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BIBLIA EN LÍNEA

BIBLIA EN LÍNEA (Traducciones comparativas)

BIBLIA EN LÍNEA (En varios idiomas)

La resurrección terrestre

"No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio”

(Juan 5:28,29)

La Biblia enseña la restauración del paraíso terrestre, perdido por Adán y Eva. La profecía de Isaías (11, 35, 65), Ezequiel (40-48) y los Salmos (especialmente el 37) indican la restauración del Paraíso terrestre reconquistado. El último libro de la Biblia, Apocalipsis describe la restauración del paraíso: “Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”” (Revelación 21:3,4). En el mismo libro se indica que al final de los 1000 años, habrá santos, adoradores de Jehová en la Tierra: “Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo, y los devoró" (Revelación 20 :9).  El texto indica que los santos terrestres estarán protegidos del último ataque de Satanás, siendo él mismo destruido, al final de los mil años.

Por lo tanto, no hay duda de que la Biblia enseña que la mayoría de los humanos muertos resucitarán en un paraíso terrestre. Solo 144,000 humanos, redimidos de la tierra resucitarán en el cielo: “Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre” (Revelación 7:1-8; 14:1-5).

Además, las personas fieles, que murieron antes del tiempo de Cristo y los apóstoles, no estaban en el cielo: "Además, ningún hombre ha ascendido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre" (Juan 3:13). Este texto es claro "ningún hombre ha ido al cielo". Incluso después de la muerte y la resurrección de Cristo, y su ascensión al cielo, esto es lo que el Apóstol Pedro dijo sobre el Rey David: “Varones, hermanos, es permisible hablarles con franqueza de expresión respecto al cabeza de familia David, que falleció y también fue sepultado, y su tumba está entre nosotros hasta este día” (Hechos 2:29). Este texto muestra claramente que el Rey David, una persona fiel, no estaba resucitado en el momento de los Apóstoles. Durante el ministerio terrestre de Cristo (en las resurrecciones que hizo), todos los muertos fueron resucitados en un cuerpo humano. La resurrección más espectacular es la de Lázaro (Juan 11). El siguiente estudio bíblico se centrará en la profecía de Ezequiel 40-48, sobre la administración terrestre de esta resurrección durante el reinado de 1,000 años de Cristo. Esta profecía revela información muy alentadora.

En esta profecía, la resurrección terrestre está representada simbólicamente de la siguiente manera: Imagina al profeta Ezequiel, en el corazón de la visión, afuera y en la entrada del Templo de donde fluye un torrente que se dirige hacia el Mar Muerto. Jehová pide caminar río abajo del torrente, hacia el Mar Muerto, no sin haberlo cruzado primero, cada mil codos (unos 500 metros). Aquí está el relato:

“Y gradualmente me trajo de vuelta a la entrada de la Casa, y, ¡mire!, salía agua de debajo del umbral de la Casa hacia el este, porque el frente de la Casa daba al este. Y el agua descendía desde debajo, desde el lado derecho de la Casa, al sur del altar.

Y gradualmente me sacó por vía de la puerta del norte y me llevó alrededor por el camino de afuera a la puerta exterior que mira hacia el este, y, ¡mire!, agua que salía en chorrillos del lado derecho.

Cuando el hombre salió hacia el este con un cordel de medir en la mano, también procedió a medir mil en codos y a hacerme atravesar el agua, agua [que llegaba] hasta los tobillos.

Y continuó midiendo mil y entonces me hizo atravesar el agua, agua [que llegaba] hasta las rodillas.

Y continuó midiendo mil y ahora me hizo atravesar... agua [que llegaba] hasta las caderas.

Y continuó midiendo mil. Era un torrente que yo no podía atravesar, porque el agua había subido, agua [que permitía] nadar, un torrente que no podía ser atravesado.

Ante eso me dijo: “¿Has visto [esto], oh hijo del hombre?”. Entonces me hizo andar y me hizo regresar [a] la margen del torrente” (Ezequiel 47:1-6).

Después de esta visión, Jehová cuestiona al profeta (a través del ángel) y parece preguntarle si había entendido el significado profético de esta visión. Sin embargo, en lugar de responder, el profeta continúa describiendo este torrente, su dirección, el aspecto de sus dos orillas, lo que nos permite comprender mejor el significado de la visión y las virtudes benéficas de estas aguas: “Cuando regresé, pues, ¡mire!, en la margen del torrente había muchísimos árboles, en este lado y en aquel lado. Y pasó a decirme: “Esta agua sale a la región oriental y tiene que bajar a través del Arabá. Y tiene que llegar al mar. Y debido a que es llevada hasta el mar mismo, [su] agua también es realmente sanada. Y tiene que ocurrir que toda alma viviente que enjambra, en todo lugar al cual el torrente de doble tamaño llegue, conseguirá vida. Y tiene que ocurrir que habrá muchísimos peces, porque allí es adonde esta agua ciertamente irá, y el [agua de mar] será sanada, y todo estará vivo donde llegue el torrente” (Ezequiel 47:7-9). De hecho, el actual Mar Muerto en Israel tiene un nivel de salinidad tal que casi no hay vida acuática posible, no hay peces. Está claro que el Mar Muerto es el símbolo de la humanidad actual bajo el efecto de la muerte heredada del pecado de Adán. La visión menciona que este torrente vigorizante está reviviendo gradualmente el Mar Muerto mediante una repoblación gradual con muchos peces (que están en el río). ¿Cómo podemos estar seguros de que esto es una alusión a la futura resurrección terrestre? Es el libro de Apocalipsis el que toma las líneas generales de esta visión y da la interpretación (indirectamente): “Y él me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono de Dios y del Cordero, por en medio de su camino ancho. Y de este lado del río, y de aquel lado, [había] árboles de vida que producían doce cosechas de fruto, y que daban sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles [eran] para la curación de las naciones” (Revelación 22:1,2).

La curación de las naciones se hará principalmente con la resurrección terrestre. Lo emocionante es entender cómo la profecía de Ezequiel describe simbólicamente la administración mundial de esta resurrección (Ezequiel 47 y 48).

LA REALIDAD DE LA LEY

LOS NÚMEROS EN LA BIBLIA

LAS CRIATURAS SIMBÓLICAS EN LA BIBLIA

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO LA ADMINISTRACIÓN MUNDIAL DEL REINO DE DIOS PARTE 1

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO LA ADMINISTRACIÓN MUNDIAL DEL REINO DE DIOS: PARTE 2: EL JUICIO MUNDIAL DE 1000 AÑOS, DE LOS RESUCITADOS TERRESTRES

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 3: LOS FUTUROS RESUCITADOS TERRESTRES JUSTOS NO SERÁN JUZGADOS

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 4: EL JUICIO DE LOS RESUCITADOS INJUSTOS

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 5: La resurrección celestial

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 7: La acogida de los resucitados terrestres

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 8: La “porción” de los resucitados terrestres

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 9: EL PRÍNCIPE

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 10: EL SACERDOTE

LA VISIÓN DE EZEQUIEL DEL TEMPLO PARTE 11: EL LEVITA

COSECHAS DE VIDAS

EL FIN DEL PATRIOTISMO

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