda vez y nacer, ¿verdad?”. Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es, y lo que ha nacido del espíritu, espíritu es. No te maravilles a causa de que te dije: Ustedes tienen que nacer otra vez. El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del espíritu”. En respuesta, Nicodemo le dijo: “¿Cómo pueden suceder estas cosas?”. En respuesta, Jesús le dijo: “¿Eres tú maestro de Israel, y sin embargo no sabes estas cosas? Muy verdaderamente te digo: Lo que sabemos hablamos, y de lo que hemos visto damos testimonio, pero ustedes no reciben el testimonio que damos. Si les he dicho cosas terrenales y sin embargo no creen, ¿cómo creerán si les digo cosas celestiales? Además, ningún hombre ha ascendido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre. Y así como Moisés alzó la serpiente en el desierto, así tiene que ser alzado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna" (Juan 3:3-15).

Dependiendo del contexto de toda la conversación, queda claro que la expresión "nacer de nuevo", se aplica tanto a la vida eterna como a la resurrección celestial y terrestre. Sin embargo, nacer del agua y del espíritu representa el bautismo de Cristo en agua y espíritu santo que culminó, mucho después, con su muerte y resurrección. Asimismo, los 144000, que tendrán una resurrección celestial, deben nacer del agua y del espíritu según el ejemplo de Cristo. Debemos detenernos en el simbolismo del bautismo cristiano en lo que describe en términos de inmersión en la muerte y renacimiento por resurrección, surgiendo del agua (que actúa como la matriz), siendo revivificados por el espíritu santo, de Jehová Dios. Tomemos el bautismo de Cristo, que luego imitarían sus discípulos (Mateo 3:13-17; Mateo 28:19,20): "Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán a Juan, para ser bautizado por él. (...) Después que Jesús fue bautizado, inmediatamente salió del agua; y, ¡mire!, los cielos se abrieron, y él vio descender como paloma el espíritu de Dios que venía sobre él. ¡Mire! También hubo una voz desde los cielos que decía: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado”” (Mateo 3:13-17).

El bautismo en la muerte y la resurrección

El bautismo es una inmersión completa del cuerpo (y no una simple aspersión). Después de lo cual inmediatamente la persona sale del agua (βαπτίζω baptizō: sumergir (Concordancia de Strong (G907)). La ceremonia del bautismo es una descripción profética de todo el ministerio de Cristo, comenzando desde su bautismo, hasta su muerte y resurrección. El nuevo nacimiento espiritual de Cristo tuvo lugar, en el momento de su bautismo. Se convirtió en Cristo, como Hijo Unigénito de Dios por su nuevo nacimiento. Su bautismo tenía un valor de promesa de Dios, que sería efectiva únicamente al final de su ministerio, su muerte y luego su resurrección que constituiría su renacimiento como un espíritu resucitado (1 Corintios 15:45). De modo que aquella ceremonia  bastante breve y escueta, resumía proféticamente los tres años y medio del ministerio de Cristo, que lo llevó a su muerte, y luego a su resurrección, o renacimiento efectivo para unirse a su Padre en el cielo. Así, su inmersión en agua de Jesucristo, representaba el bautismo en su muerte, su ministerio terrestre de tres años y medio, comenzando en este mismo momento (del bautismo) que acabaría inevitablemente a su muerte en sacrificio (Juan 3:16). Y el surgimiento del agua de Jesucristo, su renacimiento efectivo en el momento de su resurrección como un espíritu que podría regresar a los cielos.

El apóstol Pablo lo ha explicado, bajo inspiración, mostrando que los cristianos tienen un bautismo en la muerte, similar al de Cristo: un ministerio cristiano que inevitablemente conduciría (y conduce actualmente también) a la muerte, y luego, a un renacimiento similar, la resurrección como espíritu (para los 144000): "fuimos sepultados con él mediante nuestro bautismo en su muerte, para que, así como Cristo fue levantado de entre los muertos mediante la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección” (Romanos 6:3-5).

Por consiguiente, el renacimiento mencionado por Cristo en Juan 3, tiene lugar en el momento del bautismo, como una promesa (si permanecemos fieles hasta el fin (Mateo 24:13)), pero tiene un valor efectivo, solo después de la muerte y resurrección: "Pero Jesús les respondió, diciendo: "Pero Jesús les contestó, y dijo: “Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado. Muy verdaderamente les digo: A menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, permanece un solo [grano]; pero si muere, entonces lleva mucho fruto"" (Juan 12:23,24). En la ilustración, el grano de trigo que muere para dar más fruto es la muerte (su inmersión en el agua, o su entierro como "grano de trigo") y su resurrección, el grano que se convierte en espiga de trigo que da fruto. En la conversación con Nicodemo, en Juan 3, la espiga de trigo que da fruto encuentra su correspondencia con el levantamiento de la serpiente de cobre en el desierto que salvó a los israelitas que la miraban, después de ser picado por las serpientes: "Y así como Moisés alzó la serpiente en el desierto, así tiene que ser alzado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna" (Juan 3:14,15).

El apóstol Pablo usa exactamente la misma ilustración (del grano que muere en la tierra y es revivido dando fruto) para describir el ministerio cristiano que conduce a la muerte natural (inmersión en agua) y luego a la resurrección (la salida del agua, durante bautismo): "¡Persona irrazonable! Lo que siembras no es vivificado a menos que primero muera; y en cuanto a lo que siembras, no siembras el cuerpo que se desarrollará, sino un grano desnudo, sea de trigo o cualquiera de los demás; pero Dios le da un cuerpo así como le ha agradado, y a cada una de las semillas su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que hay una de la humanidad, y hay otra carne del ganado, y otra carne de las aves, y otra de los peces. Y hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente" (1 Corintios 15:36-40). Ya sea en el contexto de Juan 3 y las cartas inspiradas de Pablo, el nuevo nacimiento que uno adquiere en el bautismo es una promesa de vida eterna a través de la resurrección celestial o terrestre, o la supervivencia sin morir en la gran tribulación. Cabe señalar, en 1 Corintios 15:40, que el apóstol Pablo muestra que el grano que cae en la tierra, dando después una espiga al salir de la tierra, representando la resurrección, lo aplica tanto a los que recibirán un cuerpo celestial (los 144000), como a los que tendrán un nuevo cuerpo terrestre o humano, en la resurrección: "Y hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente" (1 Corintios 15:40).

De una manera mucho más general, el simbolismo del bautismo cristiano, la inmersión en agua, que representa la muerte o el cambio de condición, y al salir del agua, el renacimiento o la resurrección, es igualmente aplicable a toda la humanidad descendiente de Adán. Actualmente se encuentra bajo la ley adánica del pecado, bajo el agua (Romanos 5:12). En la profecía del capítulo 25 de Isaías, esta sentencia de muerte mundial heredada de Adán es descrita por la imagen de una "envoltura" o "una obra tejida que está entretejida" que cubre a la humanidad, y la resurrección por su retirada (que es similar al bautismo, la desaparición en el agua y la reaparición (al salir del agua) por resurrección o nuevo nacimiento): "Y Jehová de los ejércitos ciertamente hará para todos los pueblos, en esta montaña, un banquete de platos con mucho aceite, un banquete de vino mantenido sobre las heces, de platos con mucho aceite, llenos de médula, de vino mantenido sobre las heces, filtrado. Y en esta montaña él ciertamente se tragará la cara de la envoltura que está envuelta sobre todos los pueblos, y la obra tejida que está entretejida sobre todas las naciones. Él realmente se tragará a la muerte para siempre, y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo [lo] ha hablado" (Isaías 25:6-8).  Más adelante, acerca de la futura resurrección terrestre y la desaparición de la muerte heredada de Adán, está escrito: "Tus muertos vivirán. Cadáver mío... se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! Porque tu rocío es como el rocío de malvas, y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan en nacimiento" (Isaías 26:19). Con la resurrección mundial oficialmente completada al final de los mil años, la humanidad será levantada del agua, con un nuevo nacimiento (Apocalipsis 20:5).

La resurrección y la cuestión del matrimonio

Se le preguntó a Jesucristo al respecto, aquí está tanto la pregunta (hecha por los saduceos para ponerlo a prueba, porque no creían en la resurrección) y su respuesta: "En aquel día vinieron a él saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: “Maestro, Moisés dijo: ‘Si alguien muere sin tener hijos, su hermano tiene que tomar a su esposa en matrimonio y levantar prole a su hermano’. Pues había con nosotros siete hermanos; y el primero se casó y falleció, y, no teniendo prole, dejó su esposa a su hermano. Les pasó lo mismo también al segundo y al tercero, hasta el último de los siete. Con posterioridad a todos, murió la mujer. Por consiguiente, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será ella esposa? Porque todos la tuvieron”. En respuesta, Jesús les dijo: “Ustedes están equivocados, porque no conocen ni las Escrituras ni el poder de Dios; porque, en la resurrección, ni se casan los hombres ni se dan en matrimonio las mujeres, sino que son como los ángeles en el cielo. Respecto a la resurrección de los muertos, ¿no leyeron lo que les habló Dios al decir: ‘Yo soy el Dios de Abrahán y el Dios de Isaac y el Dios de Jacob’? Él es el Dios, no de los muertos, sino de los vivos”. Al oír aquello, las muchedumbres quedaron atónitas de su enseñanza" (Mateo 22:23-33).

El pacto matrimonial instituido por Jehová Dios fue un medio de poblar la tierra por medio de la procreación: "Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”" (Génesis 1:27,28). La introducción del pecado en el mundo por medio de Adán cambió la situación al destruir a su descendencia mediante la muerte: "Por eso, así como por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado" (Romanos 5:12). La resurrección de la mayoría de la descendencia, esta vez, será el resultado de una re-creación (y no de una procreación). Por eso Jesucristo dijo que los resucitados serán "como ángeles en el cielo", en el sentido de que serán creados directamente con un nuevo cuerpo humano, así como los ángeles en el cielo fueron creados directamente sin el proceso de procreación. Por consiguiente, la respuesta de Jesucristo es lógica: "en la resurrección, ni se casan los hombres ni se dan en matrimonio las mujeres".

Según la Biblia, la muerte pone fin al lazo matrimonial entre el hombre y la mujer: "Por ejemplo, la mujer casada está atada por ley a su esposo mientras este vive; pero si su esposo muere, queda desobligada de la ley de su esposo" (Romanos 7:2). Por lo tanto, en la resurrección terrestre, cuando los dos antiguos cónyuges vuelvan a verse en el paraíso terrestre, ya no estarán bajo la ley del matrimonio. Podrán continuar teniendo relaciones humanas basadas en el afecto fraternal, pero sin la intimidad permitida solo en el matrimonio (Hebreos 13:4a). En Apocalipsis 20:12 está escrito que habrá nuevos rollos, es decir, nuevas instrucciones divinas, que podrían, quizás, fijar las modalidades de aquellas relaciones fraternales entre los antiguos cónyuges, sin necesariamente legislar en detalle, sino con un sentido común, junto con perspicacia, resultado de la madurez cristiana (Hebreos 5:14). Dios es amor, por eso se asegurará de que el reencuentro en la resurrección, entre un hombre y una mujer, que se habrán amado con cariño (en el viejo sistema de cosas), se produzca con alegría y con la continuidad de un afecto fraternal, esta vez por la eternidad (1 Juan 4:8).

La resurrección tanto de justos como de injustos

Jesucristo enseñó que los justos resucitados no serán "juzgados" ni "escudriñados", sino que pasarán de la muerte a la vida: "para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Muy verdaderamente les digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. (…) y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida” (Juan 5:23-24,29a). El apóstol Pablo se refirió a la resurrección de los justos que lleva a la vida eterna, y sin juicio, con la expresión "resurrección mejor": "Hubo mujeres que recibieron a sus muertos por resurrección; pero otros hombres fueron atormentados porque rehusaron aceptar la liberación por algún rescate, con el fin de alcanzar una resurrección mejor. Sí, otros recibieron su prueba por mofas y azotes, en verdad, más que eso, por cadenas y prisiones. Fueron apedreados, fueron probados, fueron aserrados en pedazos, murieron degollados a espada, anduvieron de acá para allá en pieles de oveja, en pieles de cabra, hallándose en necesidad, en tribulación, bajo maltratamiento; y el mundo no era digno de ellos. Anduvieron vagando por los desiertos áridos y las montañas y en las cuevas y cavernas de la tierra" (Hebreos 11:35-38; todo el capítulo 11 contiene los nombres de personas fieles que tendrán una "resurrección mejor" sin juicio, pasando de la muerte a la vida eterna).

Jesucristo enseñó que los injustos resucitados serían juzgados: "No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio" (Juan 5:28,29). Por la expresión "resurrección de juicio", debemos entender una resurrección en la que la persona injusta resucitada vivirá de nuevo en buenas condiciones, en el paraíso terrestre, y será enseñada y juzgada durante un período de tiempo suficientemente largo para decidir si obtendrá la vida eterna o no... La profecía de Isaías sugiere que este período de observación, incluso conduciendo a un resultado desfavorable, podría durar cien años o quizás más: "porque uno morirá como simple muchacho, aunque tenga cien años de edad; y en cuanto al pecador, aunque tenga cien años de edad se invocará el mal contra él" (Isaías 65:20b).

La última prueba

Lo que es cierto, el juicio de los injustos resucitados terminará al final de los mil años. Al final de este período, según el libro de Apocalipsis, habrá un último cribado general de toda la humanidad, por la liberación provisional de Satanás el diablo y los demonios del abismo (el primero (cribado) tendrá lugar durante la gran tribulación que viene (Mateo 24:21)): "Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión, y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo, y los devoró. Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás" (Apocalipsis 20:7-10).

Como informa la profecía bíblica, a medida que la humanidad esté completamente regenerada tanto física como espiritualmente, ocurrirá un fenómeno extraño debido a la liberación temporal de Satanás el diablo y su horda de demonios arrasadores, listos para la última campaña propagandista mundial de mentiras homicidas que anteriormente en el antiguo sistema de cosas, causó la muerte de Adán y Eva y de todos sus descendientes (Romanos 5:12). Es probable que la situación sea tan extraña como la descrita en Génesis 3:1-6, donde se puede leer que el diablo usó una serpiente como marioneta para predicar una mentira asesina (Juan 8:44). Como está escrito, muchos creerán y caerán en la trampa, su número será "como la arena del mar", lo que no significa necesariamente que representará a la mayoría de la humanidad. Sin embargo, el registro profético informa que su considerable número será suficiente como para poner "el campamento de los santos y la ciudad amada", en una situación crítica. Dado que la profecía menciona la expresión "Gog de Magog" para Satanás y su última coalición terrestre, "para reunirlos para la guerra", este será de hecho un último intento criminal de exterminar a los santos terrestres en serio aprieto.

El relato informa que esta vez, de acuerdo con la profecía de Génesis 3:15, la cabeza de la serpiente será aplastada permanentemente, junto con su descendencia celestial y terrestre (Romanos 16:20). Está escrito en Apocalipsis 20:10: "Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás" (Apocalipsis 20:10). El "lago de azufre" es tan simbólico como la bestia salvaje y el falso profeta, representa la destrucción eterna. También está escrito en Apocalipsis 20:14, que "la muerte y el Hades" fueron arrojados al lago de fuego, demostrando, una vez más, que este es un lugar simbólico.

Sin embargo, vale la pena detenerse en la consideración cuidadosa de la frase "serán atormentados día y noche para siempre jamás". Es obvio que también debe tomarse de manera simbólica, al igual que el lago de fuego. ¿Qué significa? Es la imagen de un encarcelamiento eterno que debe ponerse en perspectiva con el hecho de que anteriormente, el diablo había sido previamente arrojado al abismo por un tiempo limitado a mil años (Apocalipsis 20:2). Sin embargo, para asegurarse que esta es la interpretación correcta, es importante ver el verbo griego original traducido como "tormento" o tortura: (βασανίζω) basanizo (Concordancia de Strong G928). Encontramos esta palabra con la misma raíz, en forma de nombre en Mateo 18:34: "Con eso, su amo, provocado a ira, lo entregó a los carceleros, hasta que pagara todo lo que se debía". La palabra traducida por "carceleros" proviene de la palabra griega (βασανιστής) basanistes (la misma raíz que basanizo) (tortoribus en latín), que significa atormentador, verdugo (G930 Concordancia de Strong). Esto significa que Satanás será "encarcelado" eternamente en la destrucción. Lo cual está conforme con las profecías de Génesis 3:15 y Romanos 16:20, que describen una destrucción final de Satanás (y no mantenerlo vivo con el propósito de tormento (o tortura) eterno) (lo cual sería contrario al amor de Dios ( 1 Juan 4: 8)).

La segunda resurrección

Es después de aquella prueba final, que se decretará la realización de la segunda resurrección de toda la humanidad que vivirá eternamente en el paraíso terrestre (la primera, siendo la de los 144000, al comienzo del reinado milenario): "(Los demás de los muertos no llegaron a vivir sino hasta que se terminaron los mil años.) Esta es la primera resurrección" (Apocalipsis 20:5). Lo cual debería al mismo tiempo, cerrar el séptimo día mencionado en Génesis: "Y para el día séptimo Dios vio terminada su obra que había hecho, y procedió a descansar en el día séptimo de toda su obra que había hecho. Y Dios procedió a bendecir el día séptimo y a hacerlo sagrado, porque en él ha estado descansando de toda su obra que Dios ha creado con el propósito de hacer" (Génesis 2:2,3).

Traidoramente, Satanás el diablo se aprovechó de esta situación para atacar el derecho de Dios a la soberanía (Génesis 3:1-6). Sin embargo, en su inmensa sabiduría, Jehová Dios pudo delegar temporalmente su autoridad a su amado hijo Jesucristo: "Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra"" (Mateo 28:18). Como está escrito, Jesucristo devolverá aquella autoridad a su Padre Celestial, al final (o antes del final) de este séptimo día, para que, finalmente, termine como había comenzado, con la bendición divina de Jehová Dios: "Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas, entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos" (1 Corintios 15:28).

El poder de la Palabra de Dios no dejará de ser glorificado por el cumplimiento ineludible de su propósito, incluso cuando Dios está en "descanso" de sus obras creativas, para usar la expresión de Génesis 2:2,3: "Porque los pensamientos de ustedes no son mis pensamientos, ni son mis caminos los caminos de ustedes —es la expresión de Jehová—. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que los caminos de ustedes, y mis pensamientos que los pensamientos de ustedes. Porque tal como la lluvia fuerte desciende, y la nieve, desde los cielos, y no vuelve a ese lugar, a menos que realmente sature la tierra y la haga producir y brotar, y realmente se dé semilla al sembrador y pan al que come, así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado, y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado" (Isaías 55:8-11).