EL TEMPLO DE EZEQUIEL

"En las visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel y gradualmente me colocó sobre una montaña muy alta, en la cual había algo como la estructura de una ciudad hacia el sur" (Ezequiel 40:2)

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VÍDEO DE LA VISIÓN DEL PROFETA EZEQUIEL DEL TEMPLO (40-43)

CAPÍTULOS 40-43 (POR FAVOR, HAGA CLIC, PARA VISUALIZAR EL VÍDEO)

LA PROFECÍA DE EZEQUIEL (40-48) Y

LA ADMINISTRACIÓN TERRESTRE DEL REINO DE DIOS

INTRODUCCIÓN

Este estudio de la Biblia se combinará con el libro de Apocalipsis o Revelación que hace eco a la profecía de Ezequiel. La profecía de Ezequiel hace una descripción terrestre de la administración del Reino de Dios dando detalles precisos sobre su funcionamiento (El Príncipe; Los Sacerdotes; Los Levitas). Y el libro de Apocalipsis presenta una descripción celestial de la administración del Reino de Dios  sobre la Tierra, dando énfasis sobre la Fuente Celestial de la autoridad teocrática.

Para entender los enigmas proféticos de Ezequiel, hay que referirse al contexto general de la Biblia, la geografía bíblica y la historia que rodea estos lugares, dar atención a la Ley Mosaica con su aspecto profético relacionado al Tabernáculo (Templo), y a los diferentes tipos de sacrificios. Los artículos bíblicos tratarán de explicar mejor esta información importante:” Porque, puesto que la Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir, pero no la sustancia misma de las cosas” (Hebreos 10:1).

Los estudios bíblicos se presentarán en un estilo simple, con fotos, enlaces de hipertexto, que permitirán entender el significado general de las explicaciones de la profecía de Ezequiel: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar” (2 Timoteo 3:16).

LA VISIÓN DEL TEMPLO DE EZEQUIEL :

LA ADMINISTRACIÓN TERRESTRE DEL REINO DE DIOS

En Ezequiel 40: 1,2 está escrito que el profeta tuvo esta visión el 10 Nisán, lo que sugiere que el establecimiento completo de la autoridad del Reino de Dios sobre la Tierra comenzará en esa fecha, es decir, siete meses después del 10 de Tisri (Etanim) (incluido el mes intermediario Ve-Adar (El año lunisolar)) (Ezequiel 39:14): “En el año vigésimo quinto de nuestro destierro, al comienzo del año, el [día] diez del mes, en el año decimocuarto después de haber sido derribada la ciudad, en este mismísimo día la mano de Jehová resultó estar sobre mí, de modo que me llevó a aquel lugar” (Ezequiel 40:1,2).

Mientras el profeta está en el exilio en Babilonia, la visión lo hace regresar a la tierra de Israel. Él ve como las construcciones de una ciudad. Los siguientes versículos describen a un hombre midiendo un templo (Ezequiel 40: 3-5).

El aspecto de cobre del hombre, parece significar que es un ángel, él que mide el templo. Para comprender el significado simbólico de lo que hace este ángel, midiendo el templo, es aconsejable hacer un gran "zoom atrás" en toda esta profecía: para visualizar los contornos de los capítulos 40 a 48: el profeta Ezequiel está en Israel, él ve un templo, de donde fluye un riachuelo que se convierte en un río grande, que da vida al Mar Muerto. La visión termina con la repartición territorial del país de Israel.

¿Qué representa el conjunto de esta visión, que es un fresco profético como el libro de Apocalipsis? Es Jesucristo quien da la clave principal de la comprensión, que, mediante el efecto dominó, hace posible comprender la estructura general de esta visión de Ezequiel: “Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel” (Mateo 19:28).

A través de esta enseñanza del Cristo, entendemos varias cosas: la dimensión profética de la Ley Mosaica con relación a la futura administración mundial del Reino de Dios, como escribió el apóstol Pablo, bajo inspiración en Hebreos 10:1 (Colosenses 2:17). El antiguo Israel representaba proféticamente, el territorio mundial, el futuro paraíso terrestre. Esta enseñanza de Cristo también hace posible comprender el significado general de la profecía de Ezequiel 40-48, y más adelante la profecía de Apocalipsis, a saber: La descripción profética de la autoridad administrativa del Reino de Dios en la tierra, ejercida por el Principal en la Tierra. La administración de la autoridad espiritual y sacerdotal ejercida por los Sacerdotes en la Tierra, los Hijos de Sadoc, asistidos por los levitas no sacerdotales que ayudarán a los sacerdotes.

En el libro de Apocalipsis, estas dos formas de autoridad se resumen con la función de los 144,000 que son al mismo tiempo, reyes y sacerdotes al lado del Rey Jesucristo: “Hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de reinar sobre la tierra” (Revelación 5:10).

Esta autoridad real de los 144,000 será representada por la autoridad del “Principal” o "Príncipe", quien ejercerá un autoridad administrativa, con relación al repartición territorial y demográfica de la Tierra bajo la autoridad del Reino de Dios (Ezequiel 44: 3). La otra autoridad sacerdotal de los 144,000 será representada en la tierra por los Hijos de Sadoc que administrarán la enseñanza y el juicio de los resucitados injustos, dentro de la autoridad del Santuario del Templo. La profecía de Ezequiel 40-48 muestra cómo se reparten estas autoridades espirituales y administrativas entre el “Principal”, fuera del Templo del Santuario, y la autoridad espiritual de los "Hijos de Zadoc", dentro  del Templo del Santuario. La profecía describe simbólicamente las bendiciones terrestres del Reino de Dios a través del Río que fluye y que da progresivamente vida al Mar Muerto, lo que representa obviamente a la resurrección gradual de la humanidad que había muerto de los efectos de la muerte adámica (Ezequiel 47: 6-10).

LA VISIÓN DEL TEMPLO DE EZEQUIEL (40-48) ES

UN PROTOTIPO DE LA ADMINISTRACIÓN DE LA TIERRA

POR EL REINO DE DIOS

“Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel”

(Apocalipsis 7:4)

Las 144000 Tribus

La descripción simbólica de esta profecía es la de la administración del reino de Dios en la tierra. Sin embargo, conviene precisar, según el contexto de esta misma profecía, que esta descripción se hace en forma de prototipo o modelo, teniendo como ejemplo a la nación de Israel y que se extenderá a toda la tierra, en el paraíso. Lo que significa que habrá otras réplicas de este mismo modelo de administración, esparcidas por toda la tierra.

¿Cuál es la base bíblica para tal entendimiento? En cuanto al papel del "principal" (o príncipe) sobre esta nación profética modelo, se le describe en singular, como uno y único: “No obstante, el principal... como principal él mismo se sentará en ella, para comer pan delante de Jehová. Por vía del pórtico de la puerta entrará, y por vía del mismo saldrá” (Ezequiel 44:3; 45:7,16,17,22; 46:2,4,8,10,12, 16, 17, 18; 48:21, 22 (La lista de referencias bíblicas donde el principal (príncipe) se describe como único en esta nación modelo de Israel). Mientras que los hijos de Sadoc, estrechamente asociados con el principal (príncipe) se describen en plural: "Son los hijos de Sadoc, quienes, de los hijos de Leví, se acercan a Jehová para ministrarle" (Ezequiel 40:46 ; 43:19 ; 44:15 ; 48:11 (La lista de referencias bíblicas que describen la función de los hijos de Sadoc (los sacerdotes terrestres), como un grupo de hombres). No hay duda de que en el contexto general, habrá un solo principal (o príncipe) y varios hijos de Sadoc o sacerdotes terrestres, según este prototipo descriptivo de Israel.

Sin embargo, en el capítulo 45, Jehová Dios hace una declaración, concerniente el principal (o príncipe), lo que implica que la descripción profética del Israel modelo de la profecía tendrá otras réplicas a lo largo de la nueva tierra paradisíaca: “'Y para el principal habrá en este lado y en aquel lado de la contribución santa y de la posesión de la ciudad, al lado de la contribución santa y al lado de la posesión de la ciudad, algo al lado occidental hacia el oeste, y algo al lado oriental hacia el este. Y la longitud será exactamente como una de las partes correspondientes, desde el límite occidental hasta el límite oriental.  En lo que respecta a la tierra, llegará a ser de él como posesión en Israel. Y mis principales ya no maltratarán a mi pueblo, y la tierra la darán a la casa de Israel con respecto a sus tribus" (Ezequiel 45:7,8). "Y mis principales ya no maltratarán a mi pueblo" (lo contrario del antiguo Israel (ver versículo 9)), parece indicar que habrá más réplicas con otros "principales" o príncipes, además del prototipo de administración terrestre descrito proféticamente, en toda la tierra.

Obviamente, el "principal" descrito en la profecía corresponde a la función de los príncipes terrestres sobre toda la tierra paradisíaca: “¡Mira! Un rey reinará para justicia misma; y en cuanto a príncipes, gobernarán como príncipes para derecho mismo” (Isaías 32:1). “En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra” (Salmos 45:16).

En este caso, si es una descripción de un solo modelo de Israel, que se aplicará a toda la tierra, ¿la Biblia revela cuántas réplicas habrá? Lógicamente, habrá 144.000, por toda la faz de la tierra: "Hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de reinar sobre la tierra" (Apocalipsis 5:10; 20:4, 6). Entendemos que, por cada una de las réplicas, según el modelo de Israel, habrá un rey-sacerdote, en representación de los 144.000, que reinará, a través del príncipe (principal). En Salmos 45:16 (que describe las bodas del Cordero (Jesucristo) de Apocalipsis 19:1-8, con la Nueva Jerusalén (los 144.000)), está escrito que todo príncipe será hijo de los 144.000. Por consiguiente, serán 144.000 príncipes terrestres quienes retransmitirán la autoridad de los 144.000 en la tierra en cada una de las réplicas de Israel descritas en la profecía de Ezequiel 40-48.

Según las declaraciones de Cristo, que compara la futura administración terrestre del Reino de Dios, a las “doce tribus de Israel”, entendemos que estas réplicas serán a escala tribal: “Jesús les dijo: “Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel"" (Mateo 19:28; 22:38-31). Así, las "doce tribus" simbólicas serán 144.000 tribus esparcidas por toda la tierra (comparar Apocalipsis 7:4-8), con el mismo modelo de administración descrito en Ezequiel 40-48, estarán formadas por familias de los resucitados con lazos genealógicos cercanos o lejanos (cuyos vínculos de parentesco (más o menos lejanos) están representados por las doce tribus en el modelo de Israel, en Ezequiel 40-48).

El Templo, el lugar de la resurrección terrestre

(Ezequiel 47:1-5)

"Y gradualmente me trajo de vuelta a la entrada de la Casa, y, ¡mire!, salía agua de debajo del umbral de la Casa hacia el este, porque el frente de la Casa daba al este. Y el agua descendía desde debajo, desde el lado derecho de la Casa, al sur del altar. Y gradualmente me sacó por vía de la puerta del norte y me llevó alrededor por el camino de afuera a la puerta exterior que mira hacia el este, y, ¡mire!, agua que salía en chorrillos del lado derecho. Cuando el hombre salió hacia el este con un cordel de medir en la mano, también procedió a medir mil en codos y a hacerme atravesar el agua, agua [que llegaba] hasta los tobillos. Y continuó midiendo mil y entonces me hizo atravesar el agua, agua [que llegaba] hasta las rodillas. Y continuó midiendo mil y ahora me hizo atravesar... agua [que llegaba] hasta las caderas. Y continuó midiendo mil. Era un torrente que yo no podía atravesar, porque el agua había subido, agua [que permitía] nadar, un torrente que no podía ser atravesado” (Ezequiel 47:1-5).

Aquel río, que se convierte en un poderoso torrente, desemboca en el Mar Muerto. Este torrente da vida que va hasta al Mar Muerto, con sus aguas dulces, reemplaza la mortífera salinidad de este mar y por consecuencias, se llena de muchos peces (Ezequiel 47). El actual Mar Muerto en Israel tiene tal nivel de salinidad que casi no es posible la vida acuática, no hay peces. Queda claro que el Mar Muerto es el símbolo de la humanidad actual bajo el efecto de la muerte adámica (Romanos 5:12). La visión nos explica que este torrente vigorizante devuelve gradualmente la vida al Mar Muerto mediante una repoblación progresiva de muchos peces. ¿Cómo podemos estar seguros de que esto es realmente una alusión a la futura resurrección terrestre? Es el libro del Apocalipsis el que presenta lo esencial de esta visión dando su interpretación (indirectamente):

“Y él me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono de Dios y del Cordero, por en medio de su camino ancho. Y de este lado del río, y de aquel lado, [había] árboles de vida que producían doce cosechas de fruto, y que daban sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles [eran] para la curación de las naciones" (Apocalipsis 22:1,2). La curación de las naciones será principalmente a través de la resurrección terrestre. Lo emocionante es entender cómo la profecía de Ezequiel describe simbólicamente la administración mundial de aquella resurrección (Ezequiel 47 y 48).

El agua milagrosa proviene del Santuario del Templo Ezequiel, para luego bajar hasta el sur en dirección del mar muerto simbólico, la humanidad muerta por consecuencia del pecado adánico, y de la Gran Tribulación (Romanos 5:12; Ezequiel 39). Esta agua milagrosa representa, la Palabra de Dios y lo que procede de ella, es decir, el conjunto de las disposiciones de Jehová para revivificar a la humanidad muerta de la muerte adánica, representada simbólicamente por este mar muerto (Efesios 5:26; Romanos 5:12). Y la principal disposición, es la resurrección terrestre de los muertos (Juan 5:28,29; Hechos 24:15). La vida que va progresivamente burbujeando en este mar que llega a “vivir”, es representada por la abundancia de los peces. Y claro está que aquellos “peces” simbólicos solo pueden representar a los resucitados que vuelven a vivir.

El hecho del que el agua viva venga directamente del templo, fuente de esta misma agua viva, ¿sugiere esto que los resucitados vendrán del mismo Templo? Pues sí. El mensaje muy claro y alentador de aquella profecía es que el templo visto por Ezequiel (y sus réplicas por toda la tierra) será el lugar de donde saldrán los resucitados terrestres que serán acogidos y más tarde enviados a su porción donde estará su familia correspondiente (Ezequiel 47:21-23; Daniel 12:13).

Las réplicas del Templo, el lugar de la resurrección terrestre (Ezequiel 47:10)

“Y tiene que ocurrir que realmente habrá pescadores de pie a lo largo de él desde En-guedí aun hasta En-eglaim. Llegará a haber un secadero para redes barrederas. En sus géneros sus peces resultarán ser, como los peces del mar Grande, muchísimos” (Ezequiel 47:10).

La ilustración de Jesucristo de la red barredera es la mejor ilustración que demuestra que esta “pesca” de la profecía de Ezequiel, no es ni más ni menos que la ilustración de una administración mundial de acogida de los resucitados terrestres (Ezequiel 47:9,10 comparado con Mateo 13:47-50).

Sabemos que Jesucristo comparó a los humanos enseñados a “peces”: “Y les dijo: “Vengan en pos de mí, y los haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19). Muchas veces Jesucristo comparó la predicación y la obra de enseñanza que la acompaña, a la labor de la pesca (Mateo 24:14; 28:19,20; Lucas 5:10). No hay duda de que aquellos “peces” representan a los resucitados, los pescadores son humanos que los acogen, para ocuparse de ellos, particularmente con el propósito de enseñarles las nuevas disposiciones divinas, escritas en los nuevos rollos (Revelación 20:12). El grupos de pescadores representan la “red” barredera humana o grupo de pescaderos de resucitados terrestres.

Los pescadores mencionados en Ezequiel 47:10, tendrán que ser los miembros de la gran muchedumbre y los resucitados justos, particularmente los miembros de la familia del resucitado. Acogerán a los resucitados con el propósito de ocuparse de ellos y enseñarles las nuevas disposiciones divinas de los “nuevos rollos” (Ezequiel 40:46; 44:10; Revelación 20:12).

“El secadero para redes barrederas” tiene que representar el lugar central donde están las “redes” humanas organizadas para acoger a los resucitados terrestres: la réplica de aquel templo visto por Ezequiel, como centro administrativo de acogida de los resucitados terrestres por toda la tierra.

La administración demográfica y territorial, de la resurrección terrestre

”Y en cuanto a ti mismo, ve hacia el fin; y descansarás, pero te pondrás de pie para tu porción al fin de los días”

(Daniel 12:13)

Este texto muestra que en la resurrección en la tierra, los resucitados y sus familias tendrán una "porción" de tierra asignada para vivir en condiciones paradisíacas. En el capítulo 47:13-48:35 de la profecía de Ezequiel, Jehová Dios describe el método de asignar "porciones" territoriales a los resucitados: "Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: “Este es el territorio que ustedes se asignarán por herencia como la tierra para las doce tribus de Israel" (Ezequiel 47:13).

La herencia territorial corresponde a la porción dada a los resucitados terrestres y las doce tribus de Israel corresponden a la totalidad de la población mundial resucitada, según Jesucristo, junto con la gran muchedumbre: "Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel" (Mateo 19:28).

El resumen del método de asignación de territorios por toda la tierra se presenta en forma de recomendaciones generales que toman como modelo o como un “prototipo”, la nación de Israel. Para esto, se usará el término “nación”. Para visualizar y comprender mejor el relato de Ezequiel 47:13-48: 35, sírvase consultar la foto debajo.

Análisis del mapa de Israel de la profecía de Ezequiel

Aquel mapa es un prototipo o modelo de los métodos de distribución de la futura población mundial resucitada, así como de las porciones territoriales que les serán atribuidas. Por lo tanto, en el contexto de la profecía de Ezequiel (47:13 a 48:35), el Israel del mapa representa todo el territorio mundial. Sin embargo, como se explicó anteriormente, este territorio planetario estará dividido en 144.000 tribus, de las cuales se aplicarán aquellas mismas modalidades en cada una de ellas. En este caso, la de una de las 144.000 tribus, corresponde a todo el mapa del Israel profético. Sin embargo, en el contexto de la explicación de esta profecía, se hará referencia al Israel profético del mapa como nación. Los nombres que están inscritos en cada una de las bandas territoriales son los de los hijos de Jacob, que tuvo con sus dos esposas, Lea y Raquel, y sus dos concubinas, Bilhá y Zilpá.

Sin embargo, de los doce hijos de Jacob, faltan los nombres de Leví y José. La tribu de Leví vivirá en la parte central del territorio del príncipe, especialmente donde se ubicará el templo y su territorio circundante. De hecho, los levitas serán la clase sobreviviente de la gran tribulación, llamada la Gran Muchedumbre (Apocalipsis 7:9-17). Entre aquellos levitas, estarán los Hijos de Sadoc, los sacerdotes terrestres y los levitas no sacerdotales que los  ayudarán en su función sacerdotal. El nombre de la tribu de José se sustituye por el de sus dos hijos, Efraín y Manasés.

Las explicaciones detalladas a continuación mostrarán que los nombres de las tribus de este mapa profético, corresponden a las grandes familias de los resucitados que ocuparán cada una de las 144.000 tribus esparcidas por la tierra. Es el príncipe, quien se ocupará de la distribución territorial según los lazos familiares. Cuando se determine el vínculo genealógico del resucitado, se le encaminará al territorio que corresponda a su familia. Las bandas de territorios que llevan el nombre de un hijo de una mujer (Lea y Raquel), la relación se considerará probada y cercana a todas las familias que componen esta nación profética de Israel. Cuanto más estrecho sea el vínculo genealógico, más el resucitado será dirigido a una parte de territorio cercana de la banda del príncipe y, en caso contrario, será dirigido a una franja territorial lejana, llevando, esta vez, los nombres de los hijos de las dos concubinas de Jacob.

Parece que del resucitado que no tenga un vínculo genealógico identificado, con toda la nación, tendrá la condición de extranjero, y su porción territorial será en la parte alejada, muy al norte o muy al sur de la banda central del príncipe, que lleva el nombre de uno de los hijos de las concubinas de Jacob. Según Ezequiel 47:23, los resucitados, cuyos lazos genealógicos serán indeterminados, también tendrán que heredar una parte territorial: "Y tiene que ocurrir que en la tribu con la cual el residente forastero se haya domiciliado como forastero, allí será donde deben darle su herencia”, es la expresión del Señor Soberano Jehová”.

Sin embargo, la condición de extranjero puede tener un significado más espiritual y no necesariamente relacionado con la ausencia de parentesco: “Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: “Ningún extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, podrá entrar en mi santuario, es decir, ningún extranjero que esté en medio de los hijos de Israel”” (Ezequiel 44:9). La incircuncisión espiritual de los extraños probablemente hace referencia a los resucitados injustos (Juan 5:28,29; Hechos 24:15). Los métodos para determinar los límites del territorio se explican al final de esta parte.

Jacob, sus cuatro esposas y doce hijos

"De modo que llegó a haber doce hijos de Jacob. Los hijos de Lea: el primogénito de Jacob, Rubén, y Simeón y Leví y Judá e Isacar y Zabulón. Los hijos de Raquel: José y Benjamín. Y los hijos de Bilhá, la sierva de Raquel: Dan y Neftalí. Y los hijos de Zilpá, la sierva de Lea: Gad y Aser. Estos son los hijos de Jacob que le nacieron en Padán-aram" (Génesis 35:22b-26).

Inicialmente, Jacob quería solo casarse con Raquel, sin embargo, por la estratagema del padre (de Raquel), Labán hizo que se casara primero con Lea (la hermana mayor). Y luego, le dio a Raquel como segunda esposa. De modo que Jacob, sin quererlo, se encontró con dos esposas, Lea y Raquel (Génesis 29: 21-19). Raquel dio a Jacob, su esclava Bilha, como tercera esposa para que diera a luz a hijos (en nombre de Raquel) porque ella era temporalmente estéril (Génesis 30: 1-8). Lea, la hermana de Rachel, hizo lo mismo con su esclava, Zilpa, que dio a su marido como cuarta esposa de Jacob para que diera a luz a hijos (en nombre de Lea) (Génesis 30: 9-13).

La primera esposa de Jacob: Lea

Sus hijos: Rubén (primogénito de por Lea), Simeón, Leví (no hereda, pero ejerce su ministerio en el templo), Judá, Isacar, Zabulón.

La segunda esposa de Jacob: Raquel

Sus hijos: José (herencia de la primogenitura (por Raquel) perdida por su hermano mayor, Rubén, y así obtiene una doble participación territorial por medio de sus dos hijos (Efraín (primogénito) y Manasés (que representan a la tribu de "José") (Ezequiel 47:13)), Benjamín.

La tercera esposa de Jacob: Bilha (la esclava de Raquel que tuvo hijos en su nombre)

Sus hijos: Dân y Neftali.

La cuarta esposa de Jacob: Zilpa (la esclava de Lea que tuvo hijos en su nombre)

Sus hijos: Gad y Aser.

Las dos tribus que representaban a la realeza en Israel

Para comprender la lógica de la distribución territorial del mapa de Israel (representado arriba), mencionado en la profecía de Ezequiel, que serve como modelo para la futura distribución mundial de los territorios a los resucitados terrestres, es preciso examinar la historia de Israel, en la Biblia. Para esto, el examen comenzará con la banda territorial del príncipe (o principal), que está en el centro, con el templo en el medio. Al norte de esta banda de tierra, está la tribu de Judá (hijo de Lea) y al sur, Benjamín (hijo de Raquel). ¿Por qué estas dos tribus están al lado de la franja de tierra del príncipe? Hay dos explicaciones bíblicas complementarias. Primero, aquellas dos tribus representaron la realeza de Israel. Segundo, durante la división del reino de Israel, estas dos tribus se aliaron y constituyeron el reino de Judá.

Sobre la base de estos dos elementos de información, esta yuxtaposición parece indicar la relación de parentesco de estas dos tribus con la del príncipe (o principal) que será un representante terrestre de la realeza celestial de los 144,000 (Apocalipsis 5:10 y Salmos 45:16). Los resucitados que tengan una relación de parentesco comprobada con el príncipe heredarán los lotes que estarán al lado (norte y sur). Sin embargo, en lo que respecta a los hijos del príncipe, la profecía menciona que tendrá que tomar parte de su propio territorio, para darles como herencia: "Y el principal no debe quitar nada de la herencia del pueblo de modo que los desaloje de su posesión. De su propia posesión debe dar a sus hijos una herencia, a fin de que mi pueblo no sea esparcido cada uno de su posesión" (Ezequiel 46:18). Es el príncipe (o principal) quien administrará la distribución de las porciones de tierra, para los resucitados terrestres.

La relación de parentesco de los resucitados

Para esto, debemos examinar la relación de parentesco de los resucitados. La presentación genealógica es la siguiente: cuanto más cercana es la relación familiar al príncipe, más cerca está la banda territorial de ellos, y cuanto más lejos están, tal vez incluso inexistentes, más lejos está la banda territorial (véase Ezequiel 47:22: el residente forastero podría referirse a los resucitados cuyos lazos de parentesco no están determinados o directamente relacionados con todo el país "Israel", donde él y su familia habrán sido resucitados). Para verificar la exactitud de esta interpretación, uno debe comparar la imagen de arriba, los hijos de las cuatro esposas de Jacob (zilpa esclava de Lea).

Por lo tanto, uno podría considerar que los nombres de las tribus cuyos hijos nacieron directamente de Raquel (más tarde) y Lea están relacionados en el "primer grado", mientras que los nombres de las tribus de los hijos de las dos esclavas que dieron a luz en el nombre de sus patronas respectivas, estaban relacionados con el "segundo grado". Con respecto a los hijos de aquellas dos mujeres (Dan y Nephtali para Bilha y Gad y Asher para Zilpa), las porciones correspondientes están en las bandas territoriales más remotas, tanto al norte como al sur del lote del príncipal. La observación es que los dos hermanos de la misma madre (Zilpa), Gad y Asher, tienen lotes separados, uno en el extremo norte (Asher) y el otro en el extremo sur (Gad). Además, los grupos de Dan y Nephtali, dos hermanos de la misma madre (Bilha), tienen lotes aún separados por la banda de Asher. Esto parece confirmar que aquellas porciones se otorgarán a los "residentes forasteros" resucitados, según Ezequiel 47:22, cuyo lazo de parentesco está muy lejos, o incluso inexistente, con toda la nación donde estarán resucitados. Sin embargo, el hecho de que estén agrupados en la misma tribu significa que aquellas personas resucitadas estarán con su familia genealógica, incluso si está pequeña.

Norte y luego sur

Teniendo en cuenta el orden de nacimiento de los doce hijos de Jacob, podemos discernir cómo el príncipe administrará las distribuciones de porciones de la nación de las cuales será responsable:

Para sus parientes cercanos (que no sean sus hijos), primero asignará lotes en la banda "Judah", al norte porque Judá nació antes que Benjamín (al sur) (ver el mapa).

Aún con respecto a su parentesco, cuando los lotes se hayan distribuido por completo al norte, entonces otorgará la parte sur, la banda "Benjamin" (que nació después de Judá).

¿Por qué pensar que el príncipe distribuirá primero, los lotes al norte? Esta lógica de atribución se repite dos veces: con respecto a las franjas de tierra, "Rubén" (primogénito de Lea), "Efraín y Manasés" (Hijo de José, primogénito de Raquel), su respectiva porcion, está al norte (como la de Judá, que nació antes que Benjamin). Esto parece indicar que el "primogénito" de la resurrección, que tiene una relación familiar comprobada con la nación del príncipe, heredará primero de la parte norte de la banda del príncipe, a partir de la banda "Judah" (al norte).

En cuanto a los "extranjeros", la lógica de distribución parece diferente: el primer resucitado cuyo parentesco con la nación "Israel" será muy distante, o no existente, se les asignará lotes desde ambos extremos de frontera del país : desde el extremo norte de la nación, y el extremo sur de la nación. ¿Por qué? Dân fue el primogénito de Bilha, cuya banda se encuentra en el límite norte de la nación. Mientras que Gad fue el primogénito de Zilpa, cuya banda se encuentra en el extremo sur de la nación. Esta distribución de los lotes es lógica, entre los resucitados con un parentesco alejado o no determinado. Por qué ?

Se supone que el príncipe (o principal) no conoce el total definitivo de la población de los resucitados de su propia nación, especialmente, entre ambas categorías de resucitados. Por lo tanto, le conviene maximizar la zona entre estas dos categorías, a fin de organizar mejor la agrupación familiar y la distribución de las porciones entre las tribus y las familias, a medida que la población resucita (Ezequiel 47:21).

Mirando el mapa, entendemos que el príncipe hará asignaciones al norte, del sur al norte, para aquellos con parientes. Los residentes forasteros, del norte al sur. Entonces, cuando se hayan asignado todos los lotes al norte (a los dos grupos de los primeros resucitados), el príncipe comenzará a asignar los lotes al sur de la banda "Benjamín", dirección hacia el sur. Por qué ? Al examinar el mapa, Simeón nació antes que Isacar, y él mismo nació antes de Zabulon. Lo que parece indicar, el orden de atribución de los últimos lotes, a los últimos resucitados de esta nación (desde el norte hacia el sur (hacia la banda de "Gad")).

Modalidades fronterizas

Serán arregladas por Dios quien determinará el tamaño del país y el tamaño de las tribus (Ezequiel 47 y 48). Sin embargo, es el príncipe quien aplicará concretamente las modalidades de la frontera: "Y el principal no debe quitar nada de la herencia del pueblo de modo que los desaloje de su posesión. De su propia posesión debe dar a sus hijos una herencia, a fin de que mi pueblo no sea esparcido cada uno de su posesión" (Ezequiel 46:18). Si no está escrito directamente en este texto, que es el príncipe (principal) quien administrará la distribución de territorios a los resucitados, el hecho de que pueda desposeer injustamente a alguien de su propiedad, lo demuestra. Sin embargo, Ezequiel 45: 8 menciona directamente su responsabilidad en la administración equitativa: "En lo que respecta a la tierra, llegará a ser de él como posesión en Israel. Y mis principales ya no maltratarán a mi pueblo, y la tierra la darán a la casa de Israel con respecto a sus tribus" (Ezequiel 45: 8).

Según el relato profético de Ezequiel 47:13-48:35, también refiriéndose a la imagen de arriba, para comprender mejor, los términos generales de frontera serán simples. Los límites norte-sur que separan a las tribus, serán lineales y equitativamente divididos en su anchura (norte-sur) de banda: "Y ustedes tienen que heredarlo, cada uno lo mismo que su hermano" (Ezequiel 47:14). Las fronteras este-oeste serán naturales, mares u océanos, ríos o mares interiores. Los lagos pueden ser una parte integral de un lote tribal. Y, por supuesto, la frontera con otras naciones (este-oeste o norte-sur).